¿Qué feminicidios sí son noticia?

La noticia es el reporte, el número, la acumulación de la tragedia, más no los asesinatos de cada una de esas mujeres. La noticia es que los casos de feminicidio llegaron a nuevo récord, pero las vidas perdidas para llegar a este, son completamente obviadas.

Salomé Gómez-Upegui

Escritora y abogada con maestría en derecho de la Universidad de Harvard. Especialista en igualdad de género y libertad de expresión.

12.07.2020

En lo que va del año 2020, han matado a más de ciento cincuenta mujeres en Colombia por el simple hecho de ser mujeres. Y lo más probable es que usted no pueda nombrar ni a cinco de ellas. ¿Por qué? Porque es difícil encontrar sus nombres. Porque es más fácil y menos incómodo, sumar cada crimen a una cifra global y seguir la vida como si nada. Porque, al parecer, no todas las tragedias de mujeres muertas a manos de hombres son lo suficientemente relevantes para ser noticia. Porque los principales medios de comunicación en Colombia son bastante selectivos a la hora de elegir los feminicidios que reportan.

Sí, es verdad que a veces, uno que otro medio principal escribe una nota sobre este asunto con nombre propio, reporta el estado judicial del caso y da un poco de contexto acerca de la vida de la víctima, pero este tipo de reportaje es la excepción y no la regla. Sí, también es verdad que hay numerosas noticias sobre feminicidios en los grandes periódicos del país. Pero llama la atención como un gran porcentaje simplemente son la repetición de informes creados por entes no gubernamentales que revelan cifras aterradoras. La noticia es el reporte, el número, la acumulación de la tragedia, más no los asesinatos de cada una de esas mujeres. La noticia es que los casos de feminicidio llegaron a nuevo récord, pero las vidas perdidas para llegar a este, son completamente obviadas.

¿Quiénes eran esas mujeres? ¿Dónde están sus historias? ¿En qué van los procesos judiciales de más de ciento cincuenta feminicidas? ¿Por qué no hay una noticia individual por cada tragedia? ¿Cuáles serán los criterios para determinar que un feminicidio merece ser noticia nacional?

Se me ocurre el reciente caso de Daniela Quiñones, que conmovió al país entero, y me pregunto, ¿qué elemento de ese caso fue lo suficientemente indignante como para alcanzar la tracción mediática que alcanzó? ¿Acaso fue que estudiaba en una de las universidades más importantes del país? ¿O que las personas más allegadas a ella lograron que su nombre fuera tendencia en redes sociales? ¿Por qué los casos de Cindy, María, Marlly, Nayibe, Mery, Anyela, Melba, Frani, Yudi o Michel no lograron el mismo cubrimiento? Difícil saberlo con certeza.

Otorgando el beneficio de la duda, asumamos, por un momento, que esto no es un asunto premeditado. Después de todo para que algo sea noticia debe tener un elemento novedoso o indignante, algo que capture audiencia. Es posible que estos crímenes estén tan normalizados que ya solo uno que otro genera indignación en las salas de redacción. Puede ser que las y los periodistas de estos grandes medios hayan visto tanta violencia machista en sus carreras que están anestesiados y ya poco o nada les causa sorpresa. Es probable que la ausencia de estas noticias simplemente sea el reflejo del sesgo de una sociedad entera que ve los feminicidios como algo absolutamente normal.

Otra posible defensa es la falta de recursos, tal vez piensan que es imposible hacerle seguimiento a tantos casos, que la lista es larga y hay otras noticias importantes por reportar. Pero luego veo lo que hizo Natalia Arenas, la editora de Cerosetenta, al publicar cada uno de los nombres y las historias de las 42 mujeres asesinadas en 68 días de cuarentena, y sé que la excusa de los recursos es una excusa vacía. Además, me pregunto si esta defensa sería aceptable si estuviéramos hablando de hombres degollados, asfixiados, desmembrados y violados, por el simple hecho de ser hombres.

Sin el cubrimiento de los grandes medios de comunicación es imposible lograr una verdadera sensibilización.

Lo que reportan los medios importa, porque marca la pauta para el diálogo nacional. Sin el cubrimiento de los grandes medios de comunicación es imposible lograr una verdadera sensibilización. Sin la noticia, nadie se entera y si nadie se entera, ¿cómo hacemos para indignarnos? ¿cómo hacemos para pedir justicia y demandar la protección de todas y cada una de las mujeres en Colombia? No es posible dimensionar el problema cuando no existe información al respecto. La concientización es una condición clave para el avance de cualquier causa social. Y me atrevería a decir que la falta de un cubrimiento juicioso y equitativo de estas tragedias, sin duda influye en que un gran número de colombianos y colombianas cree que la violencia contra las mujeres “no es tan grave” y que los feminicidios “son casos aislados”, en vez de un asunto sistemático y espeluznante que hace rato se salió de las manos. 

Como audiencia y como ciudadanía, debemos exigirle más a estos medios. Ellos tienen el poder y los recursos para investigar estas historias, para asegurarse de que tantas vidas no queden en el olvido, de que no sigamos normalizando lo anormal, de que cada vez que maten a una mujer por el simple hecho de ser mujer, nos duela y nos indigne lo suficiente como para que su nombre sea noticia.

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