“La tributación golpea más a la clase media que a los ricos del país”: Kalmanovitz

Entrevistamos al profesor Salomón Kalmanovitz sobre el hueco fiscal que el Gobierno pretende tapar con una reforma tributaria disfrazada de reforma social. A todas o a pocas luces no beneficiará a la clase media, empobrecerá más a quienes ya lo están y seguirá enriqueciendo a los mismos de siempre.

por

Manuela Saldarriaga Hernández

Es Comunicadora social-periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana y Magíster en Periodismo de la Universidad de los Andes. Ha escrito para los medios nacionales El Tiempo, El Espectador, VICE y otros. Ha trabajado en la Fiesta del libro y la cultura de Medellín, Parque Explora, Universidad de Antioquia, Universo Centro y con la Fundación Gabo.


15.04.2021

Ilustradora: Ana Sophia Ocampo

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Hablamos con el profesor Salomón Kalmanovitz sobre las medidas económicas decretadas por Iván Duque en medio del COVID-19.

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El profesor emérito de economía de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, Salomón Kalmanovitz, nos dijo en 2020, cuando la pandemia arrancaba, que las medidas económicas de Iván Duque ante la crisis que vivimos “son el tradicional nadadito de perro de la tecnocracia”. Ahora que el Gobierno promueve, por segunda vez, una Reforma Tributaria justificada como la gran reforma social, volvimos a llamar al Profesor para entender, entre otras, si con la reforma el país más desigual de América Latina seguirá enriqueciendo a los más ricos y empobreciendo más a los más pobres. 

El Gobierno ha querido nombrar la nueva propuesta de reforma tributaria como “Ley de Solidaridad Sostenible”. En su opinión, ¿qué entiende este gobierno por ‘solidaridad’ y qué tan ‘solidaria’ y ‘sostenible’ es la reforma que propone? 

El gobierno usa frases rimbombantes e ilógicas que apelan a la generosidad del ciudadano con lo cual quiere encontrar la menor resistencia a que le impongan nuevos tributos. “Ley sostenible” imagino que se refiere a que sea perdurable o que la solidaridad se mantenga por todos los tiempos. Pero la tributación golpea con mayor fuerza a la clase media que a los ricos del país.

En una columna usted dijo que las personas naturales y la clase media vulnerable serán las más damnificadas con la Reforma Tributaria. ¿Por qué? 

Serán sujetos de retención en la fuente personas que ganen desde $2,4 millones y el año siguiente desde $1,7  millones. El estrato 4 deberá pagar IVA del 19 % sobre los servicios de energía, agua y gas y sobre medicina prepagada que es el único servicio de salud medio decente con que se cuenta. Un apartamento de clase media hoy vale más de mil millones, y solo está exento hasta 980 millones. El ahorro voluntario en los fondos de pensiones queda sujeto a impuesto, además del 4 % de comisión que el gobierno les autoriza a esos fondos que, por eso mismo, son depredadores.

¿Cree que con esta reforma se va a mantener el modelo de tributación que permite que ciudadanos más ricos paguen menos impuestos?

El modelo es el siguiente: los impuestos progresivos son temporales, pero los regresivos son permanentes. Eso se repite en la propuesta de la nueva reforma tributaria que dio a conocer el gobierno antes de su radicación.

¿En qué está invirtiendo este Gobierno el gasto público?

En el gasto militar y en seguridad se proyecta un aumento significativo: $14 billones en aviones de combate (contra Venezuela que está exangüe), renovación del parque automotor de camionetas blindadas para todos los gallitos del gobierno. Y así sucesivamente.

Esta nueva reforma tributaria volverá a modificar el modelo tributario, cuando muchos expertos han recomendado hacerlo simple. En su opinión, ¿esa movida es técnica?

No me parece que hayan tenido en cuenta las recomendaciones de la misión de expertos contratada. En esta reforma han simplificado las tarifas haciendo el sistema más regresivo que antes, cuando había varias tarifas reflejando progresividad: los que más ganan más impuestos pagan. Por ejemplo, ahora hay solo una tarifa del 15% para los dividendos y no se considera parte de la renta líquida. Si lo fuera, los dueños de los grupos financieros y los consorcios industriales pagarían el 41% de su renta. Además, hay dos tarifas para el impuesto al patrimonio de 1%: si tiene hasta $14,600 millones y 2% si tiene más que eso. El impuesto a las empresas también tiene solo dos tarifas, una de 24% para las que tenga renta líquida de hasta $500 millones y de 30% para las que superen esa cifra.

Se sacrifica el principio de progresividad con esta estructura de tarifas simplificada. Para rematar, el impuesto al patrimonio es temporal: aplicará a 2021 y 2022, después se esfuma en el aire. Por el contrario, el IVA quedó igual y solo se extendió a los servicios públicos y a la medicina prepagada que afectará en especial al estrato 4, que es la clase media.

La W  contó que aunque el grueso de los subsidios para pagar las nóminas y salvar a sus empleados se los llevaron las pequeñas y medianas empresas, cuando se mira el total de empresas que hay en el país, el 80 % de las empresas grandes recibieron subsidios y solo el 9% de las Mipymes los recibieron (con datos hasta noviembre). ¿Qué opina de esta decisión?

Es evidente que el apoyo era para los grandes empleadores y no para los pequeños que tienen problemas incluso para lidiar con la Dian.

Esta es la segunda reforma tributaria que presenta el gobierno de Iván Duque. De no haber existido pandemia, ¿cree que el gobierno habría tenido que presentar otra reforma para reformar la primera que, según expertos, amplió el hueco fiscal al crear más exenciones para las empresas?  

Es evidente que la reforma actual debe hacer el doble trabajo de tapar el hueco que dejó la anterior, de 1% del PIB, y aumentar el 1,5% del PIB para enfrentar la pandemia.

Finalmente, se empieza a calentar la campaña política para las elecciones presidenciales de 2022. En su opinión, ¿qué debería tener en cuenta la ciudadanía en materia económica para elegir candidato? 

Debe tener en cuenta la seriedad de las propuestas: no creer en los que prometen pajaritos de oro o una ampliación del gasto sin el correspondiente incremento de los impuestos. Preferir a los que estén dispuestos a fortalecer al Estado, financiado con impuestos progresivos, para que enfrente tareas que nunca ha podido acometer y que son necesarias, sobre todo en materia de educación y un sistema más recio de salud, pero también de infraestructura física que sigue siendo deficiente.

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Manuela Saldarriaga Hernández

Es Comunicadora social-periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana y Magíster en Periodismo de la Universidad de los Andes. Ha escrito para los medios nacionales El Tiempo, El Espectador, VICE y otros. Ha trabajado en la Fiesta del libro y la cultura de Medellín, Parque Explora, Universidad de Antioquia, Universo Centro y con la Fundación Gabo.


BIO

Manuela Saldarriaga Hernández

Es Comunicadora social-periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana y Magíster en Periodismo de la Universidad de los Andes. Ha escrito para los medios nacionales El Tiempo, El Espectador, VICE y otros. Ha trabajado en la Fiesta del libro y la cultura de Medellín, Parque Explora, Universidad de Antioquia, Universo Centro y con la Fundación Gabo.


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