Confundiendo mosquitos y transmisores de enfermedades tropicales

El Espectador publicó una noticia que malinterpreta los alcances de una investigación. Jorge Molina, profesor del departamento de Ciencias Biológica de la U. de los Andes explica los errores que desinforman a los lectores.

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Jorge A. Molina

29.05.2015

El fin de semana pasado, en el versión impresa del diario El Espectador, había una pequeña noticia titulada “Mosquitos macho contra la malaria”, que hacía referencia a un estudio de investigadores del Instituto Politécnico y la Universidad Estatal de Virginia en Estados Unidos.

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Los investigadores del estudio lograron que mosquitos hembra de la especie Aedes aegypti fueran transformadas en machos. Esta transformación es bastante prometedora para el control de la transmisión de enfermedades tropicales porque son las hembras de esta especie las que se alimentan de sangre humana y en este proceso transmiten virus tales como el dengue, la fiebre amarilla urbana y el chikunguña. Para ello, los investigadores alteraron la zona de un cromosoma en donde se codifica el sexo de los individuos, para así aumentar la población de machos y consecuentemente disminuir la posibilidad de que haya transmisión de dichos virus.

No obstante, esto no fue precisamente lo que dijo El Espectador. El título y el texto sugieren que este estudio permitiría detener la malaria, pero lo cierto es que la investigación no hace referencia a dicha enfermedad pues el mosquito de la especie Aedes aegypti no la transmite. Son, por el contrario los mosquitos de varias especies del género Anopheles los que se encargan de transmitir la Malaria. Si bien es cierto que la técnica utilizada por los investigadores estadounidenses podría emplearse con los mosquitos del género Anopheles, eso es algo que aún no está comprobado.

Es importante además resaltar que la foto que acompaña la noticia no corresponde a la de un mosquito Aedes aegypti, que se distingue por una lira blanca en su dorso; sino la de un mosquito de la especie Aedes albopictus que se reconoce fácilmente por la línea blanca gruesa que sale de su cabeza y atraviesa todo su tórax.

Aedes albopictu a la izquierda y Aedes aegypt a la derecha. Foto:
Aedes aegypti a la izquierda  y  Aedes albopictus a la derecha.  Foto: www.myfoxny.com

 

*Jorge Alberto Molina es profesor asociad del Departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad de los Andes, experto en entomología.

[Las consideraciones expresadas en esta nota no representan necesariamente la opinión de la Universidad de los Andes]

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