John Mraz y la alfabetización visual

¿Cuál es el valor de las palabras y cuál es el valor de las imágenes como evidencia histórica? La respuesta la tiene John Mraz, pionero en “historiar” desde la fotografía, la televisión, el cine y las imágenes digitales.

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Ana Cristina Ayala

06.09.2016

En un seminario de historia del fotoperiodismo para la Maestría en Periodismo de la Universidad de Los Andes, el historiador John Mraz expuso durante cinco días su trabajo de más de 40 años. Mraz dedica su vida al análisis de la historia (la mexicana sobre todo) desde la fotografía y su progenie (en el cine, la televisión, el video y la imagen digital). Con decenas de libros, ensayos, publicaciones, documentales, películas, exposiciones, investigaciones y premios, Mraz nos lleva a concluir que las imágenes técnicas son un asunto central en la construcción de nuestro mundo moderno “hipervisual”. Este tipo de imágenes no sólo muestran, sino que también hacen la historia.

En una charla con 070 el historiador advierte sobre la urgencia por una alfabetización visual.



"Pocos historiadores han sido tan intrépidos para asumir algo obvio: si estamos en una cultura hipervisual, ¿por qué no "historiar" con las imágenes?"

John, ¿cómo aprender a ver las imágenes?

Haciendo películas. Hoy en día todo el mundo puede hacer películas porque todos pueden editar en sus computadoras. Digo, tú tienes que aplicarte y no es fácil, pero puedes hacerlo. Hacer películas es la forma de saber cómo hablan las imágenes. Por ejemplo, cuando estoy en medio de la edición de imágenes y voy al cine a ver una película, lo veo todo. Cada plano y cada corte.

En el artículo “por un cine imperfecto”—continúa Mraz— Julio García Espinosa argumenta que nuestro problema es el deseo por la perfección tecnológica. Sólo llegas a eso con mucho dinero. Entonces, en el momento en que necesitas mucho dinero para hacer arte pues, ya te chingaron porque te tienen amarrado. Recomiendo Rojo Amanecer del mexicano Jorge Fons. La película habla sobre la matanza de Tlatelolco. Es de muy bajo presupuesto. Todo pasa dentro de un apartamento y la matanza –que implicaría unos gastos descomunales– no se ve, se escucha.

Leer un libro de Mraz como México en sus imágenes, nos muestra una forma diferente de entender la historia. Dinamiza imágenes, hechos históricos, formas, fotógrafos, prensa e ideologías a la luz de comprender la atmosfera plural de la mexicanidad. El libro narra cómo México (desde la llegada de la imagen técnica en 1847 con la invasión Estados Unidos hasta la actualidad) ha creado un significado que escapa a las palabras pues está construido a partir de una red de imaginería. Pocos historiadores han sido tan intrépidos para asumir algo obvio: si estamos en una cultura hipervisual, ¿por qué no “historiar” con las imágenes?

¿Qué es lo que nos hacen con las imágenes?

Es terrible lo que nos hacen. Las imágenes nos condicionan completamente. Nos forjan nuestros gustos sexuales, lo que es igual a que nos digan cómo vamos a vivir la vida. ¿Por qué me casé con una sueca? Porque era bellísima y porque cuando yo era joven había un anuncio de loción para rasurar cuya modelo, aunque gringa, hablaba como sueca: “Take it off, take it all off”. Cuando yo conocí a mi preciosa sueca en Venecia Italia me dije: “¡Ya he llegado!”. Entonces me case con ella. Íbamos a salvar al mundo. Yo iba a ser médico como mi padre y ella enfermera. Pero no tuvimos nada que ver el uno con el otro.

Cuando voy a cine por supuesto voy a cine a divertirme, pero también me pregunto ¿qué modelos nos dan?, ¿qué mierda nos meten en la cabeza? Los modelos que nos dan en los anuncios y las películas envenenan nuestras cabezas, son enfermizos. Me indigna que nos hagan eso, pero eso es lo que vende y ya nos han acostumbrado.

John Mraz descifra la fotografía en su forma, comprende la intensión del fotógrafo, estudia la circulación que ha tenido y delata su consecuente descontextualización. Fotógrafos como Nacho López, Tina Modotti, Robert Capa, los hermanos Mayo, entre muchos otros, han pasado por las aduanas de su ojo. Ha estudiado las remotas tarjetas de visita de mediados del siglo XIX y archivos de millones de negativos y fotografías que circularon –o no– por la prensa constante o efímera en el interludio de la Revolución Mexicana, la matanza de Tlatelolco o la Dictadura Perfecta.

Al finalizar su maestría en historia en la Universidad de Californa en Santa Bárbara, supo que quería contar la historia de América Latina con fotografías. Ninguna de sus investigaciones está sustentada en el famoso (pero incomprensible) lenguaje de los “posmodernismos”. Tampoco está centralizada en el fetiche triunfalista de Estados Unidos con el que, digamos, vemos una y otra vez a ese famoso villano llamado Hitler en los documentales de The History Channel. Mraz apuesta por descolonizar la mirada de la célebre historia estadounidense y quitar el polvo “posmo” del ojo. Eso deviene en comprender con espanto y admiración que la historia moderna está, en grandísima medida, esculpida por imágenes.

¿Qué tan fácil es estudiar la historia con imágenes en la actualidad?

Por suerte en México ya estamos adentro de esa dinámica. Un estudiante puede acercarse a mí y decirme que quiere hacer una película para hacer historia y yo puedo ayudarle. Hoy en día, en México hay muchas personas que ya han recibido su maestría o doctorado estudiando las fotografías o haciendo películas.

Al margen de lo importante (de la economía y las industrias) está la cultura. Y al margen de la cultura el arte. Y al margen del arte la fotografía. Así dibuja Mraz el panorama de prioridades con los que las academias estudian los asuntos de nuestra sociedad. Pero también es insistente al afirmar que las imágenes están en todas partes, como si fueran la sangre que circula desde el corazón de los poderes del mundo hasta cada individuo. Por eso se hace urgente la alfabetización visual. Su apuesta es hacerlo desde el rigor y disciplina que implica el estudio de la historia.

Las fotografías flotan y les puedes hacer decir lo que quieras —le dice John Mraz a todo un auditorio— así, el camino para interrogarlas es la contextualización. Esta es su historia: su publicación y republicación. Es por eso que yo les exhorto a estudiar las fotografías desde la disciplina de la historia. Porque las fotos sólo tienen significado a través de este empotramiento y nosotros los historiadores somos contextualizadores por instinto y por disciplina.

BONUS: ¿Cómo conocer la obra de Mraz?

Un libro:  México en sus imágenes (2014), México: Artes de México/Conaculta/Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2014.

Un artículo: ¿Qué tiene de documental la fotografía?

Una película: Todo es más sabroso con…: An Historical Film-Essay on the Continuity of Neo-Colonialism in Mexico (1974)

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