No se puede hablar de un fármaco que destruye el virus del sida

Un artículo de El Tiempo resalta el descubrimiento de un fármaco que “podría acabar con el virus causante del sida”. Miguel Hernando Parra, profesor del departamento de Ciencias Biológicas de Uniandes, explica por qué la afirmación es arriesgada.

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Miguel Hernando Parra Ávila

25.01.2016

Recientemente el artículo Prometedor descubrimiento podría destruir el virus causante del sida, publicado en el periódico El Tiempo, hablaba sobre un fármaco que podía ser la esperanza para curar el sida. Según la publicación, el fármaco tiene la propiedad de despertar el virus que permanece oculto en algunas células infectadas y posteriormente ser eliminado.

 

"Aunque la publicación se ajusta a los resultados mostrados por la investigación original, hay muchas afirmaciones que pueden confundir a los lectores. Incluso el título del artículo es muy arriesgado"

 

El trabajo original, liderado por el doctor Sharon Lewin y publicado en la revista The Lancet HIV el año pasado, mostró que el fármaco Disulfiram administrado en pacientes que seguían una terapia antiviral incrementó la detección del material genético del virus en las células infectadas, lo que indica que el virus pasa de su estado latente a un estado activo, facilitando su detección y eliminación por parte del sistema inmune y complementando la acción del resto de las drogas antivirales. Además, según las conclusiones del trabajo, el fármaco fue tolerado por los pacientes incluso cuando se usó en altas dosis, lo que refleja una baja toxicidad.

La publicación del diario El Tiempo es poco clara para el lector y aunque se ajusta a los resultados mostrados por la investigación original, hay muchos temas y afirmaciones que pueden confundir a los lectores. Incluso el título del artículo es muy arriesgado al afirmar que este fármaco puede destruir el virus. Lo que realmente proponen los autores es que el fármaco cumple una función muy específica dentro de las nuevas estrategias que se están formulando para el tratamiento de la infección por el VIH. Actualmente, los fármacos contra el virus son muy efectivos eliminando el virus, tanto es así que ONUSIDA ha mostrado en sus informes más recientes que el número de infecciones nuevas y las muertes relacionadas con la infección en adultos y niños disminuyeron significativamente en el año 2014. Además recalcan que el acceso a los tratamientos contra el virus ha aumentado de forma importante, lo que se traduce en la disminución de los anteriores parámetros.

El problema del tratamiento con estos fármacos radica en que un pequeño porcentaje de las células infectadas mantiene al virus inactivo en su interior, lo que impide que este se libere al exterior  y que los fármacos puedan tener efecto en ellos. Por lo tanto, lo que sucede es que las personas infectadas deben tomar estas drogas para toda la vida para evitar que esos virus escondidos reactiven la infección. Hasta el momento no se conoce por qué o cómo algunas células tienen esa capacidad de albergar al virus; por eso, este tipo de fármacos —como el que anuncia el artículo de El Tiempo— son importantes. No obstante, aunque los resultados son interesantes, en realidad solo fueron evaluados en 30 personas, y si tenemos en cuenta que el número de personas infectadas en el mundo es cercano a 37 millones, estos estudios deben, para cobrar importancia, ser realizados con un número mayor de personas con el ánimo de evaluar el efecto real que pueda tener en la población y además el grado de toxicidad de este tipo de fármacos.

 

*Miguel Hernando Parra Ávila es profesor del departamento de Ciencias Biológicas de la Facultad de Ciencias de la Universidad de los Andes.

**[Las consideraciones expresadas en esta nota no representan necesariamente la opinión de la Universidad de los Andes]

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