“Un atentado al patrimonio inmaterial”: ganadores de años anteriores se refieren a los premios que MinCultura suspendió
Después de 27 años de vida, el MinCultura suspendió los premios nacionales de su Programa de Estímulos. Muchos artistas han visto sus carreras surgir, y su oficio cambiar, por cuenta de los Premios y Reconocimientos. Estos son testimonios de ganadores previos en fotografía, poesía, ensayo y novela sobre la decisión del ministerio.
El martes 15 de septiembre el MinCulturas, encabezado por la ministra Paola Holguín, suspendió los Premios y Reconocimientos del programa de Estímulos. Un galardón que tuvo 27 ediciones y que en la pasada edición de 2025 contó con 21 ganadores; y que para este año hubiera otorgado 24 premios.
Los Premios y Reconocimientos —vinculados al portafolio de convocatorias públicas— llevan casi tres décadas premiando literatura (novela, ensayo, poesía), música, composición, danza, circo, fotografía, museología, cocinas tradicionales. El premio otorga un reconocimiento monetario a los ganadores, para financiar su trabajo creativo. Y se ha convertido en una plataforma clave para que una carrera artística se consolide y un trabajo tenga mayor resonancia.
El Premio Vida y Obra, por ejemplo, era el buque insignia; reconocía a ciudadanos que han dedicado su existencia a enriquecer la cultura del país.
La ministra Holguín argumentó que la suspensión del programa obedecía a deudas que el ministerio acumulaba; deudas que afectaban directamente a 4.162 beneficiarios de las convocatorias públicas. Dijo también que es una medida temporal.
Lo cierto es que este año no se entregarán los Premios y Reconocimientos.
Hablamos con ganadores de versiones previas para entender qué significan estos premios, por qué son importantes para el ecosistema cultural, y cómo leen la desición del ministerio de interrumpir una tradición de 27 años.
Piedad Bonnett, Premio Nacional de Poesía de 1994
El hilo de los días
El premio me dio confianza en el trabajo que yo estaba realizando. Era un jurado importante, serio y lo gané entre muchos concursantes. Además, me abrió la puerta de las grandes editoriales. Yo había publicado poco y en editoriales muy pequeñas; el premio amplió el número de mis lectores, algo que un escritor siempre agradece. También hubo un estímulo pecuniario importante. Los libros de poesía difícilmente logran anticipos o regalías, implican un trabajo de escritura largo y silencioso. Un escritor siempre agradece una remuneración que le permita dedicar tiempo a la escritura.
Terminar con los premios nacionales, que es un proyecto que lleva tantísimos años en Colombia, me parece sobre todo el síntoma de cuánto le interesa realmente a un gobierno apoyar procesos de creación. La gente joven necesita estímulos, necesita auspicio; tenemos gente en las regiones que tiene mucho talento, pero no sabe cómo encontrar vías para la publicación y el reconocimiento. Es una pérdida muy sensible, un signo de un momento en el que parece que la cultura está concebida el adoctrinamiento, o con fines muy pragmáticos, que rompen con una tradición importante que precisamente está representada en parte en esos premios.
Efrén Giraldo, Premio Nacional de Ensayo de 2024
Sumario de plantas oficiosas: Un ensayo sobre la memoria de la flora
Este premio otorga a géneros de menor visibilidad comercial como el ensayo una posibilidad de circulación, de visibilidad y de patrimonialización. Me permitió acceder a un mayor tiraje y que el libro fuera enviado en una nueva impresión a todas las bibliotecas públicas del país. Estos estímulos no solo benefician a los productores, escritores, artistas, creadores, sino que terminan creando un círculo virtuoso; se benefician las editoriales, los libreros, la crítica, las bibliotecas, el magisterio, lo que en el caso de la literatura conocemos por cadena del libro o el ecosistema editorial.
No hay que tener mucha imaginación ni tener una profunda formación en sociología de la cultura, para entender que suprimir estos estímulos o ponerlos en riesgo es un error técnico gravísimo. Es precisamente ese el asunto que hay que subrayar: el desconocimiento que al parecer tienen las personas ahora encargadas de la política cultural del país. Desde que se creó el Ministerio de Cultura, gobiernos de muchas filiaciones diferentes, de ideologías de derecha y de izquierda han mantenido la política de estímulos, la han perfeccionado, la han focalizado. Estamos frente a un atrevimiento mayúsculo que demuestra una ignorancia muy grave. No parece un problema puramente ideológico, no es verosímil que sea un problema de orden presupuestal, estamos más bien frente a una manifestación palmaria yo diría que de incompetencia. Sería un retroceso volver a las épocas en que la cultura tenía una función fundamentalmente decorativa. La cultura es autónoma, no es un apéndice de los asuntos de orientación política o doctrinaria. Es el momento de reorientar y tratar de crear una interlocución saludable con los distintos sectores que son muy importantes económicamente para el país.
Carolina Vivas, Premio Nacional de Dramaturgia de 2024
El vuelo de Leonor
Ganar el premio significó un reconocimiento importante a más de 40 años de labor. También fue un apoyo económico que me permitió continuar escribiendo mi siguiente obra; recibir en metálico un reconocimiento implica liberar tiempo para la creación. Ganar este premio es la posibilidad de que los realizadores, en este caso directores y directoras de teatro, actrices, actores, el público y los lectores conozcan el trabajo de los premiados.
Que cancelen los premios nacionales de cultura es muy grave —le corresponde al Estado financiar la investigación artística y la investigación científica— es un atentado contra el patrimonio inmaterial de este país negarle el reconocimiento y los premios a los trabajadores de la cultura, a los artistas.Creo que la afectación para el gremio es tremenda sobre todo porque indica que al Estado no le interesa la vida espiritual de los colombianos. Los recursos que nos están quitando para dárselos a la guerra y a la banalidad y a la barbarie son recursos que podrían invertirse en el arte y en la cultura como herramientas de construcción de paz. Entonces es grave no solamente para el gremio, sino para el país y para la construcción de la memoria de este país.
Fernando Cano Busquets, Premio Nacional de Fotografía de 2017
País, Homenaje en Blanco y Negro
El premio representó para mí un voto de confianza en el trabajo que por años he venido realizando sobre Colombia, sus gentes, sus costumbres, sus tradiciones, su geografía. Me sentí muy orgulloso de estar al lado de quienes también fueron premiados o reconocidos en todas las disciplinas que conforman aquello llamado cultura.
Que se hayan cancelado estos premios y el programa de estímulos del Ministerio de Cultura significa un golpe mortal a la colombianidad, a lo que nos distingue como pueblo único. Intentar menospreciar o no reconocer el trabajo cultural de asociaciones, de grupos o de individuos que trabajan con las uñas para mantener viva la cultura y la tradición en las regiones es una tragedia. Ese hecho viene acompañado de la consigna de imponer una “cultura exclusiva”, una cultura politizada y sesgada hacia los intereses partidistas de quienes hoy están en el poder. Con esta decisión, y para usar una frase consigna de este tiempo, creo que corremos el peligro de que aquí no vaya a existir una patria milagro, sino que será un milagro que esta patria sobreviva.
María Ospina Pizano, Premio Nacional de Novela de 2024
Solo un poco aquí
El NO a los estímulos y el peligro que representa la cultura para este gobierno
La suspensión de los estímulos del Ministerio de Cultura nos muestra un temor del actual gobierno por el pleno desarrollo de la cultura.
Ganar este premio fue maravilloso porque le permitió al libro circular por espacios nuevos, como bibliotecas públicas, colegios, espacios comunitarios, festivales culturales; y permitió la traducción del libro a otros idiomas. Ha sido un honor que el libro haya llegado a tanta gente, lo que dio lugar a conversaciones muy valiosas y le dio al libro la oportunidad de que las preguntas que propone —preguntas ecológicas, políticas, filosóficas— se amplificaran y resonaran. Además, el libro me ha dado aliento para seguir escribiendo.
Narrar es un acto vital que las sociedades hacen desde hace milenios y que seguirán haciendo con o sin premios y a pesar de gobiernos que insistan en que lo único valioso son las relaciones capitalistas y la familia tradicional. Un premio como el que fue cancelado y todos los estímulos que este gobierno mezquino decidió cancelar servían para defender el lugar central que la vida cultural ocupa en una sociedad. Estos premios son una forma de defender esos espacios de reflexión profunda sobre el mundo. Son una forma de anunciar que estos espacios son vitales y que a través de la cultura nos constituimos como personas.
Es muy triste por eso que en un país con una vida cultural tan diversa y potente como Colombia no haya un Estado que quiera reconocerla. Pero eso nunca ha detenido a nadie. La gente va a seguir escribiendo, narrando, poetizando como lo ha hecho antes a pesar de la precariedad, de las prohibiciones y de las batallas ideológicas de la extrema derecha. El terreno de reflexión que provee la literatura y que proveen las artes, un terreno en el que se piensa cómo somos, qué queremos, cómo abordamos el mundo, nuestros conflictos, deseos, memorias, la historia; ese terreno, esa investigación que no sirve a un propósito capitalista, va a seguir existiendo a pesar del miedo que esto le produce al gobierno actual.