• Bocachico chico en El Llanito

    La pesca con artes ilícitas, los derrames de petróleo, la sedimentación, la expansión de la frontera agrícola y la construcción de la hidroeléctrica Hidrosogamoso han puesto en riesgo a la Ciénaga El Llanito. Con ella, también, sus especies nativas y los 630 pescadores que ven cómo cada día el Bocachico que cae en sus atarrayas es cada vez más pequeño.

  • A 30 minutos de Barrancabermeja está ubicado el corregimiento de El Llanito. Situado a orillas de la ciénaga que lleva su mismo nombre, sus 3.000 habitantes viven directa o indirectamente de los recursos que provee este ecosistema. Según datos de la alcaldía de Barrancabermeja, la principal ocupación de los habitantes es la pesca, seguido por el trabajo en la industria petrolera.
  • Juan Benjumea,73, ha vivido toda su vida dedicado a la pesca en El Llanito y otros humedales en esta región del Magdalena Medio. “Veo con preocupación la ciénaga, acabo de llegar de pescar y me tocó recorrer mucho para buscar el pescadito, antes no era así. Le tenemos mucho miedo a lo que nos pueda pasar con la hidroeléctrica”, dice. Además de un proceso de sedimentación natural, la acumulación de lodos en el fondo del agua, Hidrosogamoso —la cuarta central hidroélectrica del país, ubicada a 75km de la ciénaga— impone una presión adicional sobre este delicado ecosistema al represar parcialmente el río Sogamoso, principal afluente de El Llanito.
  • Al problema ambiental se suma un pasado de guerra y conflicto en la zona. Desde los años 60 hasta el 16 de mayo de 1998, día en el que los paramilitares inician la toma a Barrancabermeja, esta fue zona de influencia de guerrillas: el ELN y en menor medida las FARC. Los afluentes hídricos han sido usados por los grupos paramilitares para movilizar insumos para la coca, armas y combatientes en el sur de Bolívar. Los pescadores han vivido esta guerra en carne propia. Lucho Arango, antiguo líder de la Asociación de pescadores de El Llanito (Apall) fue asesinado a manos del grupo paramilitar 'Los Rastrojos', por ejercer las labores de control y vigilancia en la ciénaga.
  • Álvaro Contreras, 43. Luis Enrique Martínez, 33. Juan Benjumea, 73. Tras la desmovilización de los grupos paramilitares, el control de la zona fue tomado por bandas criminales emergentes. Aunque a pocos kilómetros se encuentre una Base Naval y presencia de la policía, los robos de canoas y embarcaciones son constantes. Álvaro Contreras, actual líder de Apall fue víctima de los ladrones quienes robaron su canoa hace meses. “A muchos compañeros se les han llevado las canoas y los motores, siempre tenemos que dejar a alguien vigilando, pero cuando no hay nadie vienen y aprovechan. Eso es gente de otros lados que se viene a robar y no sabe el daño que le hace a la persona”. El precio de una Canoa en fibra de vidrio es aproximadamente cinco millones y un motor fuera de borda tres millones.
  • Álvaro Contreras asegura que “ser líder es muy difícil porque hay que trabajar con la comunidad y cada uno piensa en sus propios intereses. La noche anterior fuimos a recoger un transmallo y cuando nos estábamos acercando nos pegaron un tiro”. El trasmallo, un arte de pesca ilícito, consiste en poner una red de un lado al otro del afluente. Esto afecta considerablemente el ciclo vital de reproducción de las especies nativas ya que esta no respeta el tamaño del pez, lo que poco a poco va despoblando los cauces.
  • José Encarnación Navaro, 61. “Los peces no se están desarrollando como antes. Cuando uno tiraba la atarraya sacaba mucho pescado. Ahora uno echa la atarraya y saca dos...tres pescados, casi siempre lo que saca uno son pequeños”.
  • José María Agames, 59. “Nosotros tenemos nuestro propio horario, en la vida del pescador él mismo se manda. Hoy, por una jornada de trabajo se puede llegar a conseguir unos $40.000 diarios. Pero antes uno podía sacar 100 pescados, cada uno a $1.000. Eran más o menos $100.000 al día”.
  • Jairo Imbred, 47. Gabriel Arias, 72. “Cuando la hidroeléctrica suelta el agua el animal se va". Según ISAGEN, Hidrosogamoso produce el 8,3% de la energía de Colombia en un año.
  • "Varios pescadores han muerto ahogados cerca a las compuertas, porque cuando las abren el caudal del río sube muy rápido y no da tiempo de nada”, dice Imbred.
  • Según Juan Tercero, miembro de la Asociación de pescadores del Magdalena Medio (ASOPESAMM), cuando la hidroeléctrica comenzó a operar todos en El Llanito pensaron que la ciénaga se iba a acabar. Gracias al dialogo con ISAGEN, se están desarrollando propuestas de restauración ecológica y de desarrollo pesquero. Una solución al tema de la sequía es la construcción de un canal que por gravedad baja el agua del río Sogamoso y la construcción de compuertas para la regulación hidráulica en la salida de la ciénaga, logrando así mantener el equilibrio en tiempo de verano. La obra del canal, con un costo de 21.000 millones de pesos ya va en un 70%.
  • Al finalizar la labor, los pescadores llevan la pesca del día donde los vendedores. Estos últimos se encargan de realizar el acopio, comercializar el pescado a los compradores de El Llanito y transportarlo a Barrancabermeja.
  • Daniel Contreras, 32. “Yo le compro a los pescadores y me encargo de arreglarlo, quitarle las agallas y las escamas. Aquí compran más que todo los que viven en El Llanito pero no viven de la pesca, la gente que trabaja como contratistas de Ecopetrol. Con 5.000 pesos se puede llevar buen pescado; cuando vienen los turistas los fines de semana vendemos más y lo cobramos más caro”.
  • Cada día los peces que caen en las redes son más pequeños. Esto evidencia serios problemas en los ciclos de reproducción y el crecimiento de los peces.
  • A la galería de Barrancabermeja —un mercado de pescado ubicado a la orilla del río Magdalena— se transporta la pesca que no logra ser vendida en El Llanito.
  • Aquí llega la pesca de la región del Magdalena Medio. Pero los pescados de mayor tamaño provienen del sur de Bolívar, mientras los más pequeños son atrapados en las ciénagas que rodean a Barrancabermeja.
  • Limpiar el pescado no toma más de tres minutos: se retiran las visceras, las agallas y las escamas.
  • Emilio Lozano, 65. “En este muelle llevo toda la vida arreglando pescado, ahora casi no llega y el que llega está muy caro".
  • Al final, cada Bocachico llega a un plato que vale aproximadamente $20.000. Este se puede pedir, frito, sudado o frito-sudado.
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Danny Alejandro Parrado

12.02.2016

"La pesca con artes ilícitas, los derrames de petróleo, la sedimentación, la expansión de la frontera agrícola y la construcción de la hidroeléctrica Hidrosogamoso han puesto en riesgo a la Ciénaga El Llanito. Con ella, también, sus especies nativas y los 630 pescadores que ven cómo cada día el Bocachico que cae en sus atarrayas es cada vez más pequeño."

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