Ya no son combatientes, pero siguen siendo farianos

Marcela, Diego y Ever son tres de los primeros indultados de las Farc. Después de haber vivido la guerra y sus atrocidades a sólo centímetros de distancia, hoy representan la primera organización legal que conforman los excombatientes de este grupo armado.

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Estefanía Avella Bermúdez

03.03.2017

Tres excombatientes. Tres exprisioneros de guerra. Tres indultados de las Farc-EP. Marcela Moreno, Diego Ponare y Ever Varbel estuvieron en la Universidad de los Andes para hablar de la organización guerrillera a la que hoy, dicen todavía pertenecen y de la cual se sienten orgullosos.

A comienzos del 2016 Juan Manuel Santos los indultó como gesto de buena voluntad durante las negociaciones de La Habana. Salieron de la cárcel y, a diferencia de sus demás compañeros, no están en las Zonas Veredales Transitorias. Están en Bogotá liderando la Fundación Colombiana de Excombatientes y Promotores de Paz (FUCE PAZ ), la primera organización legal que conforma las Farc. Se declaran defensores de la paz, de los Derechos Humanos y de la población carcelaria del país.

Con un conversatorio de dos horas comenzaron un ciclo de intervenciones para darse a conocer. Ellos no quieren tener más a los medios de intermediarios y por eso insisten en que los ciudadanos vean y escuchen sus propias versiones de lo que ha sido la confrontación más larga del continente. Estas son algunas sus intervenciones.

“Estoy orgulloso de ser fariano”

“Fui capturado por rebelión, por pertenecer a la organización guerrillera más grande del mundo. Y lo digo con orgullo, porque si no hoy en día seríamos esclavos”, dice Diego Ponare.

La gente se pregunta por qué hacen el sacrificio de cargar morrales pesados en medio la selva, en trayectos largos y por varias horas. Se preguntan por qué duermen en el piso y sirven voluntariamente de alimento para los insectos. Pero para ellos el sacrificio es mucho más que eso. Como dice Marcela Moreno, se sienten orgullosos porque entienden la esencia de las Farc. La misma esencia que Ever describe como el hecho de pertenecer a una comunidad. “Si nuestra organización triunfa, nosotros individualmente también”, y agrega “nuestros principios ideológicos reemplazaron nuestra genética”.

Las Farc para ellos es familia y por eso repiten que, una vez por fuera de la cárcel, pudieron haber ido en busca de sus seres queridos, pero no lo hicieron. “Decidimos quedarnos porque es ahí donde nos han formado”.

Detrás de las rejas hay una Colombia chiquita

Ever Varbel estuvo  preso 36 meses y los recuerda con repudio. “La sociedad no conoce qué es un desayuno ni un almuerzo en una prisión. No hay salud, no hay educación. Se dice que el preso debe resocializarse, pero allá no hay ninguna resocialización”.

Estar preso en la cárcel es enfrentarse a una realidad de rejas para adentro que pocos han visto. Como dice Ever “es fácil juzgar a quienes están ahí, sin conocer las razones de fondo que los pusieron en ese lugar”.

En Colombia hay actualmente 3.800 presos políticos. De estos 400 tenían que haber sido indultados en diciembre, pero hoy sólo 114 están libres. Aun así estos tres excombatientes dicen que creen profundamente en el proceso de paz, porque gracias a él volvieron a la libertad.

Marcela: “Ojalá la botas pantaneras que en un momento nos pusimos, pudieran hablar”

Recorrieron el país a pie y por eso, para ellos, su botas cuentan historias; cuentan la realidad.

“Si en la ciudad es difícil acceder a la salud y a la educación, hay lugares en los que es peor. Hay regiones en las que nadie sabe qué es el Estado. Regiones en las que la Farc se convirtió en Estado”.

Por eso, dicen convencidos, el gran reto es que lo que está en el papel del Acuerdo Final se vuelva realidad. Si no se logra, no pierden las Farc, pierde el pueblo, pierde Colombia entera.

Un año para crear una cuenta de ahorros

Crear FUCE PAZ no ha sido fácil. Recorrieron todos los bancos de la ciudad durante un año hasta que, finalmente, lograron abrir una cuenta de ahorros.

—¿Cuánto tiempo les toma a ustedes crear una cuenta de ahorros?, —pregunta Marcela.

—Menos de un día, —responde alguien.

—Quince minutos, —dice otra persona.

—¿Qué escribían en el formulario?, —pregunta la moderadora.

— Lo que somos: excombatientes… —sonríe Marcela.  —Nos recibían, pero no nos decían nada más.

“Somos hijos de campesinos que crecimos hasta los 13 años siendo civiles”, comenta Diego. Lo que los hace diferentes, según ellos, es la formación que recibieron durante el tiempo que estuvieron con las Farc. “La colectividad, sobre todo, es lo que nos hace diferentes a la sociedad civil; es el cambio que buscamos para el país”.

Hoy en día se sienten parte de las Farc, dicen que no han dejado de ser guerrilleros. Marcela está convencida de que la razón para crear FUCE PAZ “es llegar a la legalidad, pero sobre todo fortalecer la colectividad”.  

“Llegamos a la Habana no para rendirnos, sino para dejar de pelear con el fusil y comenzar a pelear con las palabras. La idea es lograr un cambio social en el que haya educación, salud y vivienda. La gente va a la guerra no porque le gusta, sino por las necesidades que tiene”.

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