Día 2: avances, retos y plancton bioluminiscente

Gajes de la reportería, muchas entrevistas y algunas sorpresas fue el resultado del primer día de trabajo en Bahía Málaga.

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Orlando García

09.06.2015

Hoy empezó el periodo de quiebra, que es cuando la marea alcanza su punto más alto y empieza a descender gradualmente cada día. La jornada comenzó con el consejo de redacción a las 9 a.m., y cada uno propuso las fuentes a entrevistar durante el día. Fue el primer día de reportería; cada uno agarró los equipos que necesitaba y se fue a entrevistar a las fuentes.

Los reporteros se repartieron a lo largo de La Plata, y cada uno tuvo su tinte característico. Algunas duraron varias horas de la mañana e incluso otros tomaron la estrategia de una inmersión continua con su entrevistado; otros necesitaron movilizarse a otros islotes, lo cual fue una oportunidad para explorar y familiarizarse con el territorio aledaño. Esta tarea de exploración la hicieron navegando con kayaks y rodeando las islas aledañas, lo cual produjo información y escenas importantes para los reportajes. Se encontró, por ejemplo, la casa quemada de un incendio reciente; se visitó el cementerio de la isla al frente de La Plata; y algunos le dieron la vuelta a la vista y así poder darle un contorno más preciso a su representación de la bahía.

En la tarde, almorzamos y luego continuó la reportería. Primera, segunda o tercera entrevista –según el caso–. Pero todos también aprovecharon para dormir la siesta o nadar. Las cámaras, trípodes y grabadoras se paseaban a lo largo del muelle, a través de las bocas y figuras de los nativos de La Plata. Junto con la tarde, la reportería terminaba.

Cada uno probó algún pequeño desafío para acercarse más con la vida de La Plata. Algunos quisieron nadar desde la bahía hasta la isla del cementerio, alguno intentó adentrarse en las artes de bogar, lo que finalmente resultó en el lento naufragio de la canoa, y por consecuencia del ‘boguero’ principiante y dos de los nadadores que regresaban junto con él. Ya terminando la tarde, todos fueron concurriendo al muelle donde se esperaba la cena y el consejo de redacción de la noche. Allí, cada uno expusó los avances del día y los obstáculos que aparecieron en el trabajo de reportería, sobretodo se habló de la timidez o la carencia de una estrategia para acercarse a la fuente. De esto se trato al final del consejo, resaltando la inevitable ansiedad antes de abordar al entrevistado, pero también la familiaridad que surge una vez que ya hemos avanzado en la entrevista.

Finalmente, para terminar la jornada, luego de la comida se programó una visita nocturna para ver la luminosidad del plancton  en el mar. Una vez comimos y se apagó la planta eléctrica, se hicieron varios recorridos alrededor de las islas aledañas; el agua se iluminaba al ritmo del chapoteo de las manos con el agua, y con los remos que le daban impulsó a la barca. Se apagaron las últimas luces, por lo que se podía ver el planctón desde el muelle. Empezaron a caer algunas gotas anunciando una fuerte lluvia que no pararía hasta la madrugada. La mayoría aprovechó para retirarse a la cabaña para dormir, mientras algunos pocos se quedaron escampando en el muelle en una oscuridad profundo, terminando la jornada con la historia detrás del nombre de las tortugas de Darwin.

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