SIEMPRE LOS POBRES: La película Palestina 36 Reseña de una película sobre las raíces del problema en Palestina.
Reseña de una película sobre las raíces del problema en Palestina.
Reseña de una película sobre las raíces del problema en Palestina.
La película Palestina 36, desde el 1 de octubre en cartelera, nos cuenta como 1936 es el año clave de todo.
¿POR QUÉ VERLA?
Verla para salir de nuestra ignorancia y conocer cómo es que nace todo este asunto de la cuestión Palestina. Nos da el contexto para ver si aprendemos. [Recuerde que con Petro éramos amigos de Palestina, con este new president somos enemigos de Palestina: Una historia muy colombiana: el actuar ignorante y cínico]
Verla porque está muy bien hecha: uno la ve con la respiración contenida, sufre con los dolores de la comunidad protagonista, lagrimea ante la injustica y el atropello, se emputa ante la indecencia de los poderosos. Verla es un acto de profunda humanidad.
Verla para entender que somos, también, Palestina. Esta película nos sirve de espejo para vernos mejor, ya que Palestina y Colombia somos de los mismos: los que sobramos, pero tenemos dignidad y alegría para crear destinos. Nos reconocemos porque la historia de lo que le pasó a Palestina es contada a través de campesinos, trabajadores, periodistas, familias, empresarios cipayos y cínicos coloniales: luego, somos alguno de esos personajes.
Para confirmar que no somos nada porque los pobres siempre perdemos; que quien manda es el capitalismo: Inglaterra, USA, Israel: el poder blanco masculino occidental es quien decide por billete y en nombre de dios la barbarie del que puede y quiere.
Eso fue en 1936, hoy 90 años después: y estamos en las mismas. ¡Qué vaina!
Verla porque ha ganado premios. La película tiene a una mujer palestina que vivió en Colombia como directora: Annemarie Jacir, ganó el Tokyo Grand Prix, en la Mostra Internacional de Cine de São Paulo obtuvo el Premio del Público a Mejor Ficción Internacional y representó a Palestina en la carrera por los Oscar®.
Veála: vivirá una gran experiencia que le hará recordar la dignidad de lo humano.
¿POR QUÉ NO VERLA? Si no te gustan las películas que se quedan pegadas en tu cuerpo, si no quieres pensar, si no quieres molestar tu conciencia, si no quieres preguntarte sobre la vida que nos tocó en destino (político), si todo le vale un hongo: no vaya.
omar rincón, septiembre 25, 2026
!Es cuestión de estilo!
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Cuestión de Estilo nace un 2 de septiembre, 2026
Virgo: Analítico, práctico, perfeccionista.
Caballo de fuego (!lindo nombre!): libertad, pasión, energía.
Se inspira en Alessandro Baricco y sus textos Los Bárbaros (2008) y The Game (2019). En el 2018 definimos La coolture en Anfibia, en el 2020 nos preguntamos de Narcolombia, en el 2026 jugamos al mundial en Amaters, ahora intuimos esto que se llama Cuestión de estilo.
Hubo un antes en que ser un hombre libre (las mujeres no contaban) era saber de las 7 artes liberales:
Gramática: El arte de leer, escribir y hablar de forma correcta.
Retórica: El arte de persuadir y componer discursos bellos o eficaces.
Lógica (o Dialéctica): El arte de pensar, razonar y distinguir la verdad de la falsedad.
Aritmética: El estudio de los números y sus propiedades abstractas.
Geometría: El estudio del espacio y las medidas terrestres.
Astronomía: El estudio de los astros, los cielos y el movimiento del universo.
Música: El estudio de la armonía, el ritmo y la proporción acústica
[Seguimos necesitando con urgencia gramática, retórica y dialéctica. Lo otro (aritmética, geometría, astronomía, música) parece lo hace la computación digital]
Luego, vino una época que ser Culto era saber de Cultura con C mayúscula de Civilización, o sea, saber de las BELLAS ARTES, o sea Pintura, Escultura, Literatura, Música, Danza, Arquitectura, Cine.
En el siglo XXI ya no somos libres, ni sabemos escribir, ni leer, ni argumentar, ni razonar. Tampoco, nos gusta las bellas artes, los museos, el pensar, el cuestionar.
Ahora es el tiempo del Yopitalismo: yo soy yo y mi billete que exhibo en el consumo. Yo soy lo único que importa. Y ese YO con dinero se mide en su consumo. Ese consumo se diseña con marcas. Marcas y consumo definen el estilo. Y cada uno defiende su estilo (como auténtico).
Uno decide a qué estilo quiere pertenecer: el estilo pipe bueno y su pericadas, el james y sus perezas, el presidente y sus complejos, el shakiro, el karol g y así…
Cada uno creemos tenemos un estilo único y singular, pero abrimos los ojos y estamos todos igualitos.
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