Marzo: 28 mujeres asesinadas (ocho en cuarentena)

Ya lo habían advertido: la cuarentena obligatoria incrementaría los casos de violencia de género en Colombia. Las cifras parecen confirmar la hipótesis. Marzo fue un mes letal para las mujeres y no sólo durante la cuarentena.

Natalia Arenas

14.04.2020

Ya lo habían advertido: la cuarentena obligatoria, en la que muchas mujeres del país se vieron forzadas a estar encerradas con su agresor, incrementaría los casos de violencia de género en Colombia. Las cifras parecen confirmar la hipótesis: ocho mujeres asesinadas por ser mujeres en los primeros siete días de cuarentena en marzo. Tres el primer día, tres el séptimo día (el último del mes). Las primeras tres eran la ex pareja, la cuñada y la suegra del agresor, las tres últimas eran sus parejas. A la última, su agresor la mató después haber cavado el hueco en el que luego quiso ocultar su cuerpo. 

Marzo fue un mes letal para las mujeres y no sólo durante la cuarentena. Durante los otros 24 días de este mes fueron asesinadas 20 mujeres por ser mujeres. Mujeres que se atrevieron a cuestionar o dejar a sus parejas, lideresas que matan por lo que son y por lo que hacen, niñas que se arriesgaron a salir solas, mujeres que osaron salir de fiesta.

La casa, como casi siempre, fue el escenario más común de la violencia. Las parejas o ex parejas, como casi siempre, sus verdugos. En este conteo, como casi siempre, hay menores de edad, venezolanas migrantes, indígenas, mujeres afro, lideresas, personas con sexualidad y género diverso, vendedores informales, empleadas domésticas, pensionadas, madres, tías, abuelas. Porque para las mujeres de Colombia quedarse en casa es una amenaza, haya o no cuarentena obligatoria, haya o no coronavirus. 

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En febrero fueron asesinadas al menos 20 mujeres por ser mujeres. Seis eran niñas.

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Sabemos que las cifras sobre feminicidios cambian según las fuentes, y que en todos los casos hay un subregistro. Aún así, seguimos armando la lista de mujeres asesinadas por su condición de ser mujeres teniendo en cuenta no sólo el dictamen de la Fiscalía –que es la que tipifica este crimen– sino también las condiciones en las que las mataron: por la sevicia con las que las atacaron, porque la mayoría conocía a sus agresores, porque ellos las mataron porque sabían que podían, que tenían más fuerza que ellas, porque las mataron en zonas donde hasta los cuerpos de las mujeres están en disputa entre los grupos armados ilegales.

Este es el doloroso conteo de la mujeres que fueron asesinadas en el país en el mes de marzo y que esta revista construye, mes a mes, rescatando los casos registrados por la prensa —en su inmensa mayoría regional y popular— y por organizaciones que defienden los derechos de las mujeres. Sabemos que se trata de un subregistro, que además de estos hay muchos casos más. Sabemos, además, que en estos tiempos de cuarentena y restricciones, en los que existen otras urgencias vitales y donde los procesos de denuncia pueden disminuir, el subregistro debe ser aún mayor.  Este listado, sin embargo, e s también una postal de esta forma de violencia en Colombia. 

XXVIII.

El 31 de marzo, Cindy Vanessa Piña salió temprano de su casa en un barrio de invasión en Neiva. Iba a conseguir provisiones para alimentar a su familia: su pareja de 29 años, sus tres niños de 7, 4 y 2 años, ella y el bebé de cuatro meses que estaba esperando. En el mercado, donde la Alcaldía estaba entregando ayudas para los más vulnerables durante la pandemia, se encontró a una prima y le contó que estaba asustada, que desde hacía días su pareja estaba “raro”, abriendo un hueco de un metro de profundidad en el patio de la casa. Antes de llegar a la casa también alertó a una vecina, le dijo que estuviera pendiente de ella y que si no la veía, llamara a la Policía. La vecina no la vió esa tarde ni el día siguiente e hizo lo que le habían pedido. El jueves encontraron el cuerpo de Cindy Vanessa. La habían asesinado con un golpe de piedra en la cabeza. Su pareja confesó que la había matado y luego tiró el cuerpo al hueco para intentar desaparecerla. Todo había ocurrido luego de tener una discusión la tarde del 31 de marzo. Cindy Vanessa tenía 23 años, solo estudió la primaria, y aunque ganaba poco, era la que sostenía a su familia porque su agresor desde hace años no tenía trabajo. El agresor fue enviado a la cárcel, imputado por el delito de feminicidio agravado. 

XXVII.

Las peleas entre Katy Johana Ariza y su pareja eran frecuentes, casi siempre por celos de él, desde que empezaron a vivir juntos hace dos años. Él, mototaxista de 39 años, no era el padre de los dos hijos de ella, una adolescente y un niño pequeño, que vivían en la misma casa con la pareja en Valledupar. La madrugada del 31 de marzo el hombre atacó Katy Johana con un cuchillo –primero en el pecho y luego en la espalda– hasta matarla. Luego, el agresor huyó en una moto. El hijo menor de Katy alertó a los vecinos que llamaron a la Policía que, tras revisar la casa, encontraron el cuchillo con rastros de sangre en árbol cerca a la casa. El agresor se entregó a las autoridades. Katy Johana tenía 32 años. 

XXVI.

María Piedad Klinger tenía 83 años, era pensionada y aunque nació en Barbacoas, Nariño, vivía en Cali con su pareja Jaime Dávalos, y un hijo. La mañana del 31 de marzo (séptimo día de cuarentena nacional) el hijo de la pareja estaba en el segundo piso de la casa cuando oyó un disparo. Cuando bajó, encontró en la habitación a su mamá y a su pareja muertos en una habitación. La Policía cree que el hombre, también de 83 años, se disparó después de asesinar a María Piedad.  

XXV.

El papá de Mery Eslein Ulabares encontró su cuerpo en una habitación de su apartamento en el barrio Terrón Colorado de Cali. Era 28 de marzo, cuarto día de cuarentena nacional. Tenía rastros de golpes en la cara y marcas de haber sido ahorcada con un cable. Supuestamente un amigo de su expareja fue quien avisó a la Policía, después de recibir una llamada de la expareja de Mery que le contó que la la mató después de tener una ‘acalorada discusión’, según el reporte de la Fiscalía.  Vecinos dijeron además que vieron salir a dos hombres del apartamento y que uno de ellos era la expareja de Mery Eslein, con quien convivió por  tres años con su expareja. Su mamá cuenta que un amigo de su hija le dijo que la expareja la había amenazado de muerte, que le había dicho que si no era para él no era para nadie. Mery Eslein tenía 19 años. Todavía no hay pistas de su agresor. 

XXIV.

Marlly Fernanda Quina Campo era lideresa del cabildo indígena Paniquitá, del municipio de Totoró, Cauca. El 27 de marzo, tercer día de cuarentena nacional, mientras caminaba hacia su casa ubicada en el resguardo, su pareja John Jairo Zambrano la atacó con un cuchillo y la asfixió. Luego, el agresor se suicidó. El crimen fue denunciado y rechazado por la organización indígena Tejido Mujer de la Çxhab Wala Kiwe. 

XXI, XXII. y XXIII.

El 25 de marzo, primer día de cuarentena nacional, Loliluz Madero Guerrero fue a recoger unas cosas a casa de su pareja Oswaldo Castro, en Cartagena. Después de un año y medio de sostener una relación tormentosa, marcada por la violencia intrafamiliar, había tomado la decisión de dejarlo. La acompañaron su hermana Ellyn Madero y su mamá, Edenis Guerrero. Al verlas, el agresor inició una discusión y luego fue a una habitación, sacó un arma y les disparó a las tres hasta matarlas. Después huyó en una moto. Loliluz era trabajadora social y madre de una bebé de dos meses de nacida. Su mamá, Edenis, tenía 60 años y era ama de casa. La Policía capturó al agresor y la Fiscalía le imputó el delito de feminicidio agravado. Ya tenía anotaciones por violencia intrafamiliar y homicidio. 

XX. 

Eran las 8 de la noche del 24 de marzo cuando unos hombres armados entraron a la casa de Carlota Isabel Salinas en San Pablo, sur de Bolívar. La obligaron a salir de la casa y ahí le dispararon. La pareja de Carlota está desaparecido. Ella era madre de tres hijos, lideresa de la Organización Femenina Popular de Colombia que acompaña mujeres víctimas de violencia de género y trabajaba como socorrista de la Defensa Civil. De hecho, horas antes de ser asesinada, Carlota Isabel estuvo recogiendo dinero para apoyar a las víctimas del Covid-19. No hay pistas sobre sus asesinos.  

XIX.

El 24 de marzo, Lina María Guerrero tuvo una discusión con su pareja, una mujer de 18 años. La agresora sacó un cuchillo e hirió de muerte a Lina María, que murió en el hospital. Los vecinos de la pareja llamaron a la Policía que capturó a la agresora. Lina María tenía 25 años. La Fiscalía imputó a la agresora en una audiencia virtual. 

XVIII. 

A Angie Lorena Hernández la asesinó su expareja con tres tiros en la espalda. Ocurrió el 24 de marzo en Ibagué, Tolima. El agresor había ido a buscarla a su casa para pedirle otra vez que volviera con él. Ella se negó. Después de asesinarla, el agresor salió de la casa, le gritó algo a un vecino y con la misma arma se pegó dos tiros en el pecho. Los dos murieron antes de llegar al hospital. La Policía dijo que el hombre tenía antecedentes por homicidios, lesiones personales y tráfico de drogas. Angie era ama de casa y tenía 24 años. 

XVII.

El 22 de marzo, Lidia María Gamero estaba con su novia en su casa en Barranquilla cuando un sicario entró a la fuerza y les disparó a ambas. Las dos recibieron un impacto en la cabeza pero sólo Lidia María murió al instante. Su novia alcanzó a ser trasladada a un hospital desde donde alcanzó a decir “fue Manuelito”. Según un testigo, el agresor no las robó, sólo llegó con la intención de matarlas. Agregó que el agresor ya había amenazado a Lidia por celos. Para la organización Caribe Afirmativo, este crimen se trata de un feminicidio porque Lidia María era una mujer abiertamente lesbiana. Lidia tenía 34 años. 

XVI.

Gloria Oky Carapaima tenía 40 años y vivía en Nóvita, Chocó, con su pareja. A las 4 de la mañana del 22 de marzo, el hombre agarró un machete y golpeó varias veces a Gloria en la cabeza, hasta matarla. La Policía lo capturó en flagrancia y le imputó el delito de homicidio agravado y lo envió a prisión.  

XV.

Mónica Escobar Moreno discutió con su pareja en su apartamento de Cali el 18 de marzo. El hombre sacó un cuchillo y se lo clavó varias veces hasta matarla. La Policía capturó al agresor de 48 años y la Fiscalía le imputó el delito de feminicidio agravado. Él no aceptó los cargos. 

XIV.

A las 9 de la mañana del 16 de marzo, los vecinos de Gloria Inés Restrepo oyeron gritos dentro de su apartamento en Tuluá, Valle. Llamaron entonces a la Policía, que encontró a la mujer con varias heridas de cuchillo en su cuerpo, la más grave en el cuello. A su lado, estaba su ex pareja, un hombre de 60 años, también herido en el cuello con el mismo cuchillo después de intentar suicidarse. La Policía dijo que la pareja estaba separada hace un tiempo y que el hombre viajó desde Buenaventura a atacarla. El hombre fue capturado en el hospital y un juez le imputó el delito de feminicidio. Gloria Inés tenía 55 años. 

XIII.

María Emma Latorre tenía 82 años y vivía en Mosquera, Cundinamarca. El 14 de marzo, su nieto de 16 años llegó a buscarla a su casa y le pidió dinero para comprar drogas. María Emma se negó y el joven la atacó con un cuchillo en el tórax, la cara y el cuello. María Emma murió en el hospital. El agresor fue capturado. 

XII.

Los vecinos de Dana Liseth Castillo oyeron sus gritos y llamaron a la Policía. Cuando llegaron a su apartamento en Cali, ya Dana Liseth estaba herida de muerte. Al parecer, acababa de sostener una discusión con su pareja que la atacó con un puñal.  Tenía 24 años. El agresor fue capturado. 

XI.

El cuerpo de Sofía Córdoba, una niña de 13 años, estuvo desaparecido durante una semana. El 14 de marzo, la Policía lo encontró en La Estrella, Antioquia, vecino al municipio de Caldas, donde vivía Sofía hasta ese 8 de marzo que salió a comprar churros a una panadería y no regresó.  Al parecer en el camino fue raptada por Diofanor de Jesús Rendón Rodas, un albañil de 49 años que confesó el crimen. Cuando la Policía revisó los antecedentes de Rendón encontró que tiene 7 sentencias condenatorias proferidas entre los años 2004 y 2012 por el delito de acceso carnal violento. Fue enviado a la cárcel por el delito de feminicidio agravado. Sofía era estudiante de bachillerato. 

X.

María Libia Mejía acaba de terminar la relación que sostenía con Marco Tulio Carranza. El 14 de marzo, el hombre fue a buscarla a su casa en Honda. Discutieron y él la atacó con un cuchillo en el pecho hasta matarla. Aunque intentó escapar por el tejado de la casa, la Policía logró capturarlo. La Fiscalía le imputó el delito de feminicidio agravado pero el hombre de 55 años no aceptó los cargos. María Libia tenía 56 años. 

IX.

Leidy Alejandra Tacuma fue atacada por su pareja con un cuchillo. Sucedió el 12 de marzo, en el municipio de Nariño, Antioquia. El agresor huyó pero la Policía lo encontró en otra vereda, donde al parecer se ahorcó. Leidy tenía 36 años y era campesina. 

VIII.

Isabela Cardona tenía 14 años y vivía en Ciudad Bolívar, Antioquia. El 11 de marzo, estaba en la casa de su expareja, un adolescente de 16 años, cuando discutieron y él le disparó en el tórax. Un vecino que oyó el disparo y llamó a la Policía. Aunque el agresor huyó, se entregó a las autoridades y confesó el crimen. 

VII.

Candelaria Judith Corrales tenía 31 años y vivía en una casa en Talaigua Nuevo, Bolívar. La noche del 11 de marzo, Candelaria Judith y su expareja discutieron. El hombre sacó un cuchillo y la degolló. Candelaria Judith alcanzó a salir de la casa pero se desplomó muy cerca y murió. Todo ocurrió frente a su hija, de 14. El agresor huyó y sigue libre. 

VI.

El 8 de marzo, Luz Eneida Ipia llegó a su casa en Buenos Aires, Cauca, donde vivía con su pareja. Ella le reclamó por un dinero que él le debía, discutieron, y él la atacó con un cuchillo en el pecho. Luz Eneida murió en un hospital. Era integrante del resguardo indígena de Las Delicias, ama de casa y madre de dos hijas. Su agresor fue capturado por la Policía días después y le fue imputado el delito de feminicidio. 

V.

El 7 de marzo Yahismar Mayerlis Ochoa de 18 años estaba en su casa en Barranquilla cuando vió a su pareja besandose con la vecina. Molesta, empezó a armar la maleta y dijo que se iría. Luego, fue a reclamarle a la vecina. Su pareja regresó a la casa y según un testigo, cuando no la encontró fue a buscar una pistola que tenía guardada. “Me dijo que si ella seguía con esa cantaleta le iba a tener que meter un tiro”, cuenta el testigo. Luego salió a buscarla, la encontró, discutieron y él le disparó en el pecho. El agresor huyó. El bebé de cuatro meses de Yahismar quedó al cuidado de su abuelo que es habitante de calle. Él y un hermano de Yahismar de 15 años son la única familia que ella tiene en Colombia porque el resto vive en Venezuela, su país natal. La familia no tiene recursos para reclamar el cuerpo. La Policía busca a su agresor de quien se sabe que vive de alquilar piezas y casas de tablas en el sector de invasión donde ocurrieron los hechos. 

IV.

La patrullera de la Policía que atendió la muerte de Ana María Castro dijo que la encontró en el piso, con los ojos hacia atrás, con un fuerte golpe en la cabeza, sangrando por la nariz y los oídos. Al día siguiente, el 5 de marzo, Ana María murió en un hospital de Bogotá. Según el reporte médico, la causa de muerte fue un golpe muy fuerte en la cabeza. No se sabe con certeza qué pasó la noche anterior, cuando Ana María salió de fiesta con varios amigos, en particular tres que estuvieron con ella en una camioneta hasta antes de su muerte. Hasta ahora, la versión de uno de ellos ha cambiado y otro reconoció que se molestó con ella porque no estuvo con él esa noche. Ana María tenía 21 años y era estudiante de psicología. 

III.

El 4 de marzo Mariluz Andrade estaba en su casa, en el barrio Potrero Grande de Cali. Después de una discusión, su pareja, Medardo Días, un obrero de 52 años, la atacó con un cuchillo. El agresor, luego, se hirió con el mismo cuchillo. Cuando la Policía llegó, Mariluz estaba muerta. El agresor fue llevado a un hospital donde está bajo la custodia de la Policía que lo capturó por el delito de feminicidio. Mariluz tenía 28 años. 

II.

El cuerpo de una mujer venezolana apareció en una trocha entre El Escobal, en Cúcuta, y el municipio venezolano de Pedro María Ureña el 2 de marzo. Tenía las manos atadas con un cable negro y tres señales disparo en el pecho y la espalda. Su cuerpo estaba bocabajo y encima de una sábana por lo que los investigadores creen que fue arrastrada hasta allí desde Venezuela. Además, como el cuerpo estaba en territorio venezolano, aunque muy cerca de la frontera, le tocó a la funeraria San Martín hacer el levantamiento del cadáver y llevarlo a Medicina Legal. En esa zona opera la banda criminal La Línea, señalada de extorsionar y asesinar a comerciantes en la frontera y que está en disputa con otras bandas por el control del contrabando y el ingreso irregular de personas que quieren cruzar a Colombia. 

I.

El hijo mayor de Claribel Meza tiene 14 años. La madrugada del 1 de marzo, la oyó llegar a la casa, en Yondó, Antioquia, con su pareja. También los escuchó discutir pero decidió irse a dormir. Cuando se despertó, los encontró a los dos muertos sobre la cama. El cuerpo del hombre estaba encima del de Claribel, y todavía sostenía una pistola en la mano. La Fiscalía que llegó a hacer el levantamiento del cuerpo presume que él le disparó primero a ella en la cabeza y después se pegó un tiro, también en la sien. Claribel era madre de tres hijos. 

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