Libretas de periodista

No hay una herramienta más indispensable para un reportero que su libreta. Cerosetenta habló con cinco periodistas colombianos para que nos dejaran entrar en la intimidad de sus apuntes de campo.

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cerosetenta

09.02.2016

 

Alberto Salcedo Ramos

Sus libretas han recopilado información de masacres, de vidas de boxeadores frustrados, de rockstars de la música popular colombiana, de niños que hacen travesías para llegar al salón de clases. Sus libretas son un bien preciado, que cuida y no muestra. Son, con la grabadora, la herramienta principal para recordar cómo describir con todos los sentidos la realidad del país.

Jorge Cardona

Un cuaderno escolar cocido, de pasta de cartón, cuadriculado, de 50 páginas y doblado por la mitad. Así son las libretas de apuntes de Jorge Cardona, editor general de El Espectador. Comenzó a usarlas antes de graduarse del colegio y desde hace 30 años son su principal herramienta de trabajo como periodista y profesor.

Dice que, desde que era joven, encontró en estos “cuadernos modificados” la mejor forma de deshacerse de las maletas y las libretas grandes: es un invento perfecto para guardar en el bolsillo trasero del pantalón y tener las manos vacías. Gasta, aproximadamente, un cuaderno por mes y desde hace tres décadas los guarda —todos— detrás de la librería de su casa. Por regla, conserva en su oficina —en un arrume de papeles, libros y archivos de El Espectador— los de los últimos tres años.

Nani Mosquera, caricaturista

En 1995 Adriana Mosquera dibujó por primera vez a Magola: una mujer flaca, desgarbada, narizona, sin curvas y con pelos en las piernas. La tira cómica fue publicada por El Espectador y su personaje tomó la voz de una feminista radical. Ahora, Magola tiene más de veinte años y, aunque sigue defendiendo la equidad de género, suavizó su personalidad y se convirtió en una voz femenina que habla de política, de ecología, de vida en pareja y de actualidad. Adriana firma como Nani. Es colombiana, bióloga y autora de once libros. Profesora honorífica del humor por la Universidad de Alcalá de Henares y ganadora de varios premios como el Encuentro de mujeres caricaturista en Cuba y el Gran premio Diógenes Taborda en Argentina. Magola ha sido publicada en Colombia, México, Estados Unidos, Argentina y España.  [Vea más sobre Nani dando clic sobre los puntos de color en la imagen].

Claudia Palacios

Una libreta de tapa rucia con una rasgadura que forma un hueco en el lado derecho. Una libreta sin líneas que indiquen por dónde deben ir las letras de cada palabra y con las puntas de cada hoja dobladas hacia arriba. Ahí, en esas páginas de papel reciclado Claudia Palacios —quien informa y debate desde los micrófonos de la W Radio, que trabajó en CNN en Español y CM& y quien hoy es la directora de noticias en Canal Capital— lleva las notas que le han permitido contar historias, hacer entrevistas y escribir libros. “Es un cerebro alterno”, dice Claudia cuando describe en una frase su libreta de notas. Ahí hay listas enteras de cosas que ella tiene por hacer: “De la casa, de los trabajos, de los temas que estoy desarrollando”, cuenta. A ella le gusta verlo todo escrito y sentir el papel debajo de su mano. Pasando las hojas hay notas de cuando estaba preparando el foro que moderó con el presidente del Banco Mundial a mediados de enero de este año. Preguntas a Natalia Ponce de León para una entrevista en CM&. Una entrevista con el delegado de la Unión Europea para el proceso de paz en Colombia. Cosas que quiere hacer con su página web y las preguntas para la persona que le va a enseñar a usarla. También hay preguntas para el foro que moderó por los 25 años de la muerte de Diana Turbay y escritos de viajes que hizo por Boyacá: dónde iba a parar y dónde iba a comer. “Mejor dicho: todo”, dice. En esa libreta, que no le pesa en el bolso y a la que la gente mira con ojos de sorpresa, por lo desbaratada y los años que revela de más, Claudia da sus primeras puntadas antes de poner a hablar a todo el país. [Vea y escuche a Claudia dando clic sobre los puntos de color en la imagen].

 

Alejandra de Vengoechea

Alejandra siempre va con un esfero y una libreta. Nunca se le queda porque no confía del todo en las grabadoras. No le deja a la tecnología lo que el papel sí le asegura. Por estas libretas han pasado historias de la espera bajo la lluvia en la entrada de la casa de Vargas Lleras, reportería en la sala de Gustavo Petro, anotaciones de lo que dice un payaso español que recorre Latinoamérica en bicicleta, e incluso, confesiones de amores juveniles entre Clara López y Álvaro Uribe.

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