El periodismo también debe decirle adiós a la guerra

Durante 60 años los medios de comunicación han contado un país bajo las lógicas y el lenguaje de la guerra. Ahora que vemos más cerca la finalización de un acuerdo en La Habana y apenas el comienzo de lo que será una nueva etapa, el periodismo tiene la responsabilidad de aprender a narrar la paz.

1667

Estefanía Avella Bermúdez

23.03.2016

La pregunta ya dejó de ser cómo los medios de comunicación deben cubrir el proceso de paz. Ahora, ante lo que parece ser la inminente firma del acuerdo entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Farc, la pregunta para los periodistas es otra: ¿cómo y qué debemos contar en una sociedad de posacuerdo?

El papel de la comunicación en el posconflicto y la construcción de paz, fue precisamente el tema de discusión entre periodistas, representantes de los estados miembros de la Unión Europea en Colombia y representantes de entidades gubernamentales, que se reunieron la semana pasada en un seminario-taller convocado por la Unión Europea y la Friedrich Ebert Stiftung.

 

"El periodismo colombiano de los últimos 60 años ha estado inmerso en un código de guerra, en un lenguaje de conflicto y en una primera plana que sólo muestra experiencias de secuestros, matanzas, masacres, dolor y olvido"

 

La percepción unánime es que los medios de comunicación ahora son más importantes que nunca. La diferencia está en que deben transformar la manera en que llevan a cabo su labor. “Tenemos que despedirnos de muchas cosas que tuvimos que aprender para narrar la guerra”, dijo María Alejandra Villamizar, periodista y ahora directora de La Conversación más Grande del Mundo.

El periodismo colombiano de los últimos 60 años ha estado inmerso en un código de guerra, en un lenguaje de conflicto y en una primera plana que sólo muestra experiencias de secuestros, matanzas, masacres, dolor y olvido. “Si la noticia, como nos han enseñado en las clases de periodismo, es cuando un hombre muerde a un perro y no cuando un perro muerde a un hombre, ahora la primera plana de los periódicos deberían ser las experiencias de paz. Es impensable que en un país en donde lo usual ha sido la guerra, la paz no sea la noticia”, dijo Claudia Palacios, directora de noticias de Canal Capital. Y la paz, claro está, no entendida únicamente como aquello que se discute a puerta cerrada a varios cientos de kilómetros. Se trata también de comunidades y de experiencias de paz que han tomado forma en el territorio nacional pero que, como asegura Palacios, han quedado relegadas por los medios de comunicación.

Basta remitirse a historias como la de Pastora Mira, una mujer que fue desplazada de San Carlos, Antioquia y a quien el conflicto armado le quitó la vida de sus dos hijos. Después de cuatro años del secuestro de su hija, su hijo menor desapareció y dos semanas después supo que estaba muerto. A los pocos días, cuando salía de misa, encontró un hombre herido y le ofreció su ayuda. Lo llevó a su casa, le dio comida e incluso buscó a alguien para que lo curara. Cuando el hombre se levantó vio en la pared las fotos del hijo de Pastora y dijo “qué hacen estas fotos acá, este fue el man que matamos antier”. Pastora le respondió “es que esta es su alcoba, esta es su cama y yo soy su mamá”. El hombre le contó todas las torturas a las que habían sometido a su hijo y Pastora dice que sólo lo escuchó en silencio y luego le dio el teléfono para que llamara a su mamá. En entrevistas sobre el tema, esta mujer ha dicho: “para mí el perdón es como un bálsamo sanador y lo comparto con el ofensor dando pasos de elefante, pequeños pero seguros, en ese gran camino por recorrer que es el de la reconciliación y la paz”.

Para Claudia Palacios, “esta es una historia de muchas historias de paz que hay en Colombia. Hay muchas víctimas y victimarios que están trabajado en comunidades de paz, pero que son invisibles ante los medios”. Cuando estas historias dejan de ser contadas y sólo hay espacio para la división política y la polarización, se está mostrando “un país en blanco y negro y le estamos quitando a la gente la oportunidad de activar su creatividad a partir de historias y procesos que se han hecho en el país”, añadió Palacios. Y es que como aseguró Héctor Gazabón de la Red Montemariana de Comunicadores Populares, en Colombia la paz se ha venido construyendo desde hace mucho tiempo. Para Ivonne Pico, miembro de la Cooperativa de Emisoras Comunitarias del sur de Santander (Resander), son muchas las redes que han surgido como estrategias de comunicación de la paz y de ahí que en las regiones los radialistas hayan tenido que aprender a contar las realidades locales más allá de la guerra. “Con la comunicación construimos imaginarios y por eso, ahora, nuestro lenguaje y nuestro discurso tienen que ser distintos al del conflicto”.

Sin embargo, este “desarme del lenguaje periodístico” no se logra de un día para otro. Para Fidel Cano, director del diario El Espectador, se trata de un proceso que toma tiempo y que constituye un gran reto para los periodistas en el país. “Estoy seguro de que en todas las salas de redacción estamos en ese dilema. Tenemos que forzar ciertos cambios que naturalmente no se van a dar y buscar cómo traer a la realidad del país el discurso de La Habana para que la gente lo sienta”, aseguró.

Además, Cano señaló que esto no puede significar únicamente una responsabilidad para los medios de comunicación. “Los periodistas no podemos convertirnos en adalides de la paz. Nosotros no tenemos que cargar con el peso de llevar a la sociedad de la mano, sino que vamos al mismo ritmo de la sociedad”. Poco a poco la noticia de primera plana va a ser distinta y acorde a la de una sociedad en transformación; ante eso Cano es optimista.

Por eso si el periodismo se ha enfocado en contar la guerra, ahora es el momento de aprender a narrar algo diferente.

Esto me produce

  • Qué hueso
    0
  • Ojalá lo lean
    4
  • Para grabárselo
    6
  • AMO
    0
  • Uy, qué jevi
    0
  • Que la fuerza nos acompañe
    0
  • KK
    0

Relacionados