El fútbol como alma de los pueblos

México, Brasil, España, Argentina, Inglaterra están en crisis profunda, y lo mismo su fútbol. Colombia habita la esperanza de la paz, y lo mismo su selección. Chile quiere otro destino político, y gana en fútbol. Tal vez, para saber cómo venimos siendo debemos vernos en el espejo del fútbol. Tal vez…

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Omar Rincón

28.06.2016

El fútbol es tan popular, tan de abajo, tan de todos, que se ha convertido en un modo privilegiado para comprender la realidad política y los modos culturales que habitamos. Y en esta temporada de fútbol todos los días, uno podría intentar hacer una lectura rápida de lo que nos pasa.

México de Peña Nieto /LA VERGÜENZA

México anda en las malas económicas, políticas y de derechos humanos. El presidente Peña Nieto sigue pareciendo más un actor de una telenovela de Televisa que un presidente. Su libreto lo escribe también el viejo PRI. La economía anda de mal en peor, la corrupción es deporte nacional, los 43 jóvenes asesinados y desaparecidos de Ayotzinapa sigue siendo un hecho sin resolución, ni justicia. Todo es perverso, y mientras tanto Televisa, fútbol y telenovelas. Pero la pesadumbre habita a cada mejicano, la realidad no se puede esconder. Esa desazón se trasladó a la selección de fútbol, parecía que jugaba bonito, que todo iba a ser sólo éxitos con el intelectual de la rotación Osorio, como con el “nuevo PRI” de Peña Nieto, pero vino ese absurdo 7-0 con Chile y nadie pudo explicar, todo se convirtió en vergüenza nacional. Y Osorio, el técnico, como Peña Nieto, el presidente, dicen aquí me quedo, nada ha pasado.

Brasil de Temer/JUEGO FEO

Brasil era la potencia del fútbol, su modo era el “jogo bonito”. Y el expresidente Lula ya lo había dicho, a selección no está jugando bonito. Llegó Dilma y la selección comenzó a jugar mal, a los políticos como Neimar solo les importaba el billete y la fiesta, las formas ya no interesan. Y todo se fue al carajo. Goleados en el mundial. Y ahora fueron a la copa América y salieron mal, muy mal, sin siquiera pasar de ronda. Lula se fue. Dilma no supo jugar. Y ahora Temer, el politiquero que sacó a la presidenta legítima que no tenía ningún proceso judicial sobre corrupción, llegó a gobernar con machos mayores, blancos y ricos. Prohibido los jóvenes, las mujeres, los afros. Brasil en fútbol y política se han llenado de corruptos y piruetas de espectáculo. El país se derrumba y Neimar y Temer de rumba.

La España de Rajoy /LA NADA

Cuando Rajoy llegó al poder, todo era exitoso en el deporte: la selección de fútbol ganaba Eurocopa y mundial, Nadal era el número 1 del tenis, Alonso el mejor de la fórmula 1. Ahora, que ni gobierno hay, tanto que se tuvo que volver a hacer elecciones y todo sigue en el limbo. Rajoy dice que sigue ahí a pesar de que todo un país clama por su fin. Nadal y Alonso ya no ganan nada. Y la selección juega a lo Rajoy: sin personalidad, sin carácter, sin ideas, sin ganas. Todo lo habita la desolación. Italia le ganó 2 a 0, y España parecía un equipo sin ganas. Fin de un ciclo en la España política y deportiva.

La Argentina de Macri /DESOLACIÓN

Macri ganó con la idea de “cambiemos”. Y su cambiar fue aumentar todo, apoyar a los ricos y acabar con los pobres, acabarlos con hambre. Él sigue siendo muy light y va de pose en pose; hasta se lesionó y no pudo jugar de hincha en Nueva York pero estaba dispuesto a celebrar el éxito ajeno. Argentina parecía que había cambiado, que esta vez si iba a ganar, venía bien, jugaba bonito. Pero llegó la final y todo se diluyó, como con Macri, llegó la dura realidad y todo se desvaneció. El técnico Martino le dio miedo y dejó solo a Mesi, Higuain sufrió otro momento de duda, Agüero no encontró su forma y Mesi se fue a las nubes en el penalti. A la selección de fútbol le pasó lo mismo que al gobierno Macri: parecía que sí, y terminaron en no. Y el perodista Martín Caparros lo ironizó: “Y aparecerán los que hagan de estas derrotas un destino. Y los que lo mezclen, por ejemplo, con el destino del país: la Argentina es un país que pierde. Que parece que va a ganar, pero al final pierde. Son tonterías. O quizá, quién sabe, no lo sean. Son, en todo caso, formas extrañas, un poco retorcidas, de gritar ma sí. Cada cual se la banca como puede”. Caparros no lo cree, no le apuesta a esto, pero lo dice, lo deja ahí.

La Inglaterra de Cameron / OUT

Cameron jugó con fuego para quedarse en el poder, y perdió. Puso a la gente a decidir si se quedaban en la Unión Europea. Y a eso se le uso el nombre de Brexit que es una abreviatura de dos palabras en inglés, Britain (Gran Bretaña) y exit (salida). Y la gente se comportó como hooligans y se fue por la brava, se fueron y sin saber qué significaba. John Carlin, un excelente periodista inglés que ensaya a pensar el fútbol, explica que lo de Brexit fue una irresponsable borrachera a lo “hooligan”: “Cómo es posible, se pregunta medio mundo, que los ingleses hayan hecho semejante burrada, poniendo en riesgo el bienestar tanto de su país como el del continente europeo? Los hooligans que siguen a la selección inglesa de fútbol ofrecen una buena pista de cuáles han sido los procesos mentales de aquella mayoría que votó a favor del Brexit”. Y se fue también de la Eurocopa perdiendo 2 a 1 con la desconocida Islandia. Se fueron y sin saber cómo jugar, cómo comportarse como una selección, cómo hacerle honor a su grandeza. Islandia hizo la fiesta. Y mientras tanto los hooligans siguen bebiendo y haciendo desastres para donde vayan. La borrachera es mala consejera en la política y el fútbol.

La Colombia de Santos / PAZ

Colombia vive del optimismo permanente. Y la Paz es una de las camisetas que juntan, no importa que haya unos enemigos de la paz. Pero donde nos juntamos mejor y con más esperanza es en la selección de fútbol, a pesar que esa selección tiene un inquisidor que todo lo ve mal. Se firma en la Habana y el señor del miedo sale a decir que la paz está herida, Colombia queda tercera de la copa América y el señor de la arrogancia en fútbol sale y grita fracaso. Ambos mencionan el culpable: el de la Paz se llama Santos, el del fútbol se llama Pekerman. Los dos insisten en que todo es oscuro, ilegítimo y aberrante. Los dos mienten, prefieren ver la nación perdida a que ellos no tengan razón. Con la selección de fútbol como con la paz, todos ganamos un poco, pero hay voces perversas que nos quieren convencer que todo es fracaso; el éxito parce que consiste en obedecerlos a ellos. “No ganamos nada, estamos en proceso” parece la idea de la paz y el fútbol. Pero ya dejamos atrás eso de que “perder es ganar un poco”.

Chile de Bachelet / FUERZA

Chile con Bachelet emprende reformas constitucionales de la educación, lo fiscal y la constitución misma. La corrupción de su hijo y nuera la afectan, son el escándalo. La corrupción de los empresarios y la derecha es impresionante, pero es algo ya conocido. La selección de Chile parecía la nueva tragedia después de su exitoso 2015, la corrupción y el escándalo sacaron a Sampaoli ganador, llego Pizzi y todo parecía diluirse en el juego. Pero al final, la fortaleza de un pueblo, las ganas de jugarse hasta quedarse sin alma, los llevaron al esfuerzo supremo de ganar. La selección como Chile popular está poniendo los huevos. Y eso es bastante en estos tiempos. Chile busca dejar atrás el miedo a Pinochet, parece que puede ser a pesar de que ni la derecha ni la Iglesia ni los poderes de siempre quieren dejarlo hacer. Por eso, Bachelet puede firmar el trino del capitán de la selección Claudio Bravo: “Cree siempre en ti. Pase lo que pase cree en ti. Viva Chile. Lo hemos hecho todo con el alma. Disfruten de este gran logro. Con mucho cariño para todos los weones (huevones) mediocres y chaqueteros de mi país. No existen!!! Este es mi Chile. Ganador!!!”. Bachelet como la selección puede repetir copa, en la primera presidenta salió muy alto, tal vez esta vez lo logre de nuevo. Y a “todos los weones mediocres y chaqueteros” les va a doler.

FÚTBOL E IDENTIDAD

Sí, tal vez todo lo expuesto es pura coincidencia o imaginación, pero si el fútbol es como la vida… y si el fútbol es tan importante para la vida de nosotros los comunes… tal vez, el fútbol sea una destilación simbólica y emocional de los que estamos viviendo y sintiendo, tal vez para saber cómo venimos siendo debamos vernos en el espejo del fútbol, tal vez…

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