En medio de la desilusión que provocó la derrota de Iván Cepeda en las elecciones del pasado 31 de mayo, las seguidoras de grupos surcoreanos aparecieron como un rayo de esperanza para quienes veían imposible remontar al candidato de Defensores de la Patria en segunda vuelta.
“Las k-popers llegando a salvar la patria”, decía un trino posteado horas después de que las fans del K-pop empezaran a movilizarse a favor del aspirante del Pacto Histórico.
A pocas horas de que se conocieran los resultados de la contienda electoral, redes sociales como X, Instagram y TikTok se llenaron de videos con artistas surcoreanos bailando y una voz de fondo explicando alguna de las propuestas de Cepeda. Lo que parece inocente forma parte de una estrategia organizada, colaborativa y colectiva de decenas de chicas que comparten gustos musicales e ideales políticos y que buscan mover la conversación en redes sociales como mejor saben hacer: compartiendo videos virales de sus ídolos.
¿Qué motiva a las k-popers a movilizarse a favor de un proyecto político y por qué el público confía en su capacidad para organizarse?
“Muchachas, nos tocó entrar”
No es la primera vez que las k-popers toman partido en las coyunturas políticas del país. En 2021, en medio del Paro Nacional, el gobierno de Iván Duque promovió el uso del hashtag #RepudioAlVándalo para “estigmatizar a los manifestantes y justificar la represión violenta”, dicen los profesores Andrés Lombana-Bermúdez y Sergio Rodríguez Gómez en un artículo sobre la participación de las k-popers durante el estallido social de 2021.
El trino promovido por el gobierno Duque rápidamente fue usado para mover fotos y videos de artistas k-pop. Un boicot similar sucedió en Estados Unidos con el hashtag #WhiteLivesMatter, en España con los mensajes políticos de ultraderecha en 2020 y en Chile y Perú durante los estallidos sociales de 2019-2021.
“Las grandes personalidades de la derecha decían: bueno, ¿quién es esta gente? ¿De dónde salieron? ¿Les están pagando por hacer esto?” cuenta Génesis Mesa, activista digital y fan del K-pop, al hablar de cómo se movilizaron las k-popers en 2021. Este precedente fue el que inspiró a muchas a repetir la dinámica luego de que ganara Abelardo de la Espriella y notaran que en la campaña de Cepeda no había la suficiente actividad en redes sociales. “Dijimos, bueno, nos tocó a nosotras tomar las riendas de esta campaña y ya para el día siguiente teníamos infografías, resúmenes de propuestas y nuestra propia estrategia digital”.
La unión sí hace la fuerza
El ímpetu colectivo de las k-popers empezó desde que entendieron que, si querían que sus artistas fueran escuchados en la radio, debían hacerse notar, así lo cuenta Nahomi Nieto, influencer enfocada en hablar de BTS y política en TikTok. Aunque ahora, grupos como BTS son populares en todo el mundo, hubo un tiempo en que las mismas fans enviaban regalos, CDs y flores a las estaciones de radio para que transmitieran los nuevos lanzamientos de sus ídolos.
“La afiliación de los fans con sus grupos e ídolos preferidos constituye todo un sistema psicosocial en el que se configuran relaciones de afecto, identidades colectivas y nociones de diferenciación y autenticidad”, dicen en su artículo Lombana-Bermúdez. Estas relaciones permiten que las fans se unan y trabajen colectivamente por un bien común, ya sea para lograr que su banda favorita gane popularidad, la música de su ídolo tenga miles de reproducciones o las opiniones de lo políticos de derecha sean saboteadas.
Sin necesidad de una líder que les diga qué hacer, por medio de X y canales de WhatsApp, las fans acuerdan las dinámicas y los hashtags que se llevarán a cabo durante el día. En un canal creado en la noche del 31 de mayo, y que ya cuenta con cinco mil seguidores, propusieron hacer una “activación virtual” en la que se sugirieron hacer videos e imágenes informativas, usar fancams (un formato de video popular en la música surcoreana) e hilos de Twitter para explicar las propuestas de Cepeda.
“Tú ves que la gente pone tweets y así diciendo ‘ya nos están ayudando las k-popers’, porque incluso el público general reconoce el poder de lo colectivo en nosotras”, afirma Nieto. Esta fuerza ya ha sido reconocida por figuras como Clara López y María José Pizarro, quienes han publicado fotos haciendo el corazón coreano con los dedos, asociado al K-pop.
Por J-Hope y la patria, lo que sea
Las Army (fans del grupo musical BTS) han reconocido que canciones como Silver Spoon son políticas. Su nombre equivale a lo que en occidente conocemos como “cuna de oro” y la letra hace referencia a lo difícil que es ascender socialmente cuando no naces con privilegios. Se ha hecho tan popular que el mismo Iván Cepeda la ha usado para sus videos de campaña. “Ellos tienen muchísimas más canciones como esta. Entonces empieza a construirse una fanbase que se interesa por estas líneas y que empieza a pensar más allá de la estética k-pop colorida”, cuenta Nieto.
Para las k-popers que apoyan a Cepeda, sus propuestas compaginan con las canciones políticas de sus artistas favoritos, quienes también han aprovechado su popularidad para apoyar las causas políticas en las que creen. Por ejemplo, en 2020, BTS donó un millón de dólares a la campaña Black Lives Matter y poco después las fans recaudaron otro millón más para la misma causa.
“La música ha sido usada para protestar toda la vida” afirma Mesa, quien considera que la música también es política y por eso ella y muchas chicas han decidido usar el K-pop para apoyar al proyecto político en el que creen, y su dedicación ya ha sido reconocida por la campaña de Cepeda. Sin embargo, hasta el 21 de junio sabremos si estos esfuerzos fueron suficientes para ganarle a Abelardo de la Espriella.