Enero: 22 mujeres asesinadas

El año comienza sin cambios: a las mujeres nos siguen matando por ser mujeres. Tampoco cambian las formas de violencia: a seis las habían acosado antes del crimen, tres fueron desaparecidas antes de ser asesinadas. En muchos casos el ataque fue al cuello.

Natalia Arenas

07.02.2020

El año comienza sin cambios: a las mujeres nos siguen matando por ser mujeres. El promedio se mantiene: 22 mujeres fueron asesinadas en el primer mes. Cuatro eran venezolanos, dos nacionalizadas en Colombia. Tres eran lideresas. Dos más eran menores de edad. Dos eran habitantes de calle y una era una mujer trans. 

Y tampoco cambian nuestros asesinos: 15 de los femenicidas eran las parejas o ex parejas de las víctimas, pero también hay sicarios y desconocidos. De los 22 casos de enero, 10 fueron capturados. A al menos cuatro de ellos la Fiscalía les imputó el delito de feminicidio agravado. Tres se mataron luego del crimen. Doce están prófugos. 

Y tampoco cambian las formas de violencia: a seis las habían acosado antes del crimen, tres fueron desaparecidas antes de ser asesinadas. En muchos casos el ataque fue al cuello. Los feminicidas asfixian a sus víctimas, las apuñalan en la garganta, las degollan. Los feminicidas disparan, apuñalan y lo hacen repetidas veces. En uno de los casos de enero, a la víctima le prendieron fuego. 

Sabemos que las cifras sobre feminicidios cambian según las fuentes, y que en todos los casos hay un subregistro. Aún así, seguimos armando la lista de mujeres asesinadas por su condición de ser mujeres teniendo en cuenta no sólo el dictamen de la Fiscalía –que es la que tipifica este crimen– sino también las condiciones en las que las mataron: por la sevicia con las que las atacaron, porque la mayoría conocía a sus agresores, porque ellos las mataron porque sabían que podían, que tenían más fuerza que ellas, porque las mataron en zonas donde hasta los cuerpos de las mujeres están en disputa entre los grupos armados ilegales.

Este es el doloroso conteo de la mujeres que fueron asesinadas en el país en el mes de enero y que esta revista construye, mes a mes, rescatando los casos registrados por la prensa, en su inmensa mayoría, regional y popular y por organizaciones que defienden los derechos de las mujeres. Sabemos que se trata de un subregistro, que además de estos hay muchos casos más, pero que el listado es también una postal de esta forma de violencia en Colombia. 

I.

Tres meses. Ese fue el tiempo que pasó entre que Luz Helena Ortíz Ortíz decidiera terminar la relación que tenía con su expareja, Milton Gualdrón, y que él la asesinara. Sucedió en un hotel en Girón, Santander. Él entró por la mañana, se registró y la esperó a ella, que llegó a eso de las 10 de la noche. A las 5 de la mañana del 1 de enero, el único que salió fue él. Los empleados del hotel encontraron el cuerpo de Luz Helena boca abajo sobre la cama, en ropa interior y con señales de haber sido estrangulada. Tenía 38 años. Sus familiares contaron que Luz Helena terminó con su agresor después de haber sufrido maltratos físicos y acoso por parte de él. Gualdrón fue capturado y la Fiscalía le imputó cargos por feminicidio agravado. Él aceptó los cargos. 

II.

Mientras Julieth Patricia González Criado celebraba la noche de año nuevo con su papá y sus hijos de 7 y 8 años, un hombre mucho mayor que ella merodeaba la casa. Ella lo conocía: desde hacía un año, el hombre la perseguía, la acosaba en el mercado público de Santa Marta donde Yulieth Patricia trabajaba vendiendo comida, le ofrecía mantenerla a ella y a su familia a cambio de “una relación abierta y bonita”, como contó su mamá a un medio local. Yulieth Patricia siempre se negó. La mañana del 2 de enero el hombre la abordó, y otra vez, le reclamó lo mismo. Ella, una vez más, le dijo que no. Discutieron. El hombre, entonces, sacó un cuchillo y se lo clavó en el pecho. La Policía capturó al agresor cuando intentaba huir con la ropa untada de sangre. Yulieth Patricia tenía 27 años y era colombo-venezolana. 

III.

Keyla Morales Torres se devolvió temprano de la celebración de año nuevo en la plaza central de Cereté, Córdoba. En su casa, a las afueras del pueblo, la esperaban sus cuatro hijos. A su exmarido que estaba con ella esa noche, sin embargo, no le gustó que se fuera. La persiguió hasta la casa y la atacó con cuatro puñaladas en el tórax y en el abdomen. Cuatro días después, Keyla murió en un hospital de Montería. Tenía 34 años. La Policía todavía no ha capturado al agresor. 

IV.

Lina Marcela Beltrán Balquicet estaba durmiento. Era la madrugada del 2 de enero cuando su expareja Elkin Mauricio Grandeth irrumpió en su habitación, escopeta en mano, y le disparó en la cabeza. Lina Marcela tenía en sus brazos a su bebé recién nacida que no quedó herida solo porque un testigo logró quitársela antes de que Grandeth disparara. El crimen sucedió justo después de que se terminara una fiesta familiar en la casa de Lina Marcela donde los dos estuvieron conversando. Después, ella se fue a dormir y él, que había aparentado irse, trepó el muro de la casa y regresó a matarla. El hombre huyó, pero más tarde, ese mismo día, se entregó a la Policía y confesó. La Fiscalía le imputó el delito de feminicidio agravado. Lina Marcela tenía 33 años. 

V.

Gloria Ocampo fue la primera lideresa asesinada en el 2020. Tenía 37 años, era madre de dos menores de edad, era la secretaria de la junta de Acción comunal de la vereda La Estrella, en Puerto Guzmán, Putumayo. También había participado como delegada de su vereda en los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial, Pdet (creados por el Acuerdo de Paz con las Farc) y hacía parte del Partido de La U donde promovía la participación política en su territorio. Aunque ella no había denunciado amenazas, la Defensoría del Pueblo había alertado sobre el peligro que ella y otros líderes corrían. Aún así, el 6 de enero, Gloria Ocampo fue asesinada por dos sicarios que llegaron hasta la puerta de su casa a dispararle. 

VI.

El 4 de enero murió Jessica Alexandra Gómez en un hospital de Neiva. No aguantó. La madrugada del 31 de diciembre, José López, su expareja, le roció gasolina a ella y a su hija de 3 años y les prendió fuego. Lo que sí alcanzó a hacer Jessica fue decirles a sus familiares quién lo había hecho. Pero, aunque la Policía lo capturó a pocas cuadras de su casa, en Tello donde sucedieron los hechos, el juez lo dejó libre porque, según él, “la captura no fue en flagrancia y no se encontraron elementos o material suficiente que lo imputaran”, como contó el diario La Nación. Lo recapturaron dos días después de que Jessica Alexandra hubiera muerto. Ella lo había dejado hacía 3 meses, después de haber sufrido una infinita cadena de maltratos: amenazas de muerte contra ella y sus tres hijos de 8, 6 y 3 años, golpes y ataques, como cuando le cortó toda la ropa con unas tijeras y la dejó solo con lo que tenía puesto. Sin embargo, en registros oficiales no había denuncia formal de estas amenazas. Tenía 24 años. 

VII.

Mireya Hernández fue la segunda lideresa social asesinada este mes. Tenía 56 años, había sido tesorera de la Junta de Acción Comunal del barrio 20 de julio de su municipio, Algeciras, Huila. Aunque Mireya ya no tenía ese cargo, sus vecinos la consideraban líder porque desde hacía años luchaba para que la Alcaldía legalizara el barrio donde vivía. El 8 de enero fue asesinada a tiros por sicarios que la atacaron cuando estaba llegando a su casa con su esposo. “Ella había denunciado unos hechos de corrupción y por eso recibió unas amenazas que declaró ante la  Fiscalía. Era una mujer muy activa con la comunidad”, le dijo él a los medios. Tenía 56 años y era madre de tres hijos mayores de edad. Todavía no hay ningún capturado por su crimen. 

VIII.

Virginia Silva tenía 71 años y era médica tradicional del resguardo indígena Paez-Tierradentro en el Cauca. La tarde del 7 de enero, hombres armados llegaron hasta su casa y le dispararon dos veces, primero en el antebrazo y luego en la parte frontal del cráneo. Hermes Pete, consejero mayor del CRIC dijo que ella había denunciado amenazas en su contra, que le habían dicho que se fuera del territorio. Hasta ahora no hay capturados por este crimen. 

IX.

Dos días antes de ser asesinada, Marelis Yudith Bueno le dijo a su hermana que estaba viviendo con el enemigo. Le dijo “que sentía miedo que le fuera a hacer algo a sus hijos” y que por eso “los había dejado en Venezuela y que los iba a buscar cuando Julio ya no estuviera en la casa”. El 10 de enero, Marelis Yudith salió de su casa muy temprano para abrir su puesto de venta de verduras en el Mercado Público de Codazzi, César. Su pareja, Julio César Rodríguez, la estaba esperando escondido detrás de un matorral. Le clavó 14 puñaladas y huyó. La vecina de Marelis oyó los gritos y cuando abrió la puerta la encontró malherida en el asfalto, le preguntó quién la había atacado y Marelis, moribunda, le dijo que había sido su pareja. Marelis falleció en el hospital. Tenía 31 años y era madre de 3 hijos. Ya le había pedido a su pareja que se separaran, que se fuera de la casa, después de haber sido víctima de agresiones, amenazas y maltratos. Su agresor fue capturado cuando intentaba huir del municipio. La Fiscalía le imputó el delito de feminicidio agravado pero él no aceptó los cargos. 

X.

El cuerpo de Yesenia Legarda Bedoya apareció en unos matorrales de un barrio de Bello, Antioquia en la mañana del 14 de enero. Tenía al menos cinco heridas de puñal en el pecho y en el abdomen, no tenía pantalones y sus manos y piernas estaban amarradas. La Fiscalía encontró su ropa interior cerca del lugar. La Policía dijo que Yesenia era una mujer habitante de calle que conocían los vecinos del sector y que no tenía antecedentes penales. Todavía no hay ningún capturado. 

XI.

Los tatuajes de Gloria Esperanza Cordero fueron definitivos para corroborar su identidad. Su cuerpo fue hallado en un cañaduzal, cerca a la vía que de Cali conduce a Jamundí el 9 de enero. Tenía varias heridas de cuchillo y señales de tortura. Hacía tres días que la familia de Gloria Esperanza no tenía noticias de ella, que vivía en Jamundí con su hijo de 6 años. La hermana de Gloria le contó a la Fiscalía que sospechaba de la pareja de Gloria, un hombre que la maltrataba desde hacía seis meses y a quien Gloria le tenía miedo porque la había amenazado de muerte. No hay capturados. Gloria tenía 20 años. 

XII.

Jennifer Carolina Leiton Gaviria tenía 27 años y, al parecer, era habitante de calle. El 14 de enero, en el puente El Humilladero de Popayán, fue apuñalada dos veces por Alex Campo, un hombre que ella no conocía. La Fiscalía le dijo a los medios locales que tenían dos hipótesis, ambas relacionadas con una propuesta sexual que alguno de los dos rechazó y que habría desatado una discusión. La Policía capturó a Campo cuando intentaba escapar. Aunque la Secretaría de la Mujer de Popayán le pidió a la Fiscalía que investigara este caso como un feminicidio, ésta le imputó al detenido el delito de homicidio simple.

XIII.

El cuerpo de Liseth Lucía Palencia Barreto apareció el 17 de enero dentro de su casa en Soledad, Atlántico. Estaba en estado de descomposición y con una herida de cuchillo en el cuello. Llevaba 3 días muerta, el mismo tiempo que su pareja, José David Luna, llevaba desaparecido de su casa y de su trabajo. La Policía lo estaba buscando como el principal sospechoso. Días después, sin embargo, José David Luna apareció ahogado en el río Magdalena tras haberles enviado un mensaje de texto a sus familiares pidiéndoles perdón por su suicidio. Liseth tenía 29 años. 

XIV.

María Camila Milanés Rojas fue raptada de su casa el 17 de enero en Cáceres, bajo Cauca antioqueño. Horas después, su cuerpo apareció sin vida cerca al río Cauca. Las primeras hipótesis apuntan a que María Camila fue asesinada por un integrante de los ‘Caparros’, una de las dos bandas criminales que están en guerra en la región, con quien tenía una relación sentimental que ella terminó.  Tenía 16 años. 

XV.

Hillary Medina era una mujer trans de 21 años que se dedicaba al trabajo sexual en Neiva. La noche del 18 de enero, Hillary estaba junto con un grupo de compañeras en una esquina del centro de Neiva cuando llegaron dos hombres en moto que les dispararon. Hillary recibió tres tiros. Aunque la Policía sigue adelantando la investigación por su crimen, Angie Gualí, líder de la comunidad LGBTI de Neiva, dijo a la prensa: “Estas son las consecuencias de una sociedad machista, donde no se le da el espacio a desarrollarse a cada persona”.

XVI.

El 19 de enero Leidy Johana Tejada y su novio John Camilo Hincapié discutieron en una calle en el municipio de San Roque, Antioquia. De vuelta en su casa, Hincapié la atacó con un cuchillo en el pecho y en el cuello. El noviazgo había durado 4 meses en los que fueron constantes los maltratos hacia ella. La Policía capturó a Hincapié en su casa después de que dijera que quería entregarse. Leidy tenía 29 años y era madre de dos niñas de 11 y 8 años. 

XVII.

Los vecinos de Naibel Duraina oyeron gritos al interior de su casa en el municipio de Bolívar, Valle del Cauca el 19 de enero. No se les hizo raro, según le dijo una vecina a la Policía, porque las peleas eran frecuentes. Ese día vieron también salir a la pareja de Naibel de la casa con su niña de seis años. Lo que sí se les hizo raro, sin embargo, fue el silencio que siguió tras la escena. Preocupados, fueron hasta la casa y la encontraron muerta a puñaladas. Naibel tenía 26 años y era venezolana. Hasta ahora no hay capturas. 

XVIII.

Angie Marcela Acosta tenía 16 años. El 22 de enero, su cuerpo apareció entre una caja de icopor y restos de basura en un arroyo de Barranquilla. Estaba, además, parcialmente desnuda y tenía todavía atada al cuello la manguera con la que la estrangularon. La familia de Angie dijo que desde hace dos días no tenían noticias de ella pero que sabían que estaba con su novio, un reciclador conocido como ‘Mongui’. Dijeron que la sometía a constantes maltratos, que la amenazaba, e incluso que dos días antes de su asesinato, cuando ella le había dicho que quería dejarlo, el hombre la empujó contra una piedra. Mongui fue capturado por la Policía, confesó haber matado a Angie y le imputaron el delito de feminicidio agravado. El agresor no aceptó los cargos porque, según su abogado, “es un enfermo mental y drogadicto que en vez de cárcel necesita de tratamiento médico”, como contó un medio local. Aún así fue enviado a prisión. 

XIX.

El cuerpo de Martha Isabel Bossa Suárez apareció desnudo y envuelto en una sábana al interior de su casa en Granada, Meta. Ese día, 25 de enero, la policía encontró también en la casa a su pareja de 22 años que fue capturado mientras se esclarece el crimen. Martha, de 46 años, murió por asfixia mecánica y tenía señales en sus manos de haber luchado para defenderse. 

XX.

A María Dolores Ospino de los Reyes la ahorcó su pareja Armando Rafael Orozco el 27 de enero en su casa de Soledad, Atlántico. El agresor se suicidó momentos después. María Dolores tenía 41 años y tenía un puesto de comida y venta de minutos muy cerca de su casa. Era víctima de constantes abusos por parte de su pareja que la celaba constantemente. 

XXI.

Los vecinos de Lady Carolina Rodríguez en la localidad de Bosa, en Bogotá, estaban acostumbrados a escuchar peleas y gritos. La mañana del 29 de enero, sin embargo, oyeron tiros. La pareja de Lady Carolina le disparó en la cabeza después de reclamarle de nuevo por un supuesto romance que ella negó hasta el final. Carlos Alfredo Nuñez, el agresor, usó luego la misma arma para pegarse un tiro en la sien. Lady Carolina tenía 24 años. 

XXII.

Desde que Vivianci Blanco Ávila se mudó a Colombia desde Venezuela, estaba viviendo en una habitación con su pareja en una casa que compartían con otros miembros de su familia política. La noche del 30 de enero la pareja comió y se fue a dormir. La casa quedó en silencio hasta que se oyó un grito de Vivianci llamando a su suegra. José David Orozco la había atacado 20 veces con un puñal. El hombre se entregó a las autoridades. 

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