Después del voto: el movimiento social se revitaliza tras la derrota de Cepeda

En los 21 días entre las dos vueltas presidenciales, organizaciones, movimientos sociales y activistas, a favor del candidato Iván Cepeda, reavivaron la movilización social mediante tácticas creativas, desde el arte hasta la psicología crítica. Este reportaje recoge las voces de siete protagonistas que, sin agendas oficiales, se volcaron a las calles para disputar el sentido del voto, tejer diálogos con la ciudadanía y reinventar la forma de hacer política ciudadana en Colombia.

por

David De Salvador


27.06.2026

Entre la primera y la segunda vuelta presidencial transcurrieron solo 21 días, pero para muchos parecieron meses. Fue el momento en que el movimiento social —apaciguado durante cuatro años— se movilizó con una fuerza inusitada en favor de la campaña de Iván Cepeda. Desde los barrios hasta el entorno digital, la ciudadanía tomó el relevo de una campaña que parecía anquilosada. 

Recordemos que la candidatura de Cepeda se caracterizó por convocar a lo largo de la campaña al movimiento social. Y esto no es extraño. El Pacto Histórico se ha armado con ayuda de los movimientos sociales del país, los movimientos indígenas, afros, campesinos, de gente organizada en las ciudades. Por eso, el respaldo de estos movimientos a la campaña, en especial entre primera y segunda vuelta, no es una gran sorpresa. 

Buscamos entender los modos, las motivaciones y los aprendizajes de los movimientos sociales que, sin billetera ni agenda oficial, influyeron en los 3,020,450 votos que obtuvo la candidatura de Cepeda entre la primera y la segunda vuelta.

“Un error garrafal que cometió la campaña en la primera fue difundir un mensaje de triunfalismo: vamos a ganar en primera”, explica Estefanía Villamizar, politóloga y activista. “Después de esta primera vuelta, la gente se dió cuenta de que todos tenemos algo que aportar, lo cual me parece muy bonito. Dejar las cosas para lo último no es opción”, afirma.

La experiencia acumulada del movimiento social

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“Decir que hay fracking responsable es como decir que hay derrames ecológicos” Yuvelis Morales

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El despliegue de los movimientos sociales en estos 21 días nos recordó las manifestaciones que presenciamos durante el estallido social: ollas comunitarias, fiestas y conciertos en el espacio público, besatones, campaña en los Transmilenios, movilización digital de las k-popers, arte gráfico, humor, poesía, empapelatones, performances y hasta costureros para combatir la desinformación.

Tiene su razón: casi todas las fuentes con las que hablamos participaron de una forma u otra en el estallido social. Algunas, como Valeria Tascón, psicóloga y activista, desde antes: ella ya formaba parte del colectivo Paz a la calle, nacido después de la firma del acuerdo de paz del estado con las FARC, que se organizó nuevamente para esta segunda vuelta.

Anguie Prieto, quien hace parte de un colectivo de mujeres jóvenes llamado Las Proletarias, explica que desde que ella participó en el estallido social surgió “una intención de moverse muchísimo, de empezar a organizarse”.

Sin embargo, aunque las batucadas siguen retumbando, no todo es lo mismo. Laura Cadena, documentalista, directora de cine comunitario e integrante de la organización cultural Sonido Popular en Cali, lo explica con una escena. Cuando el preconteo vislumbraba la presidencia para De la Espriella, ella estaba en Puerto Resistencia, histórico lugar de protesta y represión policial durante el estallido social. Por las calles corría el rumor de protestas en contra del resultado. Los jóvenes del barrio le preguntaron a los líderes de la primera línea del estallido qué hacer. “Con una cabina de sonido los líderes dijeron ‘vamos a estar en paz, vamos a estar tranquilos, vamos a cuidar el monumento y nadie va a hacer ningún llamado a salir’”, explica Cadena. 

Los movimientos sociales que nacieron en el estallido han cambiado. Esta carrera electoral, en su tramo final, explica lo que son ahora.

Una movilización que no se va a detener

Laura Cadena, integrante de la organización cultural Sonido Popular en Cali. Junto a varios artistas crearon y distribuyeron carteles a favor de las propuestas de Cepeda, que llevaron a diferentes partes de la ciudad, donde dialogaron con los habitantes y comerciantes. “Lo más importante es entender que las luchas son muchas y que la lucha electoral y en las urnas es solo una de ellas”, dice y celebra la votación de más de 12 millones de colombianos por un proyecto socialdemócrata. “Lo que está sucediendo actualmente son ganancias de luchas históricas”, dice con alegría.

Cortesía de Sonido Popular

Miguel Martínez, psicólogo y miembro del colectivo ContraPsistema, enfocado en abordar el bienestar psíquico desde la psicología crítica, la secunda. “No nos suscribimos a una psicología neutral que cree que el bienestar depende de los esfuerzos individuales y que no importa quién gobierne. Hay un contexto, sin importar cuánto te esfuerces, si vas a terapia, haces yoga o deporte. Tiene que existir una sociedad con derechos y garantías para existir”, explica Martínez. 

ContraPsistema organizó a  psicólogos de todo el país y el extranjero para pronunciarse sobre los posibles efectos sobre la salud mental de un gobierno de ultra derecha. En la calle, coordinaron Psiclovías, un espacio de diálogo en las ciclovías de Bogotá, en el que conversaban sobre las angustias electorales de las personas. En un principio, lo hicieron solo por la coyuntura de la segunda vuelta, “pero viendo los resultados, entendemos nuestra crítica de forma consistente y organizada en el tiempo”. Es decir, su movilización no acaba con los resultados de segunda vuelta. 

Con el algoritmo y por fuera de él

Estefanía Villamizar, politóloga y activista, ayudó a organizar fiestas políticas en espacios públicos. Como una que convocaron en el Parque de los Periodistas. Dice que eligieron “el espacio público para llamar a la gente que está pasando y no está convencida”.

Cortesía de Estefanía Villamizar

Villamizar le apuesta al encuentro físico, callejero y acogedor. “La respuesta está fuera del algoritmo. Para hablar en persona tenemos que crear escenarios, aprovechar ese espacio donde nos unen otras cosas, donde nos une la música, donde nos une la cultura”.

No es la única. Anguie Prieto hace parte de un colectivo de mujeres jóvenes llamado Las Proletarias, trabajó con los colectivos Golpe de Estadio y el Taller de las Moscas para protestar contra el mundial de fútbol, y apoyar a la candidatura de Cepeda, a través de la gráfica popular. Coordinaron jornadas en la calle, como en el Parque de los Hippies, donde estamparon símbolos nacionales (Jaime Garzón, Totó la Momposina, Quintín Lame) sobre camisetas de la selección Colombia, como una manera de disputarle a De la Espriella el monopolio de la camiseta de la selección. “Somos nosotros los que tenemos que disputar los ideales en la calle. La gente quiere hablar con el vecino, con la vecina. Nos negamos a ser espectadores e invitamos a las juventudes a que se movilicen con nosotros”.

Así como Martínez y el colectivo ContraPsistema, Las Proletarias no se van a quedar quietas a pesar de que su candidato perdiera las elecciones. ¿Qué planean? Encuentros futboleros, proyecciones de partidos, diálogos sobre política: con el objetivo de seguir politizando lo cotidiano. “Puede que cambie el gobierno, pero si las ideas de la gente no cambian, si no hay una revolución cultural, que es a lo que nosotros le queremos apuntar, no va a pasar nada en este país”. 

Sin embargo, las redes son la cancha también. Yuvelis Morales, defensora ambiental, lo reconoce. “La gran influencia de los medios digitales y las redes sociales en la malversación de la información lucha contra la educación social y democrática”, asegura.

Anguie Prieto, departe del colectivo Las Proletarias, explica que la necesidad de organizarse digitalmente es trasnacional. “Estamos montando una red latinoamericana, de mujeres proletarias porque la avanzada fascista e imperialista no solo está pasando en Colombia; está en Argentina, en Bolivia, en Perú y hay muchas chicas en Latinoamérica que nos queremos manifestar”.

Cadena ya da pasos “hemos iniciado todo un proyecto de podcast que se empieza a rodar este mes en el barrio obrero, lo que habla de esta fuerza de la comunicación alternativa en las redes sociales”.

Se consolida un tejido de apoyo

Laura Daniela Cifuentes participó en la iniciativa Gráfica del Cambio, que reunió a más de 120 artistas para crear cerca de 300 carteles de gráfica popular. Produjeron y distribuyeron a nivel nacional los carteles y en Bogotá, además de entregarlos en cada barrio, puerta a puerta, buscaron establecer diálogos con los residentes. 

Cifuentes enfatiza que la organización desde Gráfica del Cambio no dictó la movida nacional, no fue vertical, sino que cada artista y comunidad tenía la autonomía de crear, hablar y difundir a su manera. “Reconocemos que la gente se organiza y se gestiona desde sus formas, sus lógicas, sus movimientos, sus ritmos, sus colores. Lo que hicimos fue poner y gestionar recursos autogestionados a través de donaciones para que la gente pudiese tener impresos y mandar a todo el país, pero también mover en redes”. 

Cuando le preguntamos qué pensaban hacer después de las elecciones, nos respondió que no sabía aún. Pero que mantienen “un parche amplio, grande en disposición de estar creando no solamente gráficas, sino estrategias pedagógicas de activación”, dice Cifuentes.

Otra apuesta por conectar a las ciudades con otras partes del país fue la de Valeria Tascón, psicóloga y activista de colectivos como Paz a la calle. Tascón lideró una colecta que recaudó casi 90 millones de pesos, fondos con los que coordinó la logística y el transporte de más de 3.000 personas de 43 organizaciones en 14 departamentos para que pudieran votar, porque muchas de estas viven en zonas rurales lejos de los puestos de votación. 

Dice que la necesidad de la colecta para el transporte de estas personas “reside en una urgencia. Es necesario que quienes decidan sobre planes de gobierno que afectan sus territorios sean las mismas personas de esos territorios. Es injusto que una parte del país decida las políticas, cuando a esa misma parte le cuesta mirar todo lo que no es su centro”.

Además, Tascón se movilizó durante la campaña con Costurero Abierto, una red de mujeres que se reúne alrededor del tejido, donde impulsaron estrategias pedagógicas en Bogotá, como “costureros abiertos”, para combatir noticias falsas entre la tercera edad. 

Para Tascón todo este esfuerzo significa “estar a la altura” de quienes han luchado durante años y generaciones, en búsqueda de oportunidades para los menos favorecidos.

Gráfica de la vaca (colecta) ciudadana.

Cuatro años para persuadir

Yuvelis Morales, defensora ambiental y de derechos humanos, reconocida por su activismo contra el fracking, vive en Puerto Wilches, que junto a Barrancabermeja fueron los únicos dos municipios de Santander en donde ganó Cepeda sobre De la Espriella –este último, el candidato que proponía hacer “fracking a lo que dé”–. Ambos municipios han sido testigos de los riesgos de la extracción petrolera.

Para Morales, el objetivo es hablar con los que votaron por la derecha o en blanco. “Lo curioso de la lucha por los derechos humanos y ambientales es que uno no las hace por uno mismo, también las hace por los contrarios, los que se dicen ‘enemigos’ de nosotras, porque todos tomamos agua, porque todos respiramos aire limpio, porque no nos comemos un pedazo de carbón, porque no nos tomamos un vaso de petróleo”. Es por esto que prioriza que, a futuro, se hable en las calles, en las casas, con quienes piensan diferente. 

“Tenemos que hacer posible la construcción social desde las diferencias políticas, democráticas. La conversación, el argumento, el diálogo, la conciliación, serán fundamentales. Hablar con contrarios tiene que ser parte de nuestra construcción social”, dice Morales. Es decir, su victoria es que más personas comprendan los beneficios de cuidar la naturaleza.

Miguel Martínez, psicólogo y miembro del colectivo ContraPsistema, dice que “no hay solo un tipo de votante de derecha. Son diferentes entre sí. Entender los perfiles de los votantes permite aterrizar la conversación desde diferentes frentes”. Por su parte, proponen entender las motivaciones y los miedos de estos votantes para dialogar desde esas motivaciones.

Las personas de los movimientos sociales con las que hablamos creen que hay 4 años para persuadir a media Colombia de que las apuestas sociales y ambientales son lo más beneficioso para todos, de que lo propuesto por la derecha beneficia solamente a pocas élites. Laura Cadena, integrante de la organización cultural Sonido Popular en Cali, piensa el movimiento como un refugio. “Las puertas de la casa siempre van a estar abiertas para el que llegue. Acá siempre se va a recibir“.

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