Pamela, el discurso

Pamela es la coordinadora de “40 días por la vida”, una campaña internacional en contra del aborto. Piensa que con el aborto las mujeres no están decidiendo sobre sus cuerpos sino sobre una vida que no puede defenderse y que hay que dejar de promover la educación sexual y los métodos anticonceptivos.

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Eduardo Ayala Montealegre

24.12.2018

[N. de E.] Esta historia hace parte del especial Abortar en Colombia: cinco historias, que recoge las historias y visiones de cinco mujeres en torno al aborto. Son una muestra, pequeña, de lo difícil que es abortar, empezando por tomar la decisión, de las luchas que se están dando para legitimarlo como derecho y de las barreras que persisten para garantizarlo. 

La séptima temporada de 40 días por la vida”, una campaña internacional en contra del aborto, se lanzó en Colombia el 23 de septiembre de 2018. Fue una eucaristía en una iglesia del barrio Castilla, al sur de Bogotá. En medio de los creyentes, mimetizada como una asistente cualquiera, estaba Pamela Delgado, fundadora y coordinadora nacional de la campaña.

La ceremonia fue presidida por Monseñor Juan Vicente Córdoba Villota, un enemigo declarado del aborto. En su homilía se burló, causando risas entre el público, de las mujeres que argumentaban la causal de violación para acceder a un aborto legal. “Eso está lleno de violadas, que no fueron violadas, que se lo inventan. ¡Ay yo fui violadita, pero de lo más bueno!”, dijo.

Al final de la misa, Monseñor llamó a Pamela al ambón. Ella, entonces, explicó con elocuencia lo urgente de su cruzada e invitó a todos los presentes a sumarse a ella. Trajo con ella a dos ejemplos de sus victorias. Eran dos mujeres que compartían ciertos rasgos: pobres, con escaso nivel de escolarización y fervientes católicas. La primera, Angie, con 8 meses de embarazo, contó que cuando pensaba abortar, en marzo de 2018, conoció a “40 días por la vida” lo que la hizo arrepentirse.  Ahora esperaba a Samara, una niña que ha traído “muchas bendiciones, han venido regalos del cielo inmensos que hoy le doy gracias a Dios”, sostuvo entre lágrimas. La segunda mujer no atinó a decir nada. Solo secaba sus lágrimas con las mangas de un largo saco gris que ocultaba su barriga, mientras que con la otra mano agarraba con fuerza a su pequeña hija. Tenía unos 40 años y esperaba un hijo anencefálico condenado a morir prontamente.

Monseñor tomó el micrófono nuevamente y enalteció la obediencia de estas dos mujeres al orden natural de las cosas y a Dios.

"La campaña consiste en hacer plantones de oración durante cuarenta días con sus noches frente a los sitios donde se practica legalmente el aborto en el país dos veces al año"

Pamela es una publicista de 34 años, suele usar diferentes prendas de vestir con el logo y la publicidad de su campaña y de su cuello siempre cuelga un Rosario de madera que toma rápidamente entre sus manos cuando se apresta a orar. Coordina “40 días por la vida” desde el año 2015 cuando la campaña llegó al país.

“Sentíamos que el aborto era la única opción que se le da a las mujeres con embarazos inesperados”, sostiene. Junto con un grupo de amigos quisieron modificar esa situación y le ofrecieron liderar esta causa. “Una coincidencia de Dios”, dice.

La campaña consiste en hacer plantones de oración durante cuarenta días con sus noches frente a los sitios donde se practica legalmente el aborto en el país dos veces al año. Entregan folletos a las mujeres que se acercan a estos sitios con las posibles consecuencias físicas y emocionales del aborto, el tamaño del feto según las semanas de embarazo y los datos fundaciones que brindan opciones diferentes.

“El número 40 aparece muchas veces en Biblia. Siempre alude a procesos de purificación, de penitencia, difíciles al final de los cuales hay una recompensa, un cambio”, sostiene.

Combatir estas clínicas que, según ella, son desiertos modernos es la misión que Dios le mandó a cumplir. Por eso, ofrecen los 40 días y las 40 noches con el objetivo de conseguir que el aborto vuelva a ser completamente ilegal en Colombia, sin excepciones.

Sus argumentos son los mismos que ha repetido varias veces en los distintos escenarios y entrevistas en los que ha participado. “Científicamente se sabe que lo que hay adentro es un bebé que ya tiene vida desde la concepción y lo que estamos haciendo es acabar con la vida de ese ser humano que está adentro, estamos dándole más valor a la comodidad de la mujer”, sostiene. Por eso, con el aborto las mujeres no están decidiendo sobre sus cuerpos sino sobre una vida que no puede defenderse. Ella y su organización se consideran la voz de esos que aún no pueden hablar.

Para Pamela su lucha es también por el bienestar de las mujeres, aunque está segura de que ellas tienen la obligación de dar a luz a pesar de las circunstancias en las que se dio el embarazo o las consecuencias que deba traer para su vida.

Lo que Pamela considera una proliferación desmedida del aborto, es consecuencia de un lobby global ejercido por algunos multimillonarios como el filántropo George Soros que, según ella, han logrado llevar sus intereses hasta las más altas instancias internacionales como la ONU o la Organización Mundial de la Salud con el objetivo de acrecentar sus negocios. Así, dice, logran que se impongan políticas públicas que promueven la educación sexual y los métodos anticonceptivos (incluido el aborto).

“Estamos viviendo una sexualidad mal vivida. Hoy en día el sexo es cualquier cosa. Uno se acuesta (o la gente, yo no lo hago) porque sí o porque no con cualquiera”, dice. “Es como disminuir la esencia del sexo que fue creado para amar y para entregarse. La humanidad explora más allá de lo debido, solo busca placer”, asegura.

“Ahora el Estado tiene que pagar y velar por ciertos gustos sexuales de las personas respecto de su identidad, sus fantasías. Las orientaciones sexuales serían desviaciones que deben permanecer en la vida privada. El género es un tema ideológico que debería estar por fuera de la órbita estatal”, continúa.

La solución para ella es dejar de promover la educación sexual y los métodos anticonceptivos, para que se dejen de presentar relaciones sexuales a destiempo que son, para ella, el origen de la mayoría de los abortos. El único método moralmente aceptable es la abstinencia.

“Es un dolor profundo porque tu como mujer, que naciste para dar vida, que estás hecha para dar vida, te has convertido en algo para lo que no estabas hecha, acabando la vida de tu propio hijo”, concluye. “Estamos enfrentando la crisis del aborto de manera pacífica y a través del amor”, dice.

Este año, Pamela participó en debates políticos en medios católicos y de alcance nacional defendiendo sus posturas. Aunque dice que no le gustan las entrevistas porque según ella, “la ridiculizan”, cada vez se ve más cómoda frente a los micrófonos.

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