Sindy Elefante vs. Maliki

Aunque una es fanática del orden y la otra del caos, las dos se narran a sí mismas y se declaran torpes incurables. Sindy Elefante y Marcela Trujillo, ambas ilustradoras, hablan de lo que hay detrás de sus historias y cuentan en un dibujo lo que ven en la otra.

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cerosetenta

07.07.2017

Sindy Elefante es colombiana. Duda de los estereotipos y es la autora del libro Elefantes en el cuarto, un cómic autobiográfico publicado por Cohete Cómics, en el que su protagonista habla con humor de la infancia, la familia y los conflictos de identidad. Marcela Trujillo es chilena. No le gustan los secretos y se burla de su intimidad sin pudores ni tapujos. Es la creadora del cómic ‘Maliki 4 ojos’  publicado por The Clinic y recogido en varios libros entre los que se cuentan Quiero ser flaca y Maliki en tinta china.

Sindy Elefante por Maliki

Maliki: De la memoria. Yo hago trabajo autobiográfico y me tengo que acordar de lo que pasó. Cuento las historias y entre más las cuento más se me arman en la cabeza. Veo la película. Me acuerdo de la ropa que llevaba la gente, de las cosas que dijeron, de los movimientos que hicieron. Es raro porque soy super volada. Eso no es secreto: la Marcela es volada desde chiquita. Se me olvidan las llaves de la casa, veo mal el ticket y llego tarde al aeropuerto y así. Soy poco cuidadosa con las cosas que no me interesan. Soy de buena memoria para lo que me sirve y de mala memoria para lo que  no me importa. Es un “despiste selectivo”, como dijo Shakira. Tomo fotos, eso también. Me sirve volver a ellas antes de dibujar. Necesito ver, siempre ver.

Sindy Elefante: Del día a día. Estoy muy pendiente de lo que pasa a mi alrededor, de los detalles. De cosas pequeñas que me llaman la atención. Alguien que se vistió diferente, que tiene una boina o está sentado de alguna manera particular. Eso se me queda. Comienzo a pensar que podría ser un personaje e inmediatamente me imagino una historia. Otras veces, parto de debates que tengo con mi mamá, con mis amigas o con mi hermano cuando dice algo machista mientras insiste en que no es machista. Y claro, también de mí. Mis historias, en gran medida, son autobiográficas. Cuento lo que llamo mis “Sindizadas”: botar cosas, tropezarme, tirarme el café encime. Me gusta burlarme de eso, de mis torpezas.

Maliki: Me gusta dibujar sola, con tiempo suficiente y sin interrupciones. Cuando estaba en la universidad y no tenía hijos, trabajaba hasta muy tarde. La noche era como un regalo porque no había ruido. Ahora ya no puedo hacerlo, así que trato de tener las mañanas enteras para dedicarlas a mi arte. Cuando estoy dibujando no puedo tener distracciones, pero cuando estoy entintando, que ya es algo más mecánico, tengo puesta la radio o un podcast. ¡Me encantan los podcast! A veces, algo en Netflix, pero que ya haya visto. Películas de Woody Allen, por ejemplo, que las tengo todas de memoria. ¡Ah! Y necesito la mesa limpia. A mis alumnos les pongo como regla no tener nada arriba de la mesa. Nada es nada. Solo el material: sus lápices y sus cuadernos.

Sindy Elefante: Yo necesito el dead line encima. Funciono mejor bajo presión. Si no, me distraigo en otras cosas. Prefiero la noche porque odio madrugar. Comienzo a trabajar casi a las 11. A la 1 hago una siesta corta: 20 minutos sobre el escritorio. Es muy incómodo, pero así puedo seguir hasta las 4. Siempre escucho música, para mí es muy importante. Salsa, merengue, rock, pop. Depende del día y del ánimo. Sobre la mesa tengo de todo. El desayuno, una Coca-Cola. Colores, libretas, materiales regados por todas partes. A veces, un pocillo con té, pero como los pinceles están con agua en otro parecido, se me confunden. “Sindizada” completa. Meto el pincel donde no es o me tomo el pocillo equivocado. En resumen, soy un desorden. Si veo todo ordenado no me dan ganas de trabajar. Digo: ay, está perfecto, ¿para qué dañarlo?

Maliki por Sindy Elefante

Maliki: Yo quería ser vedette. Una de esas mujeres que bailan sin ropa. Tenía 2 o 3 años cuando vi en la tele una vedette argentina bailando con plumas, con tacos, con un bikini brillante y con el poto afuera. Me acuerdo que me ponía frente al espejo y me chupaba los calzones, me ponía calcetines como si fueran un sostén y bailaba. Después, entendí que no estaba bien, me explicó mi mamá. Así que quise ser cantante y más tarde actriz. En el colegio, me encantaba que me miraran y me aplaudieran, todavía me gusta. Creo que, de chica, dibujaba porque era algo que se me daba bien. Todos me decían “ay, que lindos tus dibujos”. Y eso a mi me gustaba porque me validaba. No se, quizá todo es porque cuando nací mi mamá no quería más hijos .Ya tenía una guagua de casi un año y no había condiciones para más. Yo debo haber sentido eso, debe estar en mi ADN. Por eso siempre necesité que me dijeran que yo valía. Por eso la fama, los brillos y el aplauso. Pero bueno, a cada uno le toca lo que le toca.

 Sindy Elefante: Yo quería ser exploradora. Me gustaba mucho Indiana Jones. Ensuciarme, meterme en los charcos, caminar en por los ríos. Después conocí el tenis y quise ser tenista. Jugaba en pantaloneta y camiseta porque odiaba las faldas. Era muy juiciosa y muy competitiva, sobre todo con mi hermano. Creo que si llegué a ser buena, fue por él, por intentar ganarle siempre. Es mayor que yo y, por supuesto, siempre fue más grande, más rápido y más fuerte. Para ganarle, yo tenía que entrenar el doble. Cada que íbamos a torneos, mi hermano se quedaba en la tercera ronda de su categoría y yo llegaba hasta la final de la mía. Luego del tenis, llegó el fútbol y quise ser futbolista. Jugué en el club de Millonarios y todas las veces fui la única niña. Creo que me hubiera gustado ser deportista de alto rendimiento. Y bueno, aunque no fui futbolista, todavía juego.

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