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Día #81

“Resulta interesante también observar cómo la madre, centro de toda la maquinación de Alex, tiene desde su cama, donde está postrada por enfermedad, dos perspectivas hacia el exterior: una hacia el mundo real a través de la ventana que da a la calle y por la que verá más tarde el anuncio de Coca-Cola, emblema del capitalismo, y otra, la ventana hacia ese mundo ficticio, falseado por su hijo a través de la televisión.”

Varios

13.06.2020

Good bye Lenin!, (121 minutos, 2003), Wolfgang Becker

Véala aquí > https://zoowoman.website/wp/movies/good-bye-lenin/

Good bye Lenin, ¿adiós a la idendidad?

por Stela Wittenberg / Publicado en Revista de Filología Alemana

[Fragmento]

“En los últimos años se ha discutido mucho acerca de los procesos históricos contemporáneos, y se plantean interrogantes sobre las versiones oficiales, institucionalizadas, de esos acontecimientos, lo cual lleva a la reflexión de cómo hubiera sidouna historia alternativa de la realidad bajo la pregunta “¿Qué hubiera pasado si…?”. Este enfoque es un buen ejercicio para entender mejor incluso las motivaciones, los orígenes de los procesos históricos y sus consecuencias. Esta ficción también nos la ofrece la película Good Bye, Lenin! en el afán de Alex por construir un mundo falso, pero acorde con la ideología y sentimientos de su madre dando la vuelta a la realidad, confundiéndola con sus propios deseos. Tal planteamiento de la película resulta sumamente interesante ya que cuestiona, a través de algunos personajes como los jubilados, los sucesos inmediatos vividos con la reunificación y acentúa, sin embargo, la experiencia subjetiva de la realidad en su vertiente humana que, en el caso demuchas personas mayores, es trágica.

Alex construye para su madre un escenario falso de objetos y decoración que se convierte en un revival museístico, pero también los videos dentro de la historia representan otro medio para falsear la conexión con la memoria. De hecho, Silke Arnold-Simine define el proceso de musealización en la RDA como “parque temático”, en la medida en que el Deutsches Historisches Museum bajo el lema de “¡Pongamos a la RDA en el museo!” pidió a todos los ciudadanos de la Alemania oriental que contribuyeran al museo con todos los objetos que habían pertenecido a suvida y cultura cotidianas. El Museo se convierte de esta manera en una especie de Arca de Noé preservando todas las especies, y estos objetos domésticos han pasadode tener un final en la chatarra a ser protagonistas de la historia reciente de la sociedad alemana.

Sin embargo, este proceso de exhibición tiene dos miradas contrapuestas, ya que algunos ciudadanos del Este, por una razón o por otra, todavía están utilizando estos objetos en su vida familiar diaria, de tal manera que sus sensaciones personales pueden pasar desde contemplar su vida cotidiana ennoblecida por estar en un museo a contemplarla como una vida obsoleta. Pero acaso este propósito de hacer tabula rasade los hechos históricos recién ocurridos acelerando su distanciamiento en el tiempo ¿no está teñido por un sentimiento nostálgico? Resulta interesante también observar cómo la madre, centro de toda la maquinación de Alex, tiene desde su cama, donde está postrada por enfermedad, dos perspectivas hacia el exterior: una hacia el mundo real a través de la ventana que da a la calle y por la que verá más tarde el anuncio de Coca-Cola, emblema del capitalismo, y otra, la ventana hacia ese mundo ficticio, falseado por su hijo a través de la televisión. Este hecho nos lleva a reconocer y recordar que la propia RDA había estado 40 años manipulando la realidad en la que crecía una nueva generación mientras que la anterior se resignaba a vivir la vida a la que había sido abocada por el destino.”

Lea el texto completo aquí > https://revistas.ucm.es/index.php/RFAL/article/view/36553/35387

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