La reemergencia de la naturaleza en tiempos de encierro

En la mitad del encierro, la naturaleza reemerge en los memes. El humor se ha convertido en una de las vías de escape pero también, una crítica milimétrica de la coyuntura.

X. Andrade, Santiago Rueda y Ana Catalina Correa***

25.04.2020

El encierro obligado por la expansión del coronavirus ha dado lugar a la modificación de nuestros hábitos cotidianos a todo nivel, incluyendo la mayor participación activa en redes de intercambios de memes relacionados con el fenómeno. El poder catártico de los memes de humor cohabita, entonces, con tiempos signados por el distanciamiento a los rituales cotidianos en el que este regularmente se ejercita. El meme sirve, así, como un dispositivo mnemónico también de la socialidad que, tradicionalmente, ha caracterizado a la vida humana salvo en tiempos de pandemias, guerras y mayores catástrofes.

Entre los múltiples universos de los memes, nos interesan particularmente los de carácter humorístico debido al comentario crítico que encierran. Ellos permiten repensar la crisis desde algunas de las complicidades que el capitalismo voraz tiene en todo esto, incluyendo primordialmente el impacto de la huella humana sobre el medio ambiente, la falta de cobertura de la salud pública, y, las carencias de infraestructura suficiente en el sistema médico. Para el caso de Colombia, esto se refleja claramente en la bonanza de las EPS y el probable colapso que una ola masiva de contagio pudiera tener en ciertas ciudades en las semanas venideras.

La selección de las 46 imágenes que componen este ensayo da cuenta de algunas de las dimensiones señaladas. Ella presenta una lectura nutrida por la proliferación de imágenes producidas de forma anónima en las redes. Un archivo de alrededor de 700 memes hicieron el primer corte. De ahí, interesó posar la mirada en aquellos que, de alguna manera, dialogaran con la naturaleza sea a nivel icónico o textual. Gradualmente, la reemergencia del mundo animal –inclusive prehistórico– en el paisaje de las ciudades resultó patente.

El panorama se caracteriza por el retorno a una vida prístina, caracterizada por la coexistencia de dinosaurios que se abren paso en parques, calles y plazas, y, por felices delfines que saltan desde las aguas de ríos, canales e inclusive hígados en proceso de rehabilitación gracias al forzado aislamiento de la raza humana. Antes que apocalíptico, el paisaje urbano emergente se caracteriza más bien por la multiplicación de animales y peces, amén de un aire libre de polución al punto de que se pueden observar montañas y maravillas como las pirámides de Egipto en el trasfondo de Suba u otros puntos de Bogotá, Cali, Medellín.

El comentario político a la gestión gubernamental aparece puntualmente, siendo este género de memes mucho más prolífico en otros temas asociados al corona virus. No obstante, dicho comentario habla de los intereses económicos que, eventualmente, se encuentran prestos para cazar a río revuelto, cuando no comentan sobre la lentitud del gobierno para declarar la cuarentena gracias a sus ataduras precisamente con aquellos sectores del poder.

La antropomorfización de los animales es, evidentemente, una de las estrategias preferidas en la producción memética en general y, ciertamente, exacerbada en estos días por muy buenas razones. Especies domésticas como los gatos y los perros han jugado un papel crucial en ridiculizar particularmente la propia condición del encierro y sus efectos en el día a día. Seres cercanos que se han vuelto más aún, al punto de reinar al interior de apartamentos y casas, y, claro, imperar a la hora del necesario paseo. Este último, una de las pocas excusas que les quedan a los ciudadanos para husmear por calles desérticas y huir de familiares y vecinos.

Por otro lado, otro tipo de mamíferos como el murciélago han adquirido en estos días un carácter emblemático para denotar los orígenes geográficos en China y también la escatología de la pandemia. Así, los murciélagos imperan en todas sus manifestaciones: desde la caricatura y el muñequito de trapo hasta el retorno de un Batman que se encuentra en problemas por ser identificado como el culpable de todo. Y frente a los comentarios xenofóbicos que también circulan en los memes frente a los chinos y sus prácticas culinarias, el recuerdo de ciertas exquisiteces de la comida nacional se contrapone como preámbulo de esta serie.

En la mitad del encierro, la naturaleza reemerge en los memes como un juego y, al mismo tiempo, un antídoto inmediato a falta de otros.

En la mitad del encierro, la naturaleza reemerge en los memes como un juego y, al mismo tiempo, un antídoto inmediato a falta de otros. Esta serie evoca sarcásticamente la nostalgia por pasados bucólicos a la par que alude frontamente al estado entrópico de las urbes que habitamos. Por contraste, estos días, un recorrido por el centro de Bogotá encuentra a centenares de sucias palomas como dueñas y señoras de la Plaza de Bolívar. Un recordatorio de que, muy probablemente, el espacio a reconfigurarse después de la pandemia estará más cercano a la tierra que al cielo. Esto es, más cercano al estado de las hordas de habitantes de la calle y migrantes forzados que parecen valer menos que cualquier especie de compañía.

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*** X. Andrade es Profesor Asociado y Coordinador del Laboratorio de Antropología de la Imagen, Universidad de Los Andes.

Santiago Rueda es Curador de Arte contemporáneo y Fotografía.

Ana Catalina Correa es Antropóloga de la Universidad de Los Andes.

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