Narraciones con la imagen como uno de los protagonistas

Pasan los segundos, los minutos, las horas… Ella sigue ahí, inmersa en sus letras, mientras el sol se acuesta. Afuera la vida sigue: pasan carros, nacen bebés, mueren viejos y viejas, florecen los lirios. Pero ella está en pausa. La cámara la muestra en fast-forward, pero ella no lo siente así y yo tampoco. Yo […]

Varios

23.09.2020

Pasan los segundos, los minutos, las horas… Ella sigue ahí, inmersa en sus letras, mientras el sol se acuesta. Afuera la vida sigue: pasan carros, nacen bebés, mueren viejos y viejas, florecen los lirios. Pero ella está en pausa. La cámara la muestra en fast-forward, pero ella no lo siente así y yo tampoco. Yo también he estado inmersa en proyectos, de esos que hacen que el tiempo se detenga. Y por proyectos no me refiero a tareas ni trabajos: las personas también son proyectos. Personas a las que una y otra vez, excusándome por los medios que he utilizado, he tenido que decirles “yo sólo quiero lo mejor para ti”.

Amélie falsifica una carta de amor para consolar el corazón roto de una mujer, y letra por letra construye lo que cree que ella quiere escuchar. Con cada bolsa de té tiñe el color del amor correspondido, pero perdido en el tiempo. El director, Jean-Pierre Jeunet, también tiñe la película con colores rojizos y verdes (alusivos al té que utiliza Amélie) para impregnar la historia del color y el sentimiento que él quiere que absorbamos. El color es la principal herramienta de construcción del director en esta película. Amélie muestra a la cámara las suyas antes de sumergirse en el proyecto: la tijera, el papel y el pegante. Yo también con tijera, papel y pegante he jugado a ser diosa del destino, planificadora central y narradora omnisciente en la vida de los demás. Con la misma picardía y (aparente) astucia he maquinado y manipulado resultados a través de fines cuestionables para hacer a alguien feliz.

El problema es, ¿qué me hace capaz de tomar decisiones por los demás? Me lleno la boca diciendo “yo sólo quiero lo mejor para ti”, pero la realidad es que muchas veces es para beneficio y tranquilidad de consciencia propios. Sin embargo, en la película, la suavidad de la imagen, la belleza de Amélie y su mirada determinada hacen que el espectador confunda manipulación con heroísmo. En mi vida, no he contado con la fortuna de tener este filtro. Tal vez Jeunet debe vender anteojos à la Amélie.

– María Alejandra Arteta
Esta escena es corta, se compone de sólo tres tomas, pero la fuerza de la imagen honra el título de la película “En el estado de ánimo del amor”. Una primera toma muestra a Chan Li-Zhen en la habitación del hotel (mientras que Chow Mo-Wan ha decidido huir a otro país), y la siguiente muestra el corredor: dos lugares emblemáticos y confinados para esconderse. El rojo brillante de la cabecera llama la atención, así como la cortina del pasillo, el color de la pasión. En el corredor, se levanta la cortina, es el único movimiento en esta escena, para subrayar el cambio radical en la decisión de los personajes, pero también el corredor desierto. En efecto, este pasillo era en la película un símbolo de paso, que ellos cruzaban por detrás para que el espectador pudiera seguirlos. La relación entre estos personajes es sólo una encrucijada, primero trazan a sus cónyuges y luego se siguen mutuamente. Pero aquí, Chan Li-Zhen se encuentra sola para siempre, frente a sus dos reflejos.
Así, vemos tres imágenes explotadas que me evocaron la mujer engañada por su marido y herida, la mujer fiel a su marido porque todavía está enamorada, y la mujer infiel que finalmente se enamora de otro. Su lágrima brilla como la perla de su pendiente, pero en nombre de qué sentimiento, qué tristeza… La respuesta es el nuevo amor que empezó a fingir a través de un juego de espejos, y que termina sintiendo “Si hubiera un segundo boleto, ¿vendrías conmigo?”. Esta escena me hizo llorar porque, como el resto de la película, es muy sutil. De hecho, cada toma de la película se trabaja a nivel fotográfico, aquí encontramos los cuatro colores de equilibrio en las dos tomas: verde, azul, rojo y amarillo. Todo está atenuado, los colores dibujan una paleta romántica otoñal, alrededor del rojo, en una atmósfera de amor, y los vestidos de Chan Li-Zhen son un elemento decorativo que participa en el cuadro. Pero precisamente, la película es casi más un cuadro, el espectador está distanciado, como los propios personajes que se ponen en escena, lo que deja menos espacio para la emoción. Creo que es una película sobre la modestia, e incluso esta escena de llanto es contenida, y eso es lo que me conmovió porque sin embargo se ve que el personaje femenino está muy alterado.
– Rose Sandoz
De habérmelo preguntado antes del lunes hacia las cuatro de la tarde, habría dicho que me gusta salir a chupar sol, taparme con las cobijas hasta detrás de la cabeza para ponerme a leer debajo y ensuciarme las manos de pintura. Y que no me gusta el helado de fruta con sabor artificial.  Ese día vi Amélie. Si me preguntaran ahora qué me gusta, la agregaría a la lista. En primer lugar, porque la protagonista es encantadora, a un mismo tiempo tan corriente y tan extraordinaria. Es una mujer sencilla, pero con una imaginación tan grande que podría salírsele por los poros, de manera que solo con los escenarios que pasan por su cabeza y su extravagante forma de ser termina encauzándonos en una historia que cautiva por bizarra. Jean-Pierre Jeunet debe tener un ingenio especial para contar una historia tan divertida.  Pues además las peripecias son tan peculiares que casi ni nos damos cuenta de que es una historia de amor.  A la hora de la verdad, si hasta el hombre de cristal tenía claro que Nino era el indicado para su chica tímida con el vaso de su pintura, como no lo íbamos a saber nosotros.
Es muy interesante ver los paralelismos por los que nos conduce André Dussolier, el narrador, llevando casi al punto de la ironía el célebre “los opuestos se atraen”. Ya que son, en esencia, una misma persona con energías contrarías -sobra traer a colación el ejemplo de sus colecciones- que a lo largo del filme no dejan de atraerse como dos imanes. Claro está, lo mejor de la pareja es el pícaro juego de seducción que parece estar destinado a no acabar nunca. Ahora bien, cuando se trata de Amélie parece casi obligación elogiar a Didier le Fouest, colorista del filme, pues pasa de un esquema de color análogo a uno complementario con una ligereza magistral. Además, marca muy bien las sensaciones ora con paletas cálidas, ora con el duelo verdi-rojo. El largometraje se reduce a una poesía sobre la armonía con la vida donde los versos son el color de la imagen. Así, la “Madona de los sin-amor” nos demuestra que es posible hacer realidad esos flechazos efímeros del metro. Solo la idea de la película saca una sonrisa, y me alegraría que Dussolier la mencionara entre las cosas que me gustan. ¿Y a usted, qué le gusta?
– Andrea Paola Gomez

La vida de pi es una película Estado Unidense dirigida por el Taiwanes Ang Lee y estrenada en el año 2012. La película inicia presentando a Piscine Patel, un inmigrante Indio que reside en Canada, sus padres cuidaban de un zoológico y por temas financieros embarcan un viaje hacia Canada. Durante el viaje, por haceres del destino, el barco en cuál iban se hunde y su familia muere. Es en este punto, donde 2 historias se crean la hermosa mentira y la repugnante verdad. Las dos conllevan un viaje y una llegada pero cada historia termina igual.

Todo ser humano alguna vez en la vida ha buscado la respuesta a la pregunta ¿Para qué existo?. Durante toda la película, se nos presenta una historia llena de colores y sentimientos encontrados entre los personajes. Pero, no es hasta la escena final que nos presentan la historia “verdadera”. Piscine se encuentra en el hospital y es cuestionado por 2 agentes asiáticos acerca de lo sucedido ese día. Él les responde inicialmente la historia que se observa a lo largo de película. Sin embargo, los agentes no creen esta historia fantasiosa e incrédula y retoman la pregunta ¿Cómo fue que se hundió el barco? Y es aquí donde Piscine cuenta una historia alterna a la película “La realidad” La cual se encuentra extrañamente ligada a la película. Pues, se da a entender que de la realidad se crea la falsedad que se vive en el mundo.

Para concluir, toda persona tiene 2 historias para escoger a lo largo de su vida. Una es colorida, pero falsa. Y la otra es burda, pero real. Cada quien decide qué historia tomar. En mi opinión, no deseo vivir una historia falsa pero tampoco una totalmente real. Pues, una vida de total mentira es tan asquerosa como una vida apegada a la realidad. Por esto, deseo crear una historia alterna a estas 2. Una historia que este determinada por mi esfuerzo y no por mis sueños. Ya que, cualquier persona pueda soñar, pero no cualquiera se esfuerza por lograr los sueños

– Gabriel Villabon

La película relata la increíble vida de Pi, un chico que quedó huérfano al sobrevivir un naufragio en alta mar, y su insaciable búsqueda por conocer a Dios. Al comienzo de la película, nos muestran cómo desde que Pi era un niño, el se veía intrigado por varios ideales de diferentes religiones y el dilema central al que se enfrente el personaje involucra su propio entendimiento acerca de que es o quién es Dios. Pi le cuenta su vida a un escritor canadiense, el cual había escuchado que, al terminar de escuchar su historia, creería en Dios. Pi cuenta cómo sobrevivió 227 días en mar abierto junto con un tigre bengala, el cómo mantenerlo vivo le daba un propósito a su vida y le ayudaba a mantener la esperanza. Juntos pasaron hambre, sed e intentaron matarse mutuamente, para finalmente llegar a una orilla de una playa mexicana, donde el tigre desaparece para siempre. Pi comparte una versión de su historia sin el tigre en ella y explica que la historia con el tigre es más agradable que escuchar. El final de la película se mantiene como un misterio intencionalmente, donde una pregunta se mantiene sin resolver de manera concreta y es dejada a la interpretación del espectador. Muchos piensan que la historia del tigre es simplemente una metáfora, y el tigre es una representación de una cara de pi que él mismo nunca había visto. Mientras que otros afirman que no hay pruebas suficientes para desmentir la historia con el tigre. Tal cual como sucede con Dios.

La escena que mas me impactó es cuando Pi se para en medio de la tormenta y se rinde ante Dios preguntándole qué quiere de él. He sido como Pi, he buscado ansiosamente en varias religiones una respuesta, me he llamado a mi misma judía, cristiana, budista… me conecto con la escena ya que he llegado a usar exactamente las mismas palabras en medio de lagrimas dirigidas a un Dios sin nombre. En conclusión, creer en el tigre o en Dios es una elección que si se toma hace la vida más placentera. De este modo la historia del tigre es tan verdadera como la existencia de dios. ninguna de las teorías tiene pruebas sólidas. cualquier versión podría ser verdadera, entonces, ¿qué es realmente cierto? ¿qué debo creer? no importa cuál sea la verdad, ya que solo importa lo que uno elija creer.

– Selena Schneider

 

Fui criada por una familia católica, con cerámicas de la virgen y tallados de la cruz en mi mesa de noche, las paredes de mi cuarto e incluso el clóset. Yo, a diferencia de mi familia, soy agnóstica, creyente de un/unes algo, pero no de una religión en específico. Esto quiere decir que mis decisiones religiosas han tenido que divergir, buscando respuestas o hechos a mi alrededor, cuestionando religiones y buscando similitudes. La vida de Pi (2012) por Ang Lee se ha mantenido en mi memoria como una de las primeras circunstancias donde la perspectiva de la religión como un concepto maleable y creado por cada individuo se me presento, me brindo alivio a mis propias creencias. No obstante, hay ciertos aspectos en cuanto a la imagen, que realzan el mensaje, que la hacen más memorable.
La historia de supervivencia de un chico y un tigre naufragados de repente incluye estados de ánimo, fluctuación espiritual, obstáculos tanto físicos como mentales que permean la estructura y hacen que esta historia pase de ser una mera narrativa de un naufragio a un viaje tanto para el protagonista como para los observadores. El color naranja que aparece en los chalecos salvavidas, en el orangután, e incluso en escenas de calma en el cielo y el agua está relacionado a la fuerza y esperanza, uno de los colores principales del hinduismo y el budismo para la presentación de la religión como tal. La aparición del naranja es la aparición de una ayuda o esperanza divina ya que este incluso esta con Richard Parker (el tigre de dios). El verde, por otro lado, está más relacionado al cristianismo. El verde o tono azulado oscuro se ve mayormente en la tormenta, y luego en la isla. Mi mama y yo seguimos sin entender exactamente de qué se trata la isla metafóricamente, pero vemos que se trata de un momento de relajación, una pequeña esfera de calma y retorno, pero al final un peligro de tener que regresar al mundo real. Justo después de la isla carnívora llena de tonos verdes casi neón, Pi llega a tierra firme, como si la isla fuera una señal de Dios de reposo, pero también de un final.
– Estefania Pereira

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