Sostener la educación en Chocó después del terremoto

Cinco docentes de Medio Baudó y Quibdó, en Chocó, buscan que sus estudiantes retomen sus procesos académicos tras el terremoto del pasado 10 de agosto. Estos son sus testimonios.

por

Irina Petro de León

Escritora. Periodista cultural. Escribo e investigo sobre cultura, territorio y sociedad, buscando explorar las formas en que las historias [...]


29.09.2026

Portada: Isabella Londoño

El terremoto que ocurrió el pasado 10 de agosto con epicentro en San José del Palmar, en Chocó, dejó en evidencia las difíciles condiciones que el departamento ya tenía: la intermitencia del servicio de electricidad, el limitado acceso vial a las comunidades, el rezago escolar y un entorno con factores que amenazan la integridad de las infancias y las juventudes. 

A la fecha, se reportan afectaciones en un 41,2% de las sedes educativas del departamento —476 de 1.153—; de ellas, el 88% (419) están en zona rural. En conjunto, suman 61.196 estudiantes afectados, el 52,8% de los 115.900 matriculados. La gravedad de las afectaciones varía:

A pesar de ser la categoría menos grave, “afectación menor” reúne 17.307 estudiantes. Datos: Secretaría de Educación de Chocó.

Chocó “perdió el año” entre la educación virtual y la pandemia

Este departamento resume las dificultades que atravesaron maestros y estudiantes para intentar cumplir sus objetivos, y los rezagos que dejó este periodo en un territorio afectado por la pobreza y los grupos armados ilegales.

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Las formas de enseñanza han cambiado en el marco de la emergencia, pero “no la obligación que tenemos de garantizar la prestación del servicio”, afirma Rosvier Mosquera Tamayo, Secretario de Educación Departamental (SED). 

El esfuerzo articulado con consejos comunitarios, familias y docentes ha logrado que el 99% de las sedes funcionen de forma presencial en espacios transitorios —carpas o aulas itinerantes—, donde la falla eléctrica hace inviable la virtualidad y, como afirma Mosquera, “los niños no cuentan con las herramientas tecnológicas en sus casas”. 

Es clave que los procesos educativos no se detengan y se flexibilicen porque gracias a ellos es que se logra proteger a los niños y adolescentes de los actores armados y las economías ilícitas presentes en el territorio. Un 30% de los estudiantes del Chocó depende del Plan de Alimentación Escolar (PAE).

La SED ya asumió la reparación de 50 sedes, aunque el secretario reconoce que busca responder equitativamente a los 30 municipios y “la reconstrucción del departamento rebosa las capacidades que tiene la gobernación”. El apoyo ha llegado, principalmente, de organizaciones privadas, a la espera aún de que el gobierno nacional se comprometa con acciones concretas. 

Mosquera asegura que se está actuando con inmediatez y espera que esta crisis sea una oportunidad para mejorar la infraestructura y la calidad educativa de Chocó, pero hoy es incierto cuánto tiempo tomará reparar la totalidad de las sedes. Mientras tanto, a los docentes les preocupa la vulnerabilidad de sus estudiantes. Estas son sus historias:

“Tenemos ciclos académicos de tres horas”
Anny Rosa García Hernández 

Docente de Lengua Castellana
Institución Educativa Antonio María Claret (Sede Principal)
Miraflores, Quibdó

Estamos funcionando en la sede principal con apenas 10 salones habilitados que se dividirán en la jornada de la mañana y de la tarde y además, debe cubrir también la jornada de otra sede que puede colapsar en cualquier momento. Entonces, estamos todos funcionando por ciclos académicos de tres horas donde damos de a media hora cada asignatura. 

Después de un diagnóstico, se decidió arrancar de esta forma porque el tema de conectividad en Quibdó es bastante complejo. Empezamos con la virtualidad, pero hemos tenido unos picos de racionamiento de energía y cuando se va la energía, también se va la señal. Solo los estudiantes de décimo y once están viendo clases asincrónicas. Una vez a la semana los maestros los convocan a recibir sus guías, alguna explicación sobre la temática y regresan a su casa porque, por cómo están los salones, no nos permiten tenerlos en el entorno académico y como son los más grandes, pueden ser más autónomos. Vamos a un ritmo que normalmente no estaríamos trabajando porque las circunstancias nos exigen ser más flexibles. 

Para los chicos, el colegio es un entorno seguro. Y a pesar de que estamos volviendo, es muy poco el tiempo. Todos los libros de la biblioteca itinerante se vieron afectados. Los espacios culturales también. Entonces, el resto del tiempo estos niños y niñas no sabemos en qué lo están usando. Muchos están en casas de familiares, de vecinos o de algún conocido, eso también hace que haya un grado de vulnerabilidad. En ocasiones, no estamos dimensionando lo que eso es.

Modificamos un poco el currículum para empezar con actividades más psicosociales, pedagógicas y lúdicas, para sacarlos de esa carga que ya traían, porque los veníamos recibiendo en clase muy asustados y muy preocupados.  Aún, a un mes después de eso, los niños no duermen bien, las familias no han descansado. No siempre se cuenta con las herramientas para poder digerir esa información. Cargan con una nerviosidad y una incertidumbre que no les había visto antes.  Yo creo que ese trabajo psicológico debe continuar haciéndose en las aulas. Por avanzar también lo académico, casi no damos la oportunidad de seguir trabajándolo, pero ahí hay un vacío que debemos trabajar buscando los especialistas adecuados, porque son traumas que no se sanan con una sola actividad, sino que debe ser toda una estrategia enmarcada en los espacios educativos de Quibdó. Nosotros como institución hemos entendido que debemos priorizar vincular esos currículos académicos con lo emocional, pero eso no siempre asegura que se haga de manera efectiva. 

Si desea ponerse en contacto para apoyar a través de donaciones al proceso educativo de esta institución, puede contactarse al teléfono: +57 3206744067

“La institución está funcionando como albergue”
Oswaldo Córdoba Mena

Coordinador y docente
Institución Miguel Antonio Caicedo MENA
El Poblado, Quibdó

La institución no tuvo afectación gracias a Dios, pero muchos estudiantes y comunidad educativa sí, a muchos se les cayó la casa, por lo tanto, la institución está funcionando como albergue. Ahora mismo hay 120 familias refugiadas aquí.

Muchos perdieron todo y las afectaciones han sido muchas. Ha sido difícil responder ante todo esto, pero hemos tratado de trabajar con guías, o bueno, es lo que estamos intentando coordinar con los profesores: unas guías para trabajar desde la casa, que los papás se puedan sentar con ellos y estudiar. Así fue como hicimos en el covid porque como está la energía y la señal ahora de mala aquí, no se puede trabajar virtual. Pero con los estudiantes que tenemos en los albergues no sabemos muy bien qué hacer más allá de las guías. Uno quisiera que no tuvieran que exponerse de esa manera, pero no somos tantos como para alcanzar a estar pendientes de todos y tampoco tienen para dónde más irse.

Una preocupación fundamental es esa, que los niños, niñas y jóvenes son vulnerables, en ocasiones les toca ir a la institución a los niños y se exponen a interactuar a veces con desconocidos porque uno no sabe todo el tiempo quién está llegando al albergue.

También estamos preocupados por el daño del mobiliario, mesas, sillas… A través de fundaciones y de la municipalidad hemos podido organizarles unas colchonetas con toldillos y se hacen ollas comunitarias ahí en el albergue para cubrir la parte de la alimentación. 

Si desea ponerse en contacto para apoyar a través de donaciones al proceso educativo de esta institución, puede contactarse al teléfono: +57 3217184689

“No podemos dejar a los chicos tirados”
Emiro Mena

Rector
Institución Educativa Nuestra Señora del Carmen
Puerto Meluk, Medio Baudó

Tenemos 12 sedes educativas y en todas sufrimos averías, algunas quedaron totalmente destruidas. Las averías son principalmente las paredes, todo lo que es mampostería, las dos unidades sanitarias que tenemos, la primera planta y todos los pisos. La sede Nuestra Señora del Carmen de Boca de Curundó fue destruida totalmente. Es decir, allí ni siquiera se salvaron materiales didácticos ni ningún elemento, ni siquiera las sillas, porque colapsó y al colapsar destruyó todo. Las demás sedes sufrieron averías en los techos, pisos, baños, mampostería y en algunas paredes.

La Secretaría Educación Departamental del Chocó nos autorizó para trabajar de tres maneras posibles: educación virtual, educación remota o educación presencial progresiva. Hemos buscado la estrategia para trabajar de manera presencial ya que acá de la manera virtual o remota no se puede. Es imposible porque no hay internet y la energía es mala totalmente. 

Se nos destruyeron más de 16 aulas en esta sede principal. Nuestra estrategia es el regreso progresivo de los chicos al establecimiento educativo en dos jornadas utilizando todos los espacios comunes que tenemos allí: la sala de profesores, los pasillos y el restaurante escolar que quedó averiado, pero no tan inseguro, porque queríamos eliminar los riesgos y aprovechar esos espacios. 

Tenemos un problema y es que, como en el Chocó o llueve o hace sol, hay veces que nos toca, cuando llueve, entrarnos, o cuando hace sol muy duro, también suspender las clases porque no tenemos las condiciones, los pasillos no están acondicionados. 

Hicimos trabajos psicosociales de regreso y adaptación, lo mismo que jornadas lúdicas, recreativas, deportivas, donde nuestros chicos fueron dejando un poquito el temor a lo que había acontecido y se fueron adaptando y retomando la escuela. Los profes comenzaron a trabajar también actividades de fortalecimiento académico de las actividades ya realizadas con los estudiantes, pero ya estamos entrando en la normalidad académica. Toca hacerlo porque este es un territorio que es zona de conflicto, con mucha presencia de grupos armados, entonces no podemos dejar a esos chicos tirados.

Si desea ponerse en contacto para apoyar a través de donaciones al proceso educativo de esta institución, puede contactarse al teléfono: +57 3136397608

“Todas las sedes sufrieron daños”
Disney Mabel Parra Serna

Docente de inglés 
Institución Educativa Diocesana Pedro Grau y Arola (Sede Luis Gonzalo Perea)
Villa España, Quibdó

Nuestro colegio se fundó en el 2002 para las personas que son víctimas y descendientes de la Masacre de Bojayá. Estamos completamente inactivos desde ese día porque todas las sedes tuvieron daños.  

En la de nosotros son 460 estudiantes. El bloque 1 quedó totalmente afectado y va a ser demolida la estructura, hay que cerrar el colegio por ese lado porque debemos también guardar los niños. Entonces, nos va a tocar dividir las 11 aulas que quedaron habilitadas para que unos trabajen en la mañana y otros en la tarde, presencialmente, porque no tienen conexión a internet. 

Gracias a Dios, la zona de comida está habilitada para que los niños coman apenas lleguen, entendiendo que muchos niños quedaron sin casa. Los niños, como el colegio es su entorno protector, están muy pendientes de cuándo comenzamos, así sea que vayan a dar lidia allá. Los papás también preguntan y es entendible porque muchas casas están afectadas. Entonces anhelan ir para su colegio, al menos para distraerse, para ver a sus profesores y nosotros también que extrañamos a nuestros niños. 

La verdad me preocupa que el día del terremoto la mayoría dejaron los bolsos en los salones y es triste porque después entraron a esas aulas y a muchos se les robaron cosas. Los papás están tristes porque muchos niños no tendrían honestamente los útiles escolares básicos necesarios para recibir clases. 

Me preocupan las casas que quedaron dañadas y necesitan apoyos. Hemos estado ahí pendientes de ellos donándoles cosas que han llegado a través de nosotros. Y también uno entiende que muchos padres trabajaban en la mina, dejaban a los niños así solos o con vecinos o con familiares hasta por varios días. Además, muchos papás son iletrados, por eso, en lo posible, tratamos de no dar tareas para las casas. Le explicamos muy claro a los niños para que ahí mismo hagan sus tareas. Así que esa es la realidad de allá, nos toca trabajar duro.

Si desea ponerse en contacto para apoyar a través de donaciones al proceso educativo de esta institución, puede contactarse al teléfono: +57 3206412832

“Continuamos actividades en los salones que quedaron buenos”
José Libardo Mosquera Martínez

Rector
Institución Educativa Bellavista Berebere
Zona rural, Medio Baudó

Nuestra institución educativa por la parte de atrás fue derrumbada. Perdimos la planta física, también muchos materiales que son de gran importancia para el proceso de aprendizaje con los alumnos desde grado cero hasta el grado 11, como lo son equipos de computación, siete computadores, dos impresoras y dos televisores. Perdimos todos los materiales para el laboratorio químico, para el área de física y biología y química. Todos los libros de la biblioteca, que también fueron colapsados, todos dañados. Pese a las adversidades, estamos buscando estrategias para continuar con las actividades de los estudiantes  en los salones que quedaron buenos, para que ellos no se paralicen, para que la educación realmente no se quede allí porque esa es la razón de ser del ser humano. Aún seguimos aquí en pie de lucha para transformar nuestra educación. 

Perdimos la rectoría, perdimos cuatro salones, estamos allí por los poquitos salones que nos quedaron libres y buenos los estamos utilizando para llevar a cabo nuestro proceso de desarrollo educativo con nuestros chicos.

Así que le pedimos al gobierno nacional, al gobierno municipal y al gobierno departamental que no se olviden de nosotros, que en todas las prioridades que van a tener tanto el Ministerio Educación Nacional, la Secretaría Educación Departamental y el municipio, como sabemos que fueron muchas instituciones que sufrieron, entonces a nosotros no nos vayan a dejar por fuera, que pronto nos den la manito allí en lo que más puedan para que nosotros podamos avanzar en estos procesos.

Estamos aquí pendientes y en pie de lucha para continuar nuestro proceso y esperando la mano de cada una de las entidades.

Si desea ponerse en contacto para apoyar a través de donaciones al proceso educativo de esta institución, puede contactarse al teléfono: +57 314 5446072

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Irina Petro de León

Escritora. Periodista cultural. Escribo e investigo sobre cultura, territorio y sociedad, buscando explorar las formas en que las historias y las voces de nuestro país nos hablan sobre quiénes somos.


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