El minuto de Duque y el boletín del consumidor

En tiempos de pandemia, Iván Duque sube su imagen. Pero si miramos el manual obvio de la comunicación en crisis, Duque no lo ha hecho tan bien. Un análisis de la estrategia de comunicaciones del Presidente en la pluma del crítico de televisión Omar Rincón.

Omar Rincón

27.04.2020

El diario El País (que gobierna con “neutralidad” periodística desde Madrid) afirma que “Iván Duque supera una crisis de popularidad gracias al (manejo comunicacional) de la pandemia”. Y consigna que es gracias a su programa de televisión de las 6 de la tarde en cadena nacional, cuyo título es “Prevención y acción”. Y afirma que su éxito se debe a que “aparece rodeado de científicos, y emancipado de los políticos” y a que “contextualiza qué está pasando” (científicos como Patarroyo)

Historieta de Duque ÉL dubitativo que manda

Todo comenzó mal: que si, que no, que tal vez. Que pobres los empresarios, que él no vino aquí a pelear con los ricos. Que qué escándalo pensar en cerrar el aeropuerto El Dorado, que pobre mi hermanita que es la de comunicaciones de Avianca. Que no seamos extremistas. 

Y Claudia, la brava, se le puso a rabiar y parecía mandar más que él. 

Y él, el presidente, mandó a su primera ministra para que le dijera a los medios que él era el que mandaba, que ya Uribe le había dicho “mande Ud., mijito”. 

Y los alcaldes y gobernadores se pusieron dignos: la Claudia de Bogotá, la Elsa del Atlántico, la Clara Luz del Valle, y hasta el Daniel de Medellín y el Ricardo del Tolima. Todos dijeron que obedecían pero no se dejaban, o como se dice en Santander y Bolívar: se obedece, pero no se cumple

Y, entonces, él mandó a decir que mandaba. Dijo que mandaba pero hacía lo que Claudia y los otros pedían: todos a cuarentena.

Historieta de Manual

Y entonces ya entrados en cuarentena, ya sin sus jefes jodiendo (Uribe, Sarmiento, Avianca), llegó el manual de estrategia de comunicación que venden en la Panamericana (que estaba cerrada). Dice así:
• Demuestre que Ud. es el líder, el vocero, el guía, el que está en todas partes. No delega.
• Cree una idea para contar, una única idea que tenga que ver con su personalidad, que no es un eslogan ni un mensaje publicitario.
• Ud. es la única fuente oficial y confiable de información.
• Esté cerca, muy cerca de los afectados (llámelos, escúchelos, hábleles).
• Sea realista sobre los alcances del problema, pero siempre en clave de futuro.
• Información clara, simple y precisa sobre cómo se está enfrentando el problema. El exceso de información y rumores va contra Ud.
• La emoción es la gente, Ud se sacrifica.
• Dominar la agenda, muestre que está en control y si no domine a los medios, a los que sea.
• Trabaje en equipo con todos, hasta con los rivales: Ud es superior a todos.
• Ud es la inspiración de los ciudadanos.  

 [Sugerencia: Haga chequeado a qué de esto ha hecho o no]

Cada noche, para generar suspenso, saca más medidas, tantas que ya no sabemos cuántas son y cuáles. Esta parece ser su máxima de comunicación: confunde y vencerás.

Historieta de Duque el presentador de televisión

Duque no hizo caso del manual, pero sí le hizo caso a su asesor de presentación de televisión. Y se convirtió en presentador y comentarista en los medios chéveres. 

Como el asesor venía de los medios sabía que la mejor forma de dominarlos era ponerlos a mendigar pauta, y así seducirlos para militar patrióticamente en esa guerra contra nosotros mismos ya que es un virus del que no sabemos nada. 

Semana, el Duque News de Colombia, en su portada y temiendo que Duque no supiera, le indicó el libreto: “Cómo ganar esta guerra: 15 acciones para ganar…” y aparte agrega: recuerde mijo que este virus “define su legado”. 

Y Duque hizo caso a su asesor y a Semana y así fue a todos los medios y en todos fue simpático y dicharachero. Ese personaje de campaña que no se arruga para nada, está listo pa´ las que sea, sobre todo chistes, canciones y todas esas naranjas

Duque, además, demostró que se toma tan en serio al virus que lo ve como un partido de la selección de fútbol relatado por William narrando con caché

¡Qué simpático! Con los discursos de la guerra y del fútbol nos convirtió a todos en patriotas de su causa, que es la amarilla de la selección y mi Esmad nacional.

Y para rematar (y como quien aprovecha que la gente está en casa aburrida) pues ahora si consejos comunitarios en vivo y en directo a las 6 p.m. Y a las 7 p.m. vienen sus parces de Rcn y Caracol para hacer el resumen de lo que dice. Y las redes repiten. Y la radio repite. Y los periódicos repiten. 

Cada noche para generar suspenso saca más medidas. Tantas, que ya no sabemos cuántas son y cuáles. Porque cada medida es como la canción de Héctor Lavoe “tu medida es un periódico de ayer que nadie más procura ya leer… sensacional cuando salió en la madrugada… a mediodía ya noticia confirmada y en la tarde materia olvidada”. Porque el decreto de hoy reforma al decreto de ayer que será reformado por el de mañana. Esta, parece, ser su máxima de comunicación: confunde y vencerás. Y aunque los periodistas quisieran saber de qué se tratan, no podrían por la cantidad de decretos y anti-decretos que se enuncian cada noche. Duque y su programa ya es tan aburrido como el Minuto de Dios y El boletín del consumidor. Ojalá no dure tanto.

Resultado: Duque positivo. Los analistas de Semana lo ven como un líder que por fin encontró el norte. Según otro analista uribista, por fin vemos al  “Iván Duque real”,  al “que de verdad está batallando” y “lo está haciendo de forma científica y ponderada, sin ser un presidente estrambótico, ni responder críticas, ni estar peleando”. 

 Resultado: Duque mejoró su imagen. El presidente Duque subió de rating: ya no tiene 20 puntos, sino que llegó a los 50 y más, y en el manejo de la crisis va arriba del 60%. O sea, todo bien, funcionó. Y ojalá que el virus siga si no se desploma su popularidad. ¡Virgencita quiero virus hasta el 6 de agosto del 2022!, rezará con cada rosario.

La historieta del villano (¡cómo les gusta joder!)

Que a Duque le vaya bien tiene varias explicaciones: una ciudadana, ante la incertidumbre y el miedo, todos con el presidente: todos queremos que le vaya bien, todos rezamos con él. Además, tiene el aplauso mediático y de las elites. Y súmele que nadie entiende nada. Y todos queremos salir de esta. Y dependemos de él. Entonces, que le vaya bien.

Pero si miramos el manual obvio de la comunicación en crisis, Duque no lo ha hecho tan bien:

No es el líder. Delega y no es la única fuente oficial y confiable de información. Todos hablan. Y cada uno dice lo quiere: la vice, el Minsalud, el de Hacienda. Y él sale a corregir. Y tanto demuestra no estar al mando de la toma de decisiones que afirma “cero tolerancia” con la corrupción en las ayudas y que quien roba es una “rata de alcantarilla”. Y la rata mayor es de su Gobierno y confesó en la radio que pagaba sobreprecios. Y sigue ahí. Entonces, no manda. Sigue siendo el parce pero no el líder. 

El que desinforma es el presidente. No da información clara, simple y precisa sobre cómo se está enfrentando el problema. Cada noche cambia de parecer. No hay un mensaje. Y para decir algo da vueltas y vueltas. Su mensaje es no sé, voy sabiendo, tal vez. Así como hoy digo ya ganamos, mañana digo que estamos comenzando, pero créame estoy escuchando y tomando decisiones al instante, decisiones diferentes cada día, pero todas con buenas intenciones. Y como en un buen reality: no importa el talento sino que cause compasión. Le va bien desinformando porque lo hace sin querer queriendo.

Lejos de los médicos y las víctimas. No le ha parado bolas a los que trabajan: a los médicos los aplaude, pero no hace nada; a los pobres les autoriza ir a trabajar y que se encomienden a la virgen; a los que protestan les manda el Esmad y gases lacrimógenos; y ¿los líderes sociales? Ahí sí será Maluma porque de esos ni se ha enterado.

Gracias a la Virgen de Chiquinquirá para Duque habrá virus para rato y le dará rating mediático, y mientras tanto, el país de verdad que se joda

La historieta con los medios

Su mensaje ha sido “soy un buen muchacho. Estoy con el virus. A los médicos los aplaudo, pero de sus problemas no hablo (que hable el de Salud). Siguen matando líderes sociales, de eso no hablo (que hable la del Interior). Siguen fumigando cultivos, de eso no hablo (que hable el de Defensa). Hay despidos masivos, de eso no hablo (que hable el de Trabajo). La educación está desconectada así la Mintic diga que ya Claro nos conectó (que hable la de Educación). El derecho a la información está en cuidados intensivos (que de eso hable Hassan, o la Mintic, o alguien). Yo, el que manda, está pa’ lo bueno, parce”. Un presidente positivo, nueva era, que le pone buena onda y que la virgen nos ayude.

“De eso no hablo” lo puede hacer porque a excepción de algunos columnistas y de la W, todos los medios son cheerleaders y groupies del presidente. Repiten lo que dice, le sonríen y lo aplauden. ¿Cómo lo logró? Pues, RCN ya era de él; ahora Semana es de él y los demás medios serán de él, a las buenas o a las malas. A todos los tiene arrodillados, y esto gracias a la pauta y a que ahora las licencias dependen de Mintic.  Así domina la agenda. 

El chantaje más cruel lo hace con los medios regionales. Duque es el virus para el derecho a la información porque los está matando. Y mientras sí ayuda a las iglesias evangélicas, a los bancos, a los fondos de pensiones, no ha podido crear un fondo de apoyo a los medios de comunicación. Y es que en Colombia no se puede permitir que desaparezcan los medios de comunicación en las regiones. La pandemia nos dejará sin muchas cosas, pero sin información, no quedará nada. 

“El derecho a la información no puede ser víctima del #coronavirus. Medios de información regionales luchan por sobrevivir en la crisis. El Estado debe garantizar su supervivencia con medidas concretas. Muchos periodistas locales sin trabajo y sin ingresos.#SOSMediosLocales”, tuitea hasta el Procurador.

En este contexto, toda la información es como el gobierno diga y mande y chantajee. Luego, no es que los medios hagan pésimo trabajo: es que están actuando bajo chantaje. Y cuando desinforman los que lo hacen son los mismos del gobierno, ya que cada uno va diciendo lo que quiere. 

Historieta final

Una crisis, la que sea: un terremoto, una inundación, una masacre, un virus que no conocíamos es la oportunidad soñada por un gobernante sin popularidad. Pongamos que hablamos de Duque. 

En el Chile, con el rescate de los 33 mineros recibidos por Piñera para el abrazo, él subió 11 puntos de rating. Pero luego con la salida de Bielsa de la dirección de la selección de fútbol perdió 12 puntos. 

Lección: lo que la crisis o el virus te da, te lo puede quitar el fútbol, el Ñeñe, la economía naranja, la matanza de los líderes sociales, la paz… A no ser que haya aprendido que él debe sobre todo hablar de los problemas graves del país. 

Gracias a la Virgen de Chiquinquirá para Duque habrá virus para rato y le dará rating mediático. Mientras tanto, el país de verdad que se joda: que cada uno se salve como pueda. Eso no es noticia. Parece que el derecho a la información es la principal víctima de este virus. De pronto, lo que sucede es que el virus es Duque. Y Duque necesita el virus para no hacerse cargo del país.

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