Latidos de tierra y de agua en el Caribe colombiano Fotoensayo sobre la cultura anfibia en el Caribe colombiano.
Fotoensayo sobre la cultura anfibia en el Caribe colombiano.
Fotoensayo sobre la cultura anfibia en el Caribe colombiano.
Me acompañan las vivencias de una infancia de tierra y de agua.
Era emocionante, después de la escuela y de hacer las tareas, irme a nadar a la ciénaga de Zapayán, en el departamento del Magdalena, que está unida al majestuoso río Magdalena. Me emocionaba también correr por los playones y las calles y jugar a las escondidas y a la rayuela. Pertenezco a dos mundos: agua y tierra. Anfibia al fin. Anfibia confesa y para toda la vida.
Ya lo decía Orlando Fals Borda, sociólogo colombiano perenne e inmenso: “Cuando decimos ‘cultura ribereña’ no es cualquier cosa, es el arte de vivir al pie de un río y de las ciénagas”.

La lucha ambiental por el Árbol del ahorcado en Ciudad Bolívar. Fotoreportaje.
Click acá para verSiempre lo expreso: correr y nadar sin temor es la gran ventaja de crecer en un pueblo. Creo que por eso es que me gusta caminar — porque a veces la fotografía no entra por la mirada sino por los pies, y es cuando uno descifra dónde está parado y de dónde es—.
Con el fin de que aquellos recuerdos no se extingan, persigo instantes de una niñez vivida en un pueblo bordeado por una ciénaga generosa y habitado por campesinos, pescadores, lavanderas y niños entregados al agua. Viajo por cuerpos que se despliegan en la tierra y en el agua dulce y salada, por orillas donde la vida trajina y reposa y por casas con ventanas y puertas abiertas para que entren la brisa y los paisanos.
Estas fotografías —capturadas en departamentos de la región Caribe colombiana como Magdalena, Bolívar, Córdoba, Sucre y Atlántico entre 2017 y 2026— igualmente son una ventana abierta de par en par para que salga la desmemoria y se vaya lejos. Un homenaje a quienes se identifican como seres anfibios. Una sugerencia a repensar lo que permanece vivo y a transmutar lo cotidiano en un diálogo colectivo, en una conexión sentipensante, en una oda a Fals Borda.
Calor, raíces, vientos, soledades, fiestas, ajetreos, esperanzas, nostalgias, garbos, tertulias, atarrayas y chapuzones trenzados en imágenes que invitan a apreciar las pulsaciones de nuestro Caribe colombiano caleidoscópico y a viajar sin prisa hacia adentro para tratar de quitarle al olvido lo que quiere robarse. Porque el ser anfibio también significa aprender a reconocer los latidos del territorio, sea como lugar físico o como estado de ánimo.
Que el Caribe siga floreciendo, fluyendo y palpitando en mí, en ti, en nosotros.
























*Periodista cultural, comunicadora multimedia y fotógrafa documental, con posgrado en Gerencia de la Comunicación para el Desarrollo Social, egresada de la Universidad Autónoma del Caribe. Como oriunda y habitante del Caribe colombiano, exploro su cultura popular, memorias, identidad y cotidianidad.
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