Lo que aprendimos de las elecciones interpartidarias

Las consultas interpartidistas nos dejaron conclusiones tibias, candidatos empoderados, partidos con los bolsillos llenos y una carrera presidencial que por fin arranca.

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Alejandra Martínez y Julián Ramírez

20.03.2018

En menos de cinco meses se hicieron tres consultas interpartidistas para definir algunos de los candidatos a las elecciones presidenciales. En noviembre de 2017, Humberto de la Calle se impuso en el Partido Liberal y le ganó a su copartidario Juan Fernando Cristo. Luego, Iván Duque, candidato del Centro Democrático ganó en ‘La gran consulta por Colombia’ mientras que Gustavo Petro lo hizo en la ‘Consulta inclusión social por la paz’.

Y, aunque en teoría las elecciones de ese 11 de marzo para escoger el Congreso eran más importantes, las consultas interpartidistas también hicieron y deshicieron en la opinión pública. Por el lado bueno, las encuestas salvaron su reputación perdida desde el fallo en el plebiscito. Por el otro, con unas presidenciales a la vista, se llegó a decir que incluso la falta de tarjetones era un “fraude”.

Lo cierto es que, nos guste o no, dichas consultas se han convertido en una herramienta en medio de la crisis de representación que afrontan los partidos políticos.

¿Valen las disculpas de la Registraduría?

Las fallas de la Registraduría quedaron en evidencia desde las 11:45 a.m. Según la  Misión de Observación Electoral MOE, a partir de dicho momento los tarjetones de ambas consultas, con mayor número para la consulta de la derecha, empezaron a agotarse en diferentes puestos de votación. Acto seguido, el Registrador Juan Carlos Henao declaró que existían fallas y que éstas podían ser solucionadas a través del uso de fotocopias a los tarjetones.   

¿Quién tuvo la culpa por este “error”?  El día de las votaciones, el fiscal general, Nestor Humberto Martínez, confirmó el día de las votaciones que abrieron investigaciones para determinar si era una conducta castigable desde el punto de vista penal. El registrador afirmó en entrevista con El Tiempo: “Lo que pasa es que es muy difícil cuando uno está organizando unas elecciones con recursos limitado”. Sobre este punto el codirector de Congreso Visible, Felipe Botero, coincide con esta afirmación: “motivados por una idea de ahorrar plata, la Registraduría hizo mal las cuentas”. Hechos como estos llenan de dudas la confianza ciudadana en instituciones como la Registraduría.

¿Son una moda las consultas populares?

Aunque el fenómeno parezca nuevo, no lo es. En parte la permanencia de las consultas populares en la política colombiana y su aparente inexistente fecha de caducidad es una victoria del excandidato presidencial Luis Carlos Galán, quien tras aceptar regresar al Partido Liberal en 1988, logró hacer que sus altos mandos acogieran la consulta popular como una nueva forma de selección de candidatos. La generación de jóvenes que apoyó a Galán se convirtió en la primera en votar por un candidato y lo que reflejaba su imagen y no necesariamente su partido.

En 2010, “el saboteo” a la consulta conservadora, entre Noemí Sanín y Andrés Felipe Arias, puso en evidencia lo susceptible de este mecanismo frente a las inferencias de otros votantes no afines a los candidatos en disputa.

Con la #OperaciónMartaLucia ganaron los partidos

En esta ocasión muchos que no estaban con ninguno de los candidatos de ‘La gran consulta por Colombia’ decidieron apoyar a los candidatos menos opcionados: Marta Lucía Ramírez y Alejandro Ordóñez. Con lo que muchos no contaban es que en nuestro sistema el voto es plata, es decir, cada voto depositado por alguno de los candidatos de consultas interpartidistas, según el CNE, representa $4.714.

Por un lado, “La gran consulta por Colombia” recibirá (aproximadamente) por Iván Duque 19.000 millones de pesos, por Marta Lucía Ramírez $7.250 millones y por Alejandro Ordóñez $1.800 millones. Por otro lado, la ‘Consulta inclusión social por la paz’ recibirá por reposición de 2.849.331 de votos por Gustavo Petro 13.500 millones de pesos y $2.400 millones por Carlos Caicedo. Esta dinámica también ocurrió para las elecciones de Senado y Cámara de Representantes: cada partido que superara el umbral electoral recibiría $5.642. Sigamos echando calculadora, los tres senadores más votados: Álvaro Uribe, Antanas Mockus y Jorge Robledo recibirán, entre los tres, más de 9.000 millones de pesos.

Las consultas le sirven a los candidatos y a los partidos. ¡Punto! Ellos son los que se llevan la mejor parte de todo este ejercicio democrático garantizado en la Ley 616 de 2000. Primero, les da mayor visibilidad a los candidatos e, involuntariamente, les da publicidad. Segundo, les da información sobre sus votantes y con base en eso toman decisiones. No es casualidad que Marta Lucía Ramírez, la segunda votación más alta en la ‘Gran consulta por Colombia’, sea ahora la fórmula vicepresidencial de Iván Duque. Aunque bueno, que hayan escogido a Ramírez por ser la segunda no les garantiza necesariamente que esos votos que obtuvo se vayan automáticamente a Duque.  No señores. Aún no son las presidenciales. No canten victoria anticipadamente, todo puede pasar.

* Alejandra Martínez es politóloga y periodista. Julián Ramírez es profesional en Lenguas y Cultura y estudiante de Ciencias Políticas con opción en Periodismo. Ambos son reporteros de 070. 

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