“La Soya afrodisíaca” #Falso #Engañoso

Hay un corto circuito entre el periodismo y la ciencia que produce reportajes disparatados, titulares sensacionalistas y una epidemia de desinformación. Este blog se encargará de poner esos disparates bajo el microscopio.

por

Lina Pinto

Lina Beatriz Pinto García es estudiante de doctorado en estudios sociales de la ciencia en York University (Canadá), donde investiga el rol de una enfermedad tropical –leishmaniasis cutánea– en el conflicto armado colombiano. Es bióloga de la Universidad de los Andes, tiene una maestría en biotecnología, otra en estudios sociales de la ciencia, y una especialización en comunicación científica. Ha trabajado en museos de ciencia e instituciones de investigación biomédica. Con un artículo publicado por El Espectador, recibió en 2011 el primer premio de periodismo en biotecnología para la salud.


14.02.2014

Imagen: Cerosetenta

 

El pasado 17 de Enero, el diario El Espectador publicó un artículo titulado “Cinco consejos científicos para el buen sexo”. Aunque podríamos dedicar un post completo a cada uno de ellos, pues resulta difícil decir cuál de los cinco es el menos dudoso, nos enfocaremos en el cuarto: el que afirma que una dieta vegetariana puede aumentar la actividad sexual, especialmente si se consume soya.

De acuerdo a El Espectador, la afirmación se basa en “un estudio hecho por científicos británicos y publicado en la revista Hormones and Behavior”. En primer lugar, los científicos no son británicos sino estadounidenses  y se encuentran trabajando en la Universidad de Berkeley, en California. En segundo lugar, en ninguna parte del estudio se afirma que el consumo de vegetales, o de soya en particular, conduce a un aumento en la actividad sexual.

El Espectador menciona que, en el estudio, “un grupo de monos colobos que comían hojas de un árbol tropical asociado con la soya, registró niveles más altos de estradiol (hormona del sexo) y tuvieron por más tiempo relaciones sexuales”. Al hacer esta afirmación, el lector se imagina que dos grupos de monos, seguramente en un laboratorio, bajo condiciones controladas, fueron alimentados de manera diferente: a uno se le dieron hojas del árbol asociado a la soya y al otro no. Luego, el texto hace pensar al lector que el grupo de monos alimentado con las hojas del árbol tropical parecido a la soya tenía relaciones sexuales más extensas que el grupo que no las consumió. Sin embargo, nada de esto no es lo que relata el artículo publicado en Hormones and Behavior.

 

En realidad, la publicación cuenta que, durante 11 meses, los investigadores observaron a un grupo de monos colobos rojos en un parque natural en Uganda, y recogieron su materia fecal para medir sus niveles hormonales. Se dieron cuenta de que, cuando los monos consumían mayores cantidades de plantas ricas en fitoestrógenos (compuestos similares al estrógeno, una de las hormonas que están relacionadas con el comportamiento sexual), sus heces mostraban mayores niveles hormonales de estradiol y cortisol, y pasaban una mayor parte del tiempo copulando y desplegando comportamientos agresivos. Esto no significa, sin embargo, que las plantas sean las únicas causantes del aumento en los niveles hormonales de los monos. Tampoco significa que esos elevados niveles hormonales sean la única razón por la cual los monos pasaban más tiempo copulando o siendo agresivos. Adicionalmente, existe un trecho muy grande entre una observación y unas mediciones de este tipo, en monos, y la recomendación que hace El Espectador a sus lectores de volverse vegetarianos para poder así mejorar su rendimiento sexual.

Por último, vale la pena resaltar que, en una nota divulgativa sobre este trabajo de investigación, publicada por la Universidad de Berkeley, los autores del estudio advirtieron que no se debe sobre-interpretar el poder de los fitoestrógenos en la alteración de la conducta; enfatizaron que el consumo de la planta estrogénica es sólo uno de los múltiples factores que influyen en los niveles de hormonas y en el comportamiento de primates. Sin embargo, lo que el Espectador y otros medios hicieron fue justamente eso, sobre-interpretar los resultados para fabricar un artículo  que fuera  capaz de pescar a más de un lector incauto. Y gracias a la autoridad automática que recibe un consejo cuando está acompañado por el calificativo de “científico”, más de uno debe estar comprando su buena ración de tofu para la semana.

COMPARTIR ARTÍCULO
Compartir en Facebook Compartir en LinkedIn Tweet Enviar por WhatsApp Enviar por WhatsApp Enviar por email

Lina Pinto

Lina Beatriz Pinto García es estudiante de doctorado en estudios sociales de la ciencia en York University (Canadá), donde investiga el rol de una enfermedad tropical –leishmaniasis cutánea– en el conflicto armado colombiano. Es bióloga de la Universidad de los Andes, tiene una maestría en biotecnología, otra en estudios sociales de la ciencia, y una especialización en comunicación científica. Ha trabajado en museos de ciencia e instituciones de investigación biomédica. Con un artículo publicado por El Espectador, recibió en 2011 el primer premio de periodismo en biotecnología para la salud.


BIO

Lina Pinto

Lina Beatriz Pinto García es estudiante de doctorado en estudios sociales de la ciencia en York University (Canadá), donde investiga el rol de una enfermedad tropical –leishmaniasis cutánea– en el conflicto armado colombiano. Es bióloga de la Universidad de los Andes, tiene una maestría en biotecnología, otra en estudios sociales de la ciencia, y una especialización en comunicación científica. Ha trabajado en museos de ciencia e instituciones de investigación biomédica. Con un artículo publicado por El Espectador, recibió en 2011 el primer premio de periodismo en biotecnología para la salud.


  • Ojalá lo lean
    (0)
  • Maravilloso
    (0)
  • KK
    (0)
  • Revelador
    (0)
  • Ni fú ni fá
    (0)
  • Merece MEME
    (0)

Relacionados

#ElNiusléterDe070 📬