El ‘bicio’ a la ciudad

Jair Ortiz y Christian Jiménez son dos bogotanos –hinchas de Millonarios– que se les ocurrió que la bicicleta no solo servía para transportarse de un lugar a otro. A principios de este año fundaron un colectivo de ciclistas llamado ‘Enbiciadoos’. Así, como se lee, con la mala ortografía y con los dos oes al final.

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Camilo Vallejo Giraldo

13.07.2015

El nombre es enrevesado porque lo quiere decir todo al tiempo. Primero, es evidente que se trata de una degeneración del vocablo “enviciado”, que denota demasiada afición por algo, solo que en este caso se escribe con “b” para señalar que tal apego es por la “bici”. En segundo lugar, aparece la doble “o”, que en principio hace pensar que representa las dos ruedas de las bicicletas, pero no, es por otra razón.

Para Ortiz y Jiménez, la bicicleta no es solo un solución de movilidad, como lo han querido presentar algunos políticos bogotanos. Siendo alcalde, Enrique Peñalosa alcanzó a hacer 250 kms de ciclorrutas e incluso advierte que su gobierno se inventó el nombre “ciclorruta”. Hoy, después de dos candidaturas fallidas para ser reelegido, Peñalosa no tiene problema en seguir haciendo campaña a la alcaldía montado una y otra vez en su bicicleta. Afirma que es más eficiente para transportarse por la ciudad, que es una alternativa para no usar el carro, el cual se asume como el dolor de cabeza del tráfico. Dice que es el mejor transporte para ir al trabajo, para volver a la casa, para ir y volver, para moverse de el punto A donde vivo a el punto B donde produzco.

Enbiciadoos tampoco quedan satisfechos con el rol ambiental o urbano que Gustavo Petro, el alcalde actual de Bogotá, le otorga a la bicicleta. Petro también la ve como una forma de desincentivar el uso del automóvil, pero al tiempo la promueve como una fórmula efectiva para atacar la contaminación y mejorar el ambiente. En consecuencia, ha implementado un sistema de bicicletas públicas que pueden ser usadas por los ciudadanos de manera gratuita, que junto a la red de ciclorrutas conforma una política cada vez más consolidada.

Jair Ortiz, un estudiante de geografía de la Universidad Nacional, y Christian Jiménez, administrador de un bar de Chapinero, han entendido que la bicicleta es también una forma de ver a Bogotá, de vivirla, de contarla, de repasarla. Es sobre todo un medio para transformarse como bogotanos.

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¿Cómo surge Enbiciadoos?

Jair Ortiz: Identificamos un factor, que es el poco conocimiento que la gente tiene sobre la construcción misma de Bogotá. Tanto en lo tangible como en lo intangible. Tanto los edificios como las prácticas que tiene la ciudad. Al identificar eso, vimos que la bicicleta nos podía servir para acercar puntos. Quisimos identificar en la ciudad rasgos específicos. Por ejemplo, el patrimonio que es lo que más conoce la gente. Así que nos pareció interesante generar unas rutas o recorridos. Pasar por un monumento que queda en el centro y por uno que queda en Fontibón, o en el sur. Fue saber que faltaba el conocimiento de ciudad y al tiempo encontrar la herramienta para generar el conocimiento, la bicicleta.

 

¿Pero cuál es la historia de cómo surge esto?

Christian Jiménez: Un día íbamos al lado del caño que va de la calle 80 a la carrera 30. Ahí, en bici, contentos porque siempre nos pareció un buen recorrido.

Jair: Estábamos muy parchados. Diciendo “bueno, por dónde nos vamos”. Y yo ya venía pensando en ocuparme en algo. Christian me dijo que por qué no hacíamos un colectivo de bicicletas. Le dije que de una, que a mí ya se me había ocurrido hacer algunos recorridos por la ciudad, por lugares que me gustaban.

Christian: Siempre que andábamos aparecía la curiosidad de “¡Ve! ¿Esa casa tan chévere qué? ¿Esos barrios qué?”. Y entonces dijimos que este año era el de hacer eso. Vimos que cuando salíamos con otros nos cambiábamos información de lo que sabíamos de la ciudad. Y eso lo hacía más entretenido. Además, ya había muchos otros motivos, como la violencia entre los jóvenes. Somos de la barra de Millonarios y muchos estábamos cansados de tanta violencia porque sí.

Jair: El principio de todo se puede entender a través del nombre del colectivo. Las dos oes, que en realidad las escribimos unidas, hacen referencia al escudo de Millonarios, que tiene dos aros pegados. La idea nace de que nosotros estamos envueltos en un contexto de barras de fútbol y eso genera unos procesos de apropiación de ciertos espacios. Porque con las barras nos apropiamos de lugares de la ciudad. Pensamos que podíamos apropiarlos de manera diferente.

"Llegamos y decimos “¡Paren un momentico!”. Así de repente. Nosotros nunca decimos dónde vamos a parar. Decidimos donde arrancamos y donde terminamos, pero las paradas se van dando."

 

¿La gente que arrancó esos recorridos era de la barra?

Jair: Sí. Éramos solo nosotros.

Christian: Es mucha gente la que ha participado y nos ha colaborado. Son de la barra o eran. Los que están saliendo de la barra se han ido interesando porque se cansan de la violencia o porque empiezan a trabajar. Esos que han dejado de ir a la barra se han reencontrado con nosotros en las salidas. En las últimas salidas se han reunido varias generaciones de hinchas de Millos. Dio la coincidencia de que muchos son bicicleteros. Una vez en una salida fuimos solo los de Millonarios. Invitamos a todo el mundo, gente cualquiera, pero solo llegaron hinchas.

 

¿Cómo hacen para invitar a las personas a las salidas?

Jair: Por Facebook, pero también diciéndoles a los demás. Y los otros le dicen a los otros. Ya en las últimas salidas nos acompañan personas que no son de la barra. Otros conocidos nuestros.

 

¿Qué hacen en un recorrido?

Christian: Salimos a parchar. Pasamos por lugares de la ciudad que nos gusten o nos interesen. También nos ponemos a hablar de historia, de Bogotá, del arraigo. Aparecen hasta los temas de la violencia, del trabajo social, de Millonarios, de geografía, de las bicicletas. Lo que hacemos es mezclar todo eso. Siempre queremos que al final salga algo bueno para la barra y para la sociedad en común.

 

¿Fuera de los recorridos, ustedes como grupo hacen otras cosas? ¿Salen a beber? ¿A bailar?

Christian: Ah sí. Nosotros nos la pasamos en esas.

Jair: (Risas)

Christian: Aunque en las salidas hemos llegado a 30 personas, somos como unas 10 fijas, que siempre estamos. Esos 10, por ejemplo, vamos al estadio juntos.

Jair: O vamos a dar vueltas. Pero generalmente es dar vueltas en la bicicleta y ahí se nos convierte en un recorrido más.

Christian: Últimamente hemos salido de noche y es más bacano porque va más gente. Nos inventamos un recorrido, vamos y parchamos y nos tomamos los chorros.

Jair: Es que nuestros recorridos también son algo muy cotidiano para nosotros y para los más cercanos. La idea no es que lo empiecen a verlo a uno como el que organiza o el que sabe, sino que haya algo sinérgico ahí. Que las cosas salgan así. También para que aprendamos todos de las otras personas.

Christian: Por ejemplo hay una amiga que también es biciusuaria y supo de eso. Llegó a una cita sin saber que éramos nosotros los que invitábamos. Hicimos el recorrido y paramos en el Parque Nacional. Cuando Jair se puso hablar, la nena también le complementó. Y eso que era la primera vez que salía.

 

Cuándo dice que Jair se puso a hablar, ¿qué quiere decir?

Christian: Llegamos y decimos “¡Paren un momentico!”. Así de repente. Nosotros nunca decimos dónde vamos a parar. Decidimos donde arrancamos y donde terminamos, pero las paradas se van dando. Y ahí los dos nos dividimos lo que vayamos a decir sobre el lugar, cosas que sabemos por nuestros padres o porque hemos investigado. Pero la gente también participa con lo que sabe.

 

¿Cuál ha sido la salida más exitosa de Enbiciadoos?

Christian: Esa en la que aparecieron solo hinchas de Millonarios. Fuimos al desierto de Sabrinsky.

Jair: Salimos por Soacha. Es todavía en la sabana de Bogotá, cerca al municipio de Mosquera. Como a una hora de Soacha.

Christian: Hubo otra salida, antes de todo esto del colectivo. Fue una vez que los de la barra alcanzamos a ir en bicicleta hasta Tunja, a ver a Millos. Todo el día dándole pedal. Fuimos la primera barra en ir a un partido de visitante en cicla.

 

Pero en esos casos, cuando hacen las salidas, ¿han tenido problema con la gente o con las autoridades?

Christian: No, nada. Antes salimos y a la gente le gusta, le impacta.

Jair: Además, como dijimos, no siempre sale gente de la barra.

Christian: Incluso cuando paramos, la gente nos ofrece agua o lo que necesitemos. Uno montando cicla abre muchas puertas.

 

¿La gente que suele ir de qué barrio de Bogotá es?

Christian: Es variado. De Engativá, de Kennedy, del Tunal, del Quiroga… De varios lugares.

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¿Cómo ven el futuro de Enbiciadoos?

Jair: Vamos a empezar un proyecto en Kennedy en el que tenemos que desarrollar unos recorridos locales con la Secretaría de Cultura. Con los recorridos queremos cubrir las variables de patrimonio, medio ambiente e historia. Todo sobre la localidad. También vamos a hacer unos talleres sobre el uso de la bicicleta.

Christian: Hay buen futuro. Todo el mundo nos dice que esta idea es única. Nadie más logra mezclar la bici con el arraigo bogotano y eso llama la atención. A los chinos les interesa porque ellos también son regionalistas, entonces uno les dice “bueno, sea regionalista pero con unos buenos conceptos”, y nosotros les ayudamos a formarlos. También tiene que ver con querer la ciudad: no contaminar, ver que con la cicla se está en paz con el medio ambiente, con usted mismo, con su cuerpo…

Jair: … con la ciudad.

 

¿Cómo ven ustedes el uso de la bicicleta en Bogotá? ¿Qué falta?

Christian: Faltan ciclorrutas. También falta conciencia del peatón. Por ejemplo, en la carrera 13, la gente no tiene claro que esa ciclorruta no es para caminar ni para los vendedores…

Jair: Es una cuestión de infraestructura…. Qué pena interrumpa. Pero es que el hecho de que la ciclorruta vaya por el andén genera un espacio de conflicto. La bicicleta va más rápido que la persona y no hay una división exacta de ese espacio.

 

¿Pero por qué se necesita una división? ¿No es posible que peatones y ciclistas compartan el espacio?

Jair: Pues es que no es tanto la división. Es que se señalice bien pero, sobre todo, que la ciclorruta vaya por la calle, por la vía de los carros. Esa es la mejor solución.

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¿Y el día sin carro?

Christian: Nosotros lo apoyamos con toda.

Jair: (Risas)

Christian: Para muchos es una controversia, sobre todo ahora para los motociclistas que también los restringieron. Por nosotros que lo hagan una vez al mes, es muy positivo.

 

La ciclovía, ¿cómo la ven?

Christian:. Es excelente porque recorre toda la ciudad, de norte a sur. Tiene muchas rutas. La ciclovía es un ícono para Bogotá.

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