Los colegios deben anticipar el suicidio de sus estudiantes

El año pasado 35 adolescentes se suicidaron en Bogotá. Para la Secretaría de Educación, este es el problema psicosocial más frecuente entre niños y jóvenes, y por eso debe combatirse desde todos sus frentes: la familia, la persona y el colegio.

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Lizeth Riaño Torres

15.06.2017

“Nos veremos en un futuro cercano”, publicó Sebastián en Facebook. Un compañero, que también cursaba undécimo grado en el Colegio San Cristóbal Sur IED, llamó al profesor Milton Rojas para alertarlo. Milton buscó la dirección de Sebastián y fue a buscarlo en compañía de otros dos docentes y amigos cercanos del joven. En la casa no estaba, eran más de las 8 de la noche y todos presintieron lo peor. Pero Sebastián estaba a salvo en casa de su abuela materna, a donde llegaron sus padres, hermanos, amigos y profesores.

- Mire, todas las personas que lo queremos – le dijo Milton al joven. ¿Cómo así que quiere acabar con su vida?

El suicidio de adolescentes en Bogotá aumenta cada año. En el 2016 se presentaron 35 casos de suicidio consumado, según cifras del Sistema de información de desaparecidos y cadáveres de Medicina Legal. La mayoría de víctimas son jóvenes entre los 15 y 17 años. Los colegios tienen la responsabilidad de prevenir esta problemática, detectarla y actuar a tiempo.

Las conductas suicidas no incluyen sólo la muerte, también los intentos de suicidio e ideaciones suicidas -pensamientos sobre el interés de quitarse la vida-. Según el Sistema de alertas de la Secretaría de Educación Distrital, la conducta suicida es el problema psicosocial que más afecta a niños y jóvenes, después del abuso y violencia y el consumo de sustancias psicoactivas.

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Sebastián representa solo uno de los recurrentes casos de conducta suicida presentados en los últimos tres años en la jornada diurna del Colegio San Cristóbal Sur IED, en la localidad de San Cristóbal. Un estudiante se quitó la vida con arma de fuego y otros siete han intentado suicidarse. Los jóvenes recurren a la toma de fármacos y al “cutting”, cortes en la piel para dejar marcas. Este año dos casos de depresión han sido remitidos a instancias médicas.

Conductas de ideación suicida salieron a la luz en un estudio realizado por Milton Rojas, coordinador académico y de disciplina del colegio. La investigación buscaba detectar tendencias a la soledad, depresión o ideas suicidas entre estudiantes de décimo y undécimo. De 203 estudiantes, 50 dijeron que alguna vez han querido quitarse la vida.

“No creía. Implementamos más sondeos y efectivamente, sí. Es una problemática gravísima que no se ve a simple vista”, afirmó Rojas. Cuenta que muchos niños manifiestan sentirse solos, aburridos o tristes porque no comparten tiempo con sus papás. “Se cortan las muñecas diciendo que es una forma de liberar sus angustias y buscan llamar la atención como lo hizo Sebastián”, agregó. Él, recibió apoyo profesional, acompañamiento familiar y de sus docentes y logró graduarse ese año.

"Las causas reales del suicidio son la fragilidad, soledad y depresión. Sucesos como el maltrato físico, rupturas amorosas, matoneo o muerte de un familiar son sólo motivos inmediatos"

El presidente de la Liga colombiana contra el suicidio infantil, Miguel de Zubiría, explica en su texto Cómo prevenir el suicidio en niños y jóvenes que las causas reales del suicidio son la fragilidad, soledad y depresión. Sucesos como el maltrato físico, rupturas amorosas, matoneo o muerte de un familiar son sólo motivos inmediatos que actúan como detonantes de ideas suicidas que llevan gestándose meses o años: “Son el dedo que aprieta el gatillo, nada más”, afirma Zubiría.

El colegio San Cristóbal Sur diseñó una estrategia de fortalecimiento de las relaciones con los estudiantes. Se crearon asignaturas de formación emocional, convenios con instituciones de apoyo psicológico. Las oficinas de los profesores permanecen abiertas, los estudiantes pueden llamar al celular del coordinador y las sanciones se reemplazaron por conversaciones constructivas. Realizan Laboratorios de Familia, talleres en los que estudiantes y sus padres y hermanos se integran, demuestran afecto y comparten sus emociones.

“Así como algunos colegios asumen el problema, hay otros que al negarlo pretenden desaparecerlo”, afirmó Leonardo Aja, director científico de Buscando Ánimo, organización experta en anticipación al suicidio. “Un joven pasa más horas con profesores y compañeros que con su familia. Los colegios no pueden adjudicar el problema sólo al hogar”, concluyó.

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