Crónicas de Lilliput

Los cubanos no comemos langosta

Primera entrega de una serie de conversaciones con cubanos.

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Alejandro Gómez Dugand

09.04.2015

EL taxista que me está llevando de Varadero a La Habana asegura que, para ellos, la langosta está prohibida.

–Es mejor que te cojan robando que comiendo langosta.

También la carne de vaca. Ellos pueden criar a los animales, pero jamás matarlos. Las vacas son del Estado.

–Acá lo que comemos es cerdo.

Él comió mucho cerdo durante los años del Periodo Especial, cuando cayó la Unión Soviética y Cuba entró en uno de los momentos más críticos de su historia.

–Yo vivía en el campo. En esos años teníamos hasta doce horas de apagón todos los días.

Él dice que ya pueden ir a hoteles, pero no a todos. Dice también que a los planes turísticos, los buses repletos de canadienses y los catamaranes que navegan el caribe con barra abierta, no pueden entrar los cubanos. “Ni porque usted me invite…”, me dice. Nada más prohibido para un cubano que navegar.

–Fue un tiempo muy difícil ese del Periodo Especial.

Mi taxista hace chistes cuando me ve tomando notas. “Amigo, no sea que usted trabaje en la CNN y de vuelta en Colombia publique esto y me meta en problemas”. Bromea como quien en realidad no lo hace.

–Durante el Periodo Especial las casas no tenían techos. Hacía tremendo calor, y como no teníamos luz, la única forma de dormir era no tener techo.

Dice que su trabajo es bueno: “Yo trabajo 80 CUCs y me puedo ir a dormir tranquilo”. 80 CUCs (la moneda convertible que usan los turistas en la isla y que equivale al Euro). “Claro que trabajo por tres: una parte de lo que me gano va para Fidel, eso es sagrado. Yo tengo que pagar 700 CUCs al mes para poder trabajar como taxista. La segunda parte es para el carro”. El carro: un tanque verde ruso modelo ochentaypico con cojinería de cuero y terminados en madera made in cuba motor mercedes benz esto nos lleva a la habana sin problema caballero si no llevamos prisa muy malos frenos hay que virar mientras se frena le puse los vidrios eléctricos no te preocupes caballero que en estos carros viejos no hay que tener cinturón de seguridad. La tercera parte es para él, que tiene dos hijas y una esposa “muy noble” a la que le puede llegar borracho y no le dice nada y a la que le lleva 12 años.

–Fue muy duro el Periodo Especial. En casa cuando matábamos un puerco nos tocaba cocinarlo todo. Y luego, como no teníamos ni luz ni nada, lo metíamos dentro de la misma manteca del animal. Era la única manera de mantenerlo.

Que a él le va bien, dice. Pero no tanto a los empleados del gobierno y a los profesionales. “Acá un médico puede ganar menos de 20 CUCs”. Los salarios, dijo, no les alcanzan para nada.

Que no pueden hacer muchas cosas. Pero que todos los días todo mejora. Él, como muchos otros lo han hecho, nos dice que la próxima vez que vengamos a Cuba la vamos a encontrar cambiada.

Lo importante, le dicen a mi taxista, es que puedan ser individuales. “Que cada quien haga de su culo un florero”, le dicen a mi taxista que dicen los colombianos.

–Acá el culo la verdad que nos lo tienen bien controlado.

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