Día #16

“Todos estamos perdidos en el mar, zarandeamos entre la esperanza y la desesperación, llamando a algo que tal vez nunca venga a rescatarnos. La catástrofe se ha convertido en arte; pero este no es un proceso reductor. Libera, engrandece, explica. La catástrofe se ha convertido en arte; eso es, después de todo, para lo que sirve”.

Varios

09.04.2020

Naufragio o La balsa de la Medusa, (1818-1919), Theodore Gericault

“Devolvamos a nuestros ojos la ignorancia”, es una de las tantas frases que resuenan en la cabeza luego de sumergirse en la lectura del capítulo quinto del libro Una historia del mundo en diez capítulos y medio de Julian Barnes. Esta pieza de escritura habla de arte a partir de una obra: Escena de naufragio. La pintura de Gericault que partió del incidente real del encallamiento de La Medusa, un velero de una expedición francesa al Senegal, en 1816, y el destino posterior de 50 tripulantes en una balsa, abandonados a mar abierto por 13 días hasta que 15 de ellos fueron rescatados.

Barnes divide su texto en dos partes. La primera es una crónica detallada de los hechos: la balsa, las castas, la precariedad, las pugnas, la sinrazón, el canibalismo, los avistamientos y el rescate. Una narración vívida donde el escritor contrasta el toma y dame entre la Naturaleza y la voluntad humana. Al final de este recuento, Barnes parece naufragar entre la razón y la imaginación y filtra un par de datos ambiguos, un recurso que pondrá al lector en guardia y en la disposición para pasar a la segunda parte y recibir de entrada una pregunta irónica a rajatabla: “¿Cómo se puede transformar la catástrofe en arte?”.

Barnes, con el mismo desorden sublime del pasado y un claro entendimiento del siempre en el ahora, logra darle una vuelta de tuerca a la cuestión: “No es que simplemente imaginemos los padecimientos en aquella embarcación fatal; no es que simplemente nos convirtamos en los sufridores. Ellos se convierten en nosotros […] ¿Cuán raramente encuentran nuestras emociones el objeto que parecen merecer? […] Todos estamos perdidos en el mar, zarandeamos entre la esperanza y la desesperación, llamando a algo que tal vez nunca venga a rescatarnos. La catástrofe se ha convertido en arte; pero este no es un proceso reductor. Libera, engrandece, explica. La catástrofe se ha convertido en arte; eso es, después de todo, para lo que sirve”.

Lea o descargue “Naufragio”, el texto completo de Julian Barnes, en > https://archive.org/details/naufragiojulianbarnes

16A.

El triunfo de la muerte, 1562, Óleo sobre tabla, (117 cm × 162 cm), Pieter Brueghel el Viejo

Lo primero que se me viene a la cabeza es la aglomeración de personas desesperadas,
así mismo como estaban los supermercados en estos días.
Todo un caos.
Corral de apestados, óleo sobre lienzo, 1798, Francisco de Goya

Personas muriéndose debido a la falta de atención médica.
La muerte se los lleva uno a uno. 
Central Park, Óleo sobre lienzo, 1935, Edward Hopper

La ciudad desolada, vacía, sin un alma.
Edward Hopper sabía cómo pintar la soledad que ahora estamos viviendo.
Murciélago, Óleo sobre lienzo, 1886, 41 x 79 cm, Vincent Van Gogh

¿Van Gogh intuía todo lo que un murciélago iba a causar?
El niño enfermo, Óleo sobre lienzo, 1907, Edvard Munch 

Ya van varios niños contagiados en Colombia .
El hospital a las 4 am, Óleo sobre lienzo, 2006, Douglas Manry

Los hospitales están colapsando, no hay suficientes camas ni respiradores.
En países como Italia están decidiendo a quienes dejan morir y a quienes salvan.
The Lovesick Maiden, Óleo sobre lienzo, 1660, Jan Steen

Así de preocupada estoy por el semestre con las clases virtuales.

―Mariana Vilardy

16.B

―Mariana Vilardy

Esto me produce

  • Qué hueso
    0
  • Ojalá lo lean
    0
  • Para grabárselo
    0
  • AMO
    1
  • Uy, qué jevi
    0
  • Que la fuerza nos acompañe
    0
  • KK
    0

Relacionados