5 películas y una serie para entender la llegada al poder de Abelardo de la Espriella
La política convertida en espectáculo, la desinformación, los algoritmos, la religión y la guerra cultural son algunas de las claves para entender el nuevo auge de la derecha en América. Lo interesante es que el cine y la televisión llevan años hablando del tema y advirtiendo lo que puede pasar. Es así como estas seis historias nos muestran cómo lo que pasa en la urnas se construye desde mucho antes en los medios, las pantallas y los relatos.
por
Álvaro Serje Tuirán
Crítico de cine y TV
28.07.2026
Portada: Isabella Londoño
Durante mucho tiempo se creyó que el ascenso de Donald Trump era una anomalía de la política estadounidense. Un accidente histórico, un personaje irrepetible que había logrado llegar a la Casa Blanca gracias a una combinación de celebridad, fortuna y oportunismo.
Hoy esa explicación resulta insuficiente.
Lo ocurrido en Estados Unidos terminó convirtiéndose en un fenómeno internacional que ha transformado la política en buena parte de Occidente y, especialmente, en América Latina. La revista The Economist ha descrito ese proceso como una “ola naranja” que consiste en una corriente de liderazgos que, aunque diferentes entre sí, comparten una misma forma de conquistar el poder y una ideología neoconservadora que amenaza con un retroceso en materia de derechos para muchas poblaciones, así como una “mano dura” en términos de seguridad, punitivismo y recortes al Estado.
El modelo para que este tipo de ideologías lleguen al poder se repite con sorprendente consistencia. Aparece un candidato que se presenta como un empresario exitoso o un outsider capaz de “rescatar” al país de la vieja política; la campaña convierte la confrontación en espectáculo; la mentira y la desinformación se vuelven parte fundamental de la estrategia; las redes sociales y los algoritmos reemplazan a los partidos tradicionales y la plaza pública como herramientas de persuasión; el material creado por IA aparece como una herramienta clave en la creación de propaganda; las instituciones democráticas son presentadas como un obstáculo para la voluntad popular; y, finalmente, la religión y los llamados “valores tradicionales” se convierten en una poderosa bandera electoral frente a la amenaza de una supuesta agenda progresista que busca acabar con la sociedad como la conocemos.
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Donald Trump, Jair Bolsonaro, Nayib Bukele, Javier Milei, y otros más representan este modelo. Todos han seguido un libreto que parece adaptarse a cada país con muy pocas variaciones. Colombia, con la elección de Abelardo de la Espriella como presidente, parece haber caído en este peligroso fenómeno global. Un fenómeno que ya ha sido analizado, o mejor, advertido en el cine y la tv desde hace algún tiempo. Está claro que los cambios políticos nunca empiezan en las urnas. Comienzan mucho antes, en la cultura, en los medios, en las redes sociales, en las iglesias, en las pantallas y en la manera como aprendemos a interpretar la realidad. Las elecciones son apenas el último capítulo.
No existe una película que explique por sí sola este momento histórico, pero sí varias obras que, juntas, permiten entender cómo funciona este nuevo ecosistema político y cuáles son las herramientas con que ha contado para subvertir la democracia tradicional y conquistar el poder. Cada una de estas historias ilumina una pieza distinta del rompecabezas que nos ha llevado a la posesión de ADLE el próximo 7 de agosto. A continuación, revisamos una lista de películas y series para entender mejor este fenómeno y cómo se ubica en esta nueva “ola naranja” prefabricada que, cómo también se ve en las películas, puede traer graves consecuencias para el futuro de nuestras democracias.
1. Get Me Roger Stone (2017): La fábrica de políticos
Este documental original de Netflix, sigue la carrera de Roger Stone, uno de los estrategas más polémicos de la política norteamericana y mentor de Donald Trump. Más que una biografía, la película funciona como una clase magistral sobre la fabricación del político contemporáneo. Stone entiende que en la era de la televisión, y más tarde de internet, la política ya no consiste en convencer sino en dominar la conversación. El escándalo genera atención y la atención produce poder. El documental muestra cómo la provocación, el ataque permanente al adversario, la creación de enemigos y la posverdad dejaron de ser tácticas marginales para convertirse en el centro mismo de las campañas electorales. Si hoy muchos candidatos parecen celebridades antes que políticos, buena parte de ese modelo nació en el despacho de Stone.
2. Vice (2018): ¿El poder para qué?
Si Get Me Roger Stone explica cómo se construye un candidato, Vice muestra qué ocurre cuando ese proyecto llega al Estado y qué pasa tras bambalinas en el ejercicio de ese poder. Con el humor ácido característico de Adam McKay (Succession, Don’t Look Up, The Big Short), la película reconstruye la carrera política de Dick Cheney, probablemente uno de los hombres más poderosos, y menos visibles, de la política estadounidense, especialmente en el período presidencial de George W. Bush, dónde ocupó la vicepresidencia. A través de la figura de Cheney, McKay retrata cómo el poder ejecutivo amplió sus facultades, cómo los intereses económicos terminaron influyendo en las decisiones de gobierno y cómo el conservadurismo estadounidense fue radicalizando su discurso mucho antes de la llegada de Trump. Cheney ejercía el poder en la sombra durante la presidencia de Bush e impulsó su gobierno mintiendo abiertamente y manipulando los hechos para su conveniencia. Más que hablar de un personaje, Vice explica que los grandes cambios políticos no aparecen de la noche a la mañana. Se incuban lentamente dentro de las instituciones hasta que un líder carismático encuentra el momento perfecto para capitalizarlos.
3. Wag the Dog (1997): Fabricar la realidad
Estrenada en 1997, esta sátira dirigida por Barry Levinson cuenta la historia de un asesor político y un productor de Hollywood que inventan una guerra para desviar la atención de un escándalo presidencial. Lo que parecía una premisa absurda terminó convirtiéndose en una inquietante anticipación del siglo XXI. Wag the Dog explica que la política contemporánea no es solo una disputa por el poder, es una disputa sobre la realidad misma, la verdad e, incluso, el sentido común. La imagen pesa más que los hechos, las emociones importan más que la evidencia y una buena narrativa puede ser más efectiva que cualquier programa de gobierno. Antes de las fake news, antes de TikTok y antes de los algoritmos, esta película ya entendía que la política terminaría pareciéndose cada vez más a un producto audiovisual.
4. The Great Hack (2019): El voto-algoritmo
Si antes la propaganda se dirigía a las masas, hoy la tecnología, las redes sociales y los algoritmos han permitido que se pueda dirigir a cada individuo. Este documental investiga el escándalo de Cambridge Analytica y revela cómo millones de datos personales obtenidos de redes sociales fueron utilizados para construir perfiles psicológicos capaces de influir en las decisiones electorales. El caso demostró que la publicidad política podía dejar de ser pública para convertirse en mensajes personalizados diseñados para explotar los miedos, las inseguridades y los prejuicios de cada votante. The Great Hack ayuda a entender que las campañas ya no se ganan únicamente en plazas públicas o debates televisivos. También se libran en los teléfonos celulares, donde algoritmos invisibles deciden qué noticias vemos, qué videos consumimos y qué emociones terminan moldeando nuestra percepción de la realidad. En el caso colombiano, el uso de los datos que se recopilan de nuestra vida en internet, se ha vuelto una herramienta fundamental para garantizar que la gente, cada vez más, pueda “salir a votar emberracada”.
5. Apocalipsis en los trópicos (2024): La religión como herramienta
Este documental de la cineasta brasilera Petra Costa es, tal vez, el más escalofriante de la lista, ya que se siente muy cercano y nos deja ver las inquietantes similitudes entre la campaña de Bolsonaro y la de De la Espriella, cómo si ambas siguieran un mismo guion. El documental, también original de Netflix, analiza cómo las iglesias evangélicas se convirtieron en uno de los actores políticos más influyentes de Brasil durante el ascenso de Bolsonaro. Lejos de limitarse a la esfera espiritual, determinados sectores religiosos construyeron una poderosa narrativa electoral basada en la defensa de la familia, la lucha contra el comunismo y el rechazo a los movimientos feministas y LGBTIQ+.(¿Suena familiar?).
El relato de Costa, comprueba que muchas de esas estrategias viajan de un país a otro casi sin modificaciones. La apropiación de los símbolos patrios, el uso de la camiseta de la selección nacional como emblema político, la identificación entre patriotismo y cristianismo o la idea de una guerra cultural permanente parecen responder a un mismo libreto continental. Además, nos deja ver como ninguna de las otras cintas, la terrible simplificación del discurso que reduce la batalla política en una lucha “contra la oscuridad”. En el caso colombiano, los seguidores de Abelardo lo resumieron con la frase “la guerra es espiritual”, equiparando ideologías políticas con dogmas religiosos y cultos anticristianos como si todo fuese parte de un mismo universo. El documental deja una pregunta incómoda: ¿Dónde termina la fe y dónde comienza la estrategia electoral?
6. Years and Years (2019): Cuando el autoritarismo deja de parecer extraño
La última pieza del rompecabezas no habla de campañas sino de sus consecuencias y su percepción. Esta miniserie de la BBC, disponible para América latina en HBO, nos plantea un futuro muy cercano y reconocible en el que acompañamos una familia de clase media, durante varios años, mientras observa cómo el mundo cambia lentamente a su alrededor. Una líder populista y nacionalista gana espacio en los medios, las crisis económicas se acumulan, aumentan las restricciones a las libertades civiles y discursos que antes parecían impensables empiezan a formar parte de la conversación cotidiana. La serie nos deja ver cómo en el día a día las sociedades van naturalizando los discursos de odio y la criminalización de lo diferente.
La mayor virtud de Years and Years consiste en mostrar que las democracias rara vez colapsan de un día para otro. Se erosionan poco a poco, hasta que la excepcionalidad termina convirtiéndose en normalidad. Cuando los ciudadanos reaccionan, muchas veces el proceso ya lleva años en marcha.
Bonus track: Otras historias para seguir pensando
Esta lista podría ampliarse fácilmente y seguramente hay muchos ejemplos que se han quedado por fuera. Algunos podrían ser la serie de Hulu El cuento de la criada (2017-2025), que sigue siendo una referencia imprescindible para reflexionar sobre la instrumentalización política de la religión y el control sobre los cuerpos de las mujeres en nombre de los valores tradicionales. Succession (2018-2023), una amarga mirada a la vida de los multimillonarios y poderosos que nos deja ver en algunos episodios el enorme poder que ejercen los conglomerados mediáticos sobre las elecciones y la opinión pública. Por otro lado, Black Mirror (2011- ), que es ya un clásico de la TV, lleva años explorando las consecuencias políticas de los algoritmos, la inteligencia artificial y la manipulación tecnológica.
Definitivamente, las historias que se cuentan en los medios y las plataformas dejaron de ser sólo entretenimiento, hoy en día son también un terreno de batalla política y cultural en el que no podemos seguir siendo solamente espectadores ingenuos. Sin duda, estas 6 historias, pueden ser un muy buen punto de partida.