Bogotá: ¿la misma para todos?

Aún no se cumplen los primeros 100 días desde que Enrique Peñalosa se posesionó como alcalde mayor, considerado con frecuencia como el segundo cargo de elección popular más importante del país. Sin embargo actores de la política local y nacional, en los dos primeros meses del año, ya han tomado posición en tres temas que han sido de los más discutidos desde el 1° de enero, día en que el nuevo Alcalde llegó al Palacio del Liévano: el sistema de transporte, la reserva Van der Hammen y las ventas ambulantes. 

por

Congreso Visible

Programa del departamento de Ciencia Política de la Universidad de los Andes. Su propósito es publicar información del Congreso y generar canales de transparencia entre los ciudadanos y sus representantes.


03.03.2016

 


Por: Andrea Cerinza y Angélica Latorre Coronado, investigadoras de Congreso Visible. Colaboración: Maria Paula Cancino, voluntaria del programa.

 

Congreso Visible le cuenta quiénes son los senadores y representantes a la Cámara por Bogotá  que se han referido a tres de los temas que han copado la agenda pública en la capital.


 

 

El debate sobre el sistema de transporte en Bogotá no gira solamente en torno a las fallas del servicio de Transmilenio, ni se reduce a las disputas entre policías y ciudadanos inconformes. La discusión de fondo pasa por la posibilidad de construir un metro que contribuya a descongestionar el sistema, y a su vez, sea un complemento a los servicios que se brindan actualmente. A pesar de que las administraciones de Samuel Moreno y Gustavo Petro contrataron estudios técnicos, no existe consenso actualmente acerca de cuál debe ser el trazado y la manera en que se debe construir. Precisamente, el debate al respecto cobró fuerza este año desde que el alcalde electo, Enrique Peñalosa, manifestó su intención de ajustar los estudios existentes para que el metro sea elevado en algunos tramos, no subterráneo como se propuso durante la alcaldía de Gustavo Petro.

Desde diversos sectores del Congreso, representantes a la Cámara por Bogotá como Angélica Lozano y Ángela María Robledo, de Alianza Verde, Germán Navas Talero y Alirio Uribe del Polo Democrático, se han manifestado en contra de los pronunciamientos de Enrique Peñalosa. Algunos, lo  han hecho a través de sus cuentas en redes sociales como Twitter (vea los trinos de los congresistas aquí).

En otras ocasiones la defensa del metro ha sido abordada a través de los espacios que brinda el Congreso. El 15 de febrero se realizó una audiencia pública en el Capitolio Nacional, promovida por el representante Germán Navas Talero del Polo Democrático Alternativo y su compañero de bancada, el senador Jorge Enrique Robledo. Ese día, estos congresistas, además de expertos invitados por ellos, resaltaron la importancia del metro como sistema de transporte masivo; defendieron los estudios técnicos que se han hecho en los últimos años y  de paso criticaron las declaraciones del nuevo alcalde según las cuales Transmilenio “en la práctica hace lo mismo que un metro”. El senador Robledo, anunció que Peñalosa será citado a un debate de control político en la comisión quinta, en el que se profundizará en los aspectos técnicos que requiere el metro para la ciudad.

Aunque las posiciones críticas hacia la propuesta de metro del alcalde han sido bastantes, Peñalosa ha tenido quien lo defienda en el Congreso. Es el caso del senador Carlos Fernando Galán, de Cambio Radical, quien ha apoyado al mandatario desde su candidatura, y quien a raíz de las manifestaciones del pasado 10 de febrero en las que hubo enfrentamientos de la policía con usuarios inconformes, responsabilizó a las administraciones anteriores por el estado actual del sistema Transmilenio y por incitar hechos de “vandalismo contra los bienes públicos” en dicha jornada.

 

 

Según el exministro de ambiente, Manuel Rodríguez Becerra, ahora miembro del Foro Nacional Ambiental,  en su primera administración Enrique Peñalosa manifestó su interés por intervenir en los predios del norte que hoy son conocidos como la reserva Van der Hammen. Recientemente el alcalde volvió a generar controversia en este asunto, argumentando que la ciudad crecerá en los próximos 40 años hasta un 300%, lo que hace necesario que vuelva a reconsiderarse la relevancia de la reserva como futura locación residencial. Según el mandatario, el uso de la reserva,  “la única reserva forestal del mundo que no tiene árboles: son potreros”, es necesario para garantizar el crecimiento controlado de la capital y evitar la ocupación sin planeación, que ha tenido lugar en Chía, Sopó y Cajicá.

Sectores académicos y ciudadanos se han manifestado a propósito de esta visión sobre el rumbo de la ciudad en eventos como el del pasado 17 de febrero que se llevó a cabo en la Universidad de los Andes. Allí, expertos como Julio Carrizosa, miembro honorario de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, reivindicaron la importancia ecológica de la reserva como ‘obstáculo’ natural al crecimiento de la ciudad. A favor de su urbanización se expresaron el alcalde Peñalosa  y sus secretarios de Planeación y Ambiente, argumentando que es un hecho que la capital está creciendo y se debe velar porque ese proceso se dé adecuadamente.

Desde el Congreso también se han asumido posiciones en este debate. Algunos representantes a la Cámara se han opuesto. Uno de ellos, Inti Asprilla de la Alianza Verde, propuso  citar al alcalde a un debate de control político el 9 de marzo, para que explique en qué consiste su plan de intervención en la reserva. Entretanto, algunos senadores como Iván Cepeda del Polo Democrático Alternativo, Armando Benedetti del Partido de la U y Claudia López de Alianza Verde, se han unido a campañas impulsadas por sectores de la sociedad civil para manifestar su apoyo a la conservación de la reserva. El caso de López es especial porque reitera la decisión que tomó durante la campaña electoral de distanciarse de Peñalosa, a pesar de haber sido parte de su primera Alcaldía, y apoyar a Rafael Pardo.

Por su parte, el senador Carlos Fernando Galán (Cambio Radical), en sintonía con lo que ha dicho el alcalde electo en varios escenarios, ha planteado sobre este punto que en la reserva pueden coexistir fauna, flora y urbanización y que lo que propone Peñalosa puede garantizar que haya más zonas verdes que las que comprende actualmente esta zona.

El debate sobre el futuro de la reserva surgió en una coyuntura nacional ambiental que ha girado en torno a los estragos que ha dejado el fenómeno del niño. Desde organismos multilaterales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), se ha hecho un llamado al gobierno colombiano para que proteja la fauna y flora del país. Algunos congresistas han incorporado esta preocupación en sus agendas y enmarcan la reserva Van der Hammen en esta discusión, lo que hace que su participación activa, ya sea para oponerse o apoyar la iniciativa de Peñalosa, tenga resonancia.

El debate aún sigue vivo y el futuro de la reserva es todavía incierto. Lo seguro es que representantes y senadores, por lo pronto, le están poniendo la lupa a las decisiones de la nueva administración de Bogotá, ejerciendo su función de control político que les permite llamar a rendir cuentas a los funcionarios del Estado.

 

 

El comercio informal ha sido uno de los temas más discutidos durante las últimas administraciones. La alcaldía anterior expidió el decreto 456 del 11 de octubre de 2013 que creó el marco para el aprovechamiento económico del espacio público, autorizando  el cobro por actividades temporales como ferias, mercados, actividades deportivas y recreativas, entre otras. También se estableció el procedimiento a seguir para controlar las ventas ambulantes, a través de la puesta en marcha de un plan de carnetización y reubicación de los vendedores informales en lugares donde tuvieran condiciones dignas de trabajo. No obstante, en algunas zonas de la ciudad se presentaron protestas de vendedores que denunciaron ser objeto de desalojo o fallas en su proceso de formalización.

La nueva administración también ha sido protagonista en esta materia, pues uno de los pilares fundamentales de esta alcaldía ha sido la recuperación del espacio público, a través de la intervención en zonas de alto flujo de ventas ambulantes, como la calle 72 entre la Av. Caracas y la Séptima. Hubo quienes denunciaron que los desalojos se dieron sin garantizarle a los comerciantes nuevas alternativas de empleo o procesos de inclusión en otros espacios, como lo ordena la sentencia T-396 de 1997 de la Corte Constitucional.

Los congresistas también se manifestaron al respecto. Por un lado están aquellos que, como Inti Asprilla de  Alianza Verde, han propuesto una mesa de concertación entre el alcalde y los vendedores informales, pues ellos como cualquier otro ciudadano tienen derecho al trabajo. Sobre este tema se realizó una audiencia pública el pasado 3 de febrero en el Congreso.

Por otro lado están quienes estiman que con el desalojo de los vendedores, además de recuperación del espacio público, también se contribuye al mejoramiento de la seguridad en la ciudad. Así, lo que para la representante Angélica Lozano de Alianza Verde es una forma de supervivencia para algunas familias, para el senador Hernán Andrade del Partido Conservador, es también funcional a las mafias del microtráfico en la ciudad.

Por ahora, la Alcaldía sostiene que ya tiene en marcha planes de incorporación de los vendedores informales en plazas de mercado y quioscos. También asegura que adelanta labores de capacitación y formación para los damnificados. Aunque los comerciantes aseguran que no son ciertas estas medidas, cuentan con el apoyo de algunos congresistas y concejales que, a través del control político, tienen en la mira a la actual administración.

 

Los congresistas y sus electores

Con estos tres temas en la mesa salen a relucir varios aspectos importantes: uno de ellos es que la pertenencia de los congresistas a partidos políticos divergentes como Alianza Verde, Conservador, Cambio Radical, Polo o La U, no ha impedido su activa participación en temas comunes, cuando se trata de defender los intereses de sus electores.

Otro aspecto está relacionado con que la agenda legislativa del Congreso suele caracterizarse por la discusión de temas nacionales, a pesar de que más de la mitad de los congresistas (166 de 268) son elegidos en una circunscripción territorial o especial (afro o indígena) específica. Sin embargo, esto no ha sido impedimento para que mediante el control político, que los congresistas o bancadas ejercen a través de debates o audiencias públicas, se posicionen temas locales o regionales, en ocasiones, respondiendo a la coyuntura. Es allí, donde hemos visto que los parlamentarios generan espacios de participación y mantienen un diálogo con la ciudadanía.

Finalmente, la participación activa de algunos congresistas, en discusiones sobre temas de interés para Bogotá y algunas de las medidas de la nueva alcaldía, no es de extrañar. Por un lado, los representantes a la Cámara que citamos fueron elegidos en esta circunscripción. Mientras que en el caso de los senadores, todos, a excepción de Hernán Andrade -quien tiene su mayor votación en Huila (29.39%)-, obtuvieron la mayoría de sus votos en la capital. Tal es el caso de Jorge Robledo (26.15%), Claudia López (51.68%), Armando Benedetti (30.34%) e Iván Cepeda (46.54%).

 

¿Por qué Bogotá es un tema de interés para concejales y congresistas?


La ciudad cuenta con el mayor número de habitantes del país (7.878.783), según las más recientes cifras divulgadas por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Justamente, por el número potencial de electores que ha tenido a lo largo del tiempo, desde 1991 es la única capital que conforma una circunscripción territorial, la más grande, que le permite contar con 18 curules en la Cámara de Representantes, seguida por Antioquia con 17 y Valle con 13. Por esto, los intereses de sus ciudadanos pueden ser defendidos no solamente por el Concejo municipal sino también por el Congreso.

El Concejo de Bogotá es el órgano legislativo por excelencia del Distrito Capital, que vigila y discute la gestión de la Alcaldía Mayor y propone o modifica las normas que regulan aspectos esenciales para la ciudad. Mientras que el foco de trabajo del Congreso de la República, que también tiene funciones normativas y de control político, entre otras, no se limita a una única circunscripción, puede abarcar todo el territorio nacional, así lo dispone la Constitución.

No obstante nada impide que un congresista decida incluir en su agenda temas locales. Por un lado, están los representantes a la Cámara elegidos en la circunscripción de Bogotá, de quienes se espera una participación activa en las discusiones de temas de interés para la ciudad, mediante proyectos de ley, cuando se trate de asuntos que pueda regular el Congreso (Ej: el Código de Policía), a través de control político, por ejemplo para llamar a rendir cuentas a funcionarios del Distrito, entre estos el Alcalde Mayor. Sin embargo, los senadores no se quedan atrás. Si bien, son elegidos por circunscripción nacional y por lo tanto pueden conseguir votos en cualquier parte del país, en ocasiones concentran sus votos en la capital y por esta razón no es extraño que busquen defender los intereses de sus electores bogotanos.

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