COVID-19: Memeterapia

Los memes del Coronavirus no son un asunto frívolo. Al contrario, podrían tener un efecto terapéutico real para enfrentar la pandemia: una estrategia para alivianar la zozobra y reírse un rato de la tragedia.

Tania Tapia Jáuregui

30.03.2020

En el octavo día de aislamiento lloré mientras almorzaba con mis tres compañeros de casa.

Llevaba toda la mañana con una ansiedad que no me quitó ni el ejercicio y que reventó a las tres de la tarde, frente a un plato de sopa de pasta. Uno de mis roommates acababa de decir que nos preparáramos, que había oído decir que esta cuarentena podría alargarse unos tres meses más. El anuncio hizo que la ansiedad me estallara por los ojos. La mesa se quedó en silencio mientras yo escondía las lágrimas entre las manos y los otros trataban desesperadamente de cambiar de tema. 

Tras un rato, las lágrimas se fueron pero quedó la cara de tragedia. Para evitar un intercambio incómodo de miradas me puse a ver la pantalla del celular. Todavía con los ojos medio encharcados, di con este video de El Fino Asprilla, un perfil de Instagram de memes. Por primera vez en el día, sentí que la angustia me abandonaba por un instante.

Cincuenta y cuatro segundos después, el aire tenso que había flotado por la casa cuando me puse a llorar frente a tres hombres adultos, se disipó. Por fin.

Más allá del melodrama personal, lo cierto es que los memes parecen estar teniendo un efecto terapéutico para enfrentar esta pandemia. El virus es el protagonista de decenas de páginas de memes y, para muchos de los que estamos acuartelados, una alternativa para poder hablar de la crisis sin sentir todo el peso de lo caótico y lo incierto. La posibilidad de reírse un rato de la tragedia.

Es verdad que para millones quizá la cuarentena sea mucho más que un ataque de ansiedad que termina en llanto a la hora del almuerzo. Pero en tiempos de redes sociales y WhatsApp, es posible que un par de memes al día alivianen para más personas el peso de lidiar con todo lo demás. Al menos por un rato.

https://www.instagram.com/p/B91dwiAJ5uU/

No es cuento. El meme se ha vuelto parte del lenguaje cotidiano. Por eso, sería mediocre demeritar su capacidad para entender la manera en cómo lidiamos con la realidad. Sobre todo en un momento de tanta urgencia y vulnerabilidad.

Tomarse los memes en serio es algo que desde hace unos años han hecho algunos desde la academia. Uno de ellos es Lucano Romero, un periodista mexicano que en 2015 hizo un análisis sobre el rol de los memes en la opinión pública. En un artículo académico, Romero analiza el papel de oposición que tuvieron los memes en las elecciones presidenciales mexicanas de 2012 por parte de un sector de jóvenes universitarios que criticaban la candidatura de Enrique Peña Nieto. Romero analiza cómo la inconformidad con un candidato impuesto por la élite política tenía su propio despliegue en las discusiones virtuales a través de los memes.

“El meme es una manera en la que las personas, especialmente los jóvenes, hacemos valer nuestra opinión. El meme en muchos casos es un síntoma del hartazgo social frente a los problemas que aquejan un contexto”, le dijo Romero a Cerosetenta.

El periodista explica que en medio de la crisis del Coronavirus, el meme volvió a recobrar su papel de opositor en México, un país que ya suma 848 contagios y cuyo presidente, además de pedirle a la gente que no deje de salir a la calle, muestra públicamente los “amuletos” que, según él, “le traen suerte en tiempos de crisis”: una serie de objetos religiosos que incluyen mensajes como “Detente, enemigo, que el corazón de Jesús está conmigo”.

“Generalmente los memes se vinculan con el humor, y el humor hace que muchos discursos, muchas verdades sean asumidas con mayor facilidad. El papel que tiene el humor, desde un aspecto político es muy serio. No hay cosa más seria que el humor”, asegura Luis Fernando Medina, otro académico que se ha tomado en serio la discusión sobre los memes. Medina es profesor de arte de la Universidad Nacional de Colombia y se ha dedicado a analizar los memes desde un interés por la cultura digital y la cultura de internet.

Tanto para Medina como para Romero, el poder de los memes también tiene que ver con su habilidad de síntesis: poder resumir en una imagen, de forma muy contundente, las principales aristas de una coyuntura. Los dos aclaran, sin embargo, que esa habilidad también puede ser un riesgo si la discusión no se nutre de reflexiones más profundas. Una muestra de esto han sido los memes que grupos de derecha alrededor del mundo han usado para difundir información falsa. Y que en muchos casos, ha terminado por influir sobre la forma en que las personas votan por un candidato o, en el caso de Colombia, por el plebiscito de los acuerdos de paz.

En todo caso, desde hace unos años los memes, dicen los académicos, han sido uno de los espacios digitales que muestran el tipo de discusiones que una parte de la población está teniendo sobre las coyunturas del momento. “Los memes también pueden ser un termómetro de cuál es la opinión pública sobre un tema, es decir, de cual es la información que está recibiendo la gente”, asegura Romero.

“Si tú empiezas a bajar por el perfil de nosotros te das cuenta de que hay patrones de temáticas. Por ejemplo el del Paro Nacional fue importante. Pero digamos que lo del Coronavirus ha sido el más importante porque, en realidad, todo el mundo, todo el tiempo, en todas partes, está hablando de lo mismo”, dice Daniel Herrera, uno de los creadores paisas de El Fino Asprilla. “Entonces en este momento es lo único que podemos hacer. Estamos hablando de lo mismo pero con otra intención”. 

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Eso no es mucho en buñuelos? #lafinogang

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La gran mayoría de los memes publicados por El Fino Asprilla en la última semana tienen que ver con el Coronavirus y con la cuarentena. Muchos son escenas sacadas de algún barrio de Medellín o de una clase virtual que muestran las nuevas caras del humor en la pandemia. Otros son trozos de videos viejos recontextualizados con notas de audio en las que señoras y “neas” de barrio han dejado inmortalizadas sus impresiones de la crisis. Hacer un barrido por los memes de páginas como El Fino Asprilla es recorrer otras facetas de la pandemia. 

El Fino Asprilla nació hace año y medio. Hoy, aproximadamente unas 20 personas están detrás de los memes que publican: abogados, tatuadores, diseñadores, entre otros, que hacen parte de La Fino Gang, un grupo de WhatsApp en el que se cocinan todos los memes que serán publicados en Instagram. Con ese equipo fue que El Fino Asprilla pasó de ser una página que solo republicaba memes a producir cerca del 90 % de lo que comparten.

“En todas las coyunturas de la humanidad hay momentos en los que se puede hacer humor, o botar caja, como decimos nosotros. Entonces, ya que todos estamos compartiendo el mismo encierro por el Coronavirus, y que nos damos cuenta de lo pesado y lo aburrido que puede ser, es mirar qué estamos haciendo entre todos que pueda ser divertido de mostrar”, cuenta Herrera.

“A mí me llama mucho la atención que en estos momentos, con el Coronavirus, los memes están siendo una especie de válvula de escape a todo este pánico colectivo”, asegura Luis Fernando Medina. “El humor siempre lo ha sido. Y ahora que la gente se siente un poco agobiada, poder reírnos con un meme como que nos calma un poco”, dice.

Los efectos de eso, dice Herrera, han sido evidentes con El Fino. Desde que inició la cuarentena, y con ella los memes, les llegan entre 20 y 30 mensajes diarios de gente que les agradece por los memes y que aseguran que sin la página no hubieran podido sopesar el aburrimiento y la zozobra del Coronavirus. “En realidad la gente tiene mucho aprecio por lo que hacemos, por sacarlos de la monotonía del aislamiento. No tanto pa’ que nos aplaudan a las ocho de la noche todos los días, pero sí. Eso nos dicen”. 

Herrera cuenta que incluso han recibido mensajes de personas que aseguran que El Fino Asprilla les ha ayudado a lidiar con intentos de suicidio, con depresiones graves o que incluso ha sido una página a la que llegaron por recomendación de psiquiatras.

Para Lucano Romero, el hecho de enfrentar una crisis con humor hace que la percepción de la situación pueda ser menos negativa. Y ve otra ventaja: “La naturaleza del meme, además, hace que tú inmediatamente lo puedas compartir y que esas emociones de lo jocoso y entretenido se contagien. Los memes nos resultan conectando en ese intercambio inmediato a través de redes sociales”.

Lo mismo piensa Medina: “el sentido de comunidad es algo que requiere presencia física y eso es algo irremplazable. Pero creo que en esta coyuntura, los memes podrían paliar un poco eso y nos pueden traer un poco el sentido de comunidad y el sentido de humanidad que ahora necesitamos. ¿Qué mejor expresión de esa humanidad que la risa? Con los memes podemos reírnos colectivamente así estemos aislados el uno del otro”.

Herrera asegura, por su parte, que ese beneficio que los memes le dan a los seguidores de El Fino Asprilla también lo recibe él cuando crea un meme, una labor en la que, dice, hay creatividad e inteligencia para que todo “engrane” en una pieza que haga que la gente “bote caja”. “Eso es igual de terapéutico. Hacer que todo funcione para crear un meme perfecto es como meter un gol en la final de una Champions”.

—¿Y van a seguir haciendo memes durante todo lo que dure esta crisis del Coronavirus?

—Hasta que nos mura, mura, moro —dice y se ríe—. Obvio, bobis.

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