‘Los bajos arriba’, exposición de Universo Centro en el Metro de Medellín

Recorrido virtual y guiado por la exposición ‘Los bajos arriba’ de Universo Centro en la estación Parque de Berrío del Metro de Medellín. Exaltan en el viaducto de concreto los oficios cotidianos.

El periódico Universo Centro UC instaló en las columnas del metro de Medellín, en el Parque de Berrío, una exposición pública compuesta por imágenes y textos curados por Santiago Rodas (poeta), Víctor Muñoz (artista) y Juan Fernando Ospina (fotógrafo y director de UC) y quien conduce esta visita guiada.

Ubicada estratégicamente y de manera indefinida en la estación del sistema de transporte, la exposición rinde culto a las transacciones humanas que reúnen parte de la historia de Medellín y en las que incontables personas consagran sus oficios y su energía para poder comer.


“El Metro quedó con la parte de arriba y el Parque quedó con la parte de abajo”.

“Toda la plata pasaba por el centro de la Ciudad”.

“El oro no estaba en las minas sino en el Parque Berrío”:

Frase de un ingenio local alrededor de 1910 – Lea el artículo de Pascual Gaviria en UC.

“Se negociaban esclavos”.

Dice Ospina que ese oro está todavía en el Parque de Berrío, de pronto no en lingotes o en chicharrones, como le decían antes, sino en el intercambio de monedas. Monedas como las de 200 pesos, La reina de las monedas, la que creen que es la que más transita por el Parque. Con tres de 200 se compra un tinto y con dos se puede pedir una canción a un músico y con unas diez se logra una lustrada básica de zapatos.

Esas columnas que sostienen la estación elevada, ¿no son la gente?

“El hombre pájaro”.

Cada columna hace honor a un foco de la economía en el sector, pero también al valor de los pregones. Pregones para vender un almuerzo. Pregones para vender relojes, minutos, zapatos, para embolarlos. Pregones para vender gafas, medias, cigarros, pantalones, tintos. Esta es una exposición que muestra que ahí, donde está el rebusque, hay un yacimiento de oro.

Virgen de la Candelaria: patrona de Medellín.

De hecho, la exposición abre con un poema de Santiago Rodas que se llama ‘Las monedas y los días’, donde se exalta a las palabras porque el pregón atrae oro. Su primer verso dice:

«Una moneda
de una mano a otra
el trazo de las horas,
el mapa, el horizonte.
Nos movemos por monedas.
Luego buscamos un tinto,
una embolada de zapatos,
un pasaje, una canción,
un minuto que pagamos con monedas
para buscar otras nuevas».

Ospina cuenta la historia de Óscar, un lustrabotas que se hace llamar a sí mismo como un “lustrólogo” porque asegura que a través de los zapatos puede verlo todo. Le contó la historia de que esas monedas que tenía incrustadas en su cajón lo salvaron un día en que le fue tan mal, que terminó arrancándolas para poder pagar el pasaje del bus. Logrando acercarse a ellos para tomar una de estas fotos expuestas de los cajones en detalle, Ospina fue a comprar unos ‘coca colos’ de segunda en una plaza minorista.

“Son embellecedores del calzado”.

“Los lustrabotas están al lado de la venta de calzado”.

“Cantar para evocar el pueblo perdido”.

Todos esos músicos que están en el Parque de Berrío están como cantando casi al comercio, al intercambio de monedas alrededor, dice Ospina.

De la música se sostienen.

Según cuenta el fotógrafo, muchos de los habitantes de este parque son víctimas de la violencia política vieja o contemporánea. Son montañeros, en sus palabras, que evocan la vida campesina o la de otros países en los casos de los migrantes. De la gente adulta, muy poca nació en Medellín, y la otra que coexiste recién aprende cómo es la dinámica del sector.

¡A la orden, a la orden!

Pregoneros por doquier:
Desayuno paisa
Parrillada
Bandeja con res

Fotografiar las calles de Medellín ha sido el trabajo de Ospina desde que era joven y para nadie es un secreto que tiene una gran atracción por la diversidad y los contrastes del centro de la ciudad. Todas las fotos de ‘Los bajos arriba’ son suyas, algunas han sido tomadas durante los últimos siete años y aquellas, con el énfasis del intercambio comercial en este sector, fueron tomadas en los últimos cuatro meses.

“¿Cómo no van a acompañar un tinto con un buñuelo?”.

“El cambalache”

Desde el siglo pasado, este espacio reúne a todo aquel que entiende que la necesidad y el hambre no son inéditas.

Fotografías reportaje: Manuela Saldarriaga H.

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