Y sólo quedaron cuatro: Un análisis no ejecutivo del XIII Premio Luis Caballero
En este episodio de Prueba de Artista, Jerson Murillo presenta un análisis detallado del XIII Premio Luis Caballero, examinando los elementos que podrían convertir cada obra en ganadora y compartiendo su predicción final. Además, ofrece una reflexión personal sobre su vínculo con la historia del premio.
Esta entrada hace parte de la columna «Prueba de artista con Jerson Murillo», un espacio donde se califican exposiciones de arte desde la mirada de un espectador. Si quiere ver los parámetros con que se califican las exposiciones, haga clic acá. Si quiere leer otras entradas de la columna, haga clic acá.
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Mi primer acercamiento al arte fue en 2016, cuando tenía 16 años. Inicié mi formación en los centros CREA del Idartes, en Meissen, el barrio de Ciudad Bolívar donde crecí y donde aún vivo. Entre 2016 y 2019, además de recibir formación en artes plásticas, aprendí a escribir proyectos. Gracias a ese proceso gané mi primera convocatoria del PDE (Beca de Creación de Proyectos CREA). Desde entonces sigo presentándome a becas; para mí, son una oportunidad para sostener mi práctica artística. Incluso podría decir que me he convertido en un tryhard.
Tryhard es un término del mundo de los videojuegos que se refiere a quien se toma cada partida demasiado en serio: perfecciona técnicas, arma estrategias, se frustra cuando algo sale mal y, a veces, puede resultar molesto por enfocarse más en ganar que en divertirse. Para mí, escribir proyectos es un trabajo, pero también la puerta de entrada a los pocos espacios de visibilización y circulación que ofrece la ciudad.
Después del CREA, la institución reconoció mi paso y mi personalidad competitiva en el libro Cosas que pasan, que recoge experiencias de artistas formadores y participantes. En el texto Tres estrellas, Óscar Nossa escribe: “Jerson Murillo raras veces dibuja: únicamente hace tipografías. Desconfiando de sus habilidades, y con la inteligencia que lo caracteriza, aplicó este sabio adagio popular: Si eres cojo, camina por calles con huecos para que nadie lo note.”
Portada de Cosas que Pasan, publicado por CREA en 2021.
Esa personalidad terminó convertida en un proyecto. Lo importante es participar (2023) es una reflexión sobre la competencia en el arte. En un diálogo entre deporte, campo artístico y vida cotidiana, la muestra se pregunta qué significa ganar y qué métodos existen para lograrlo. Allí desarrollé una estrategia para escribir un proyecto para una convocatoria pública, compartiendo consejos sobre Objetivo General, Justificación, Cronograma y Socialización mediante Reels en Instagram, durante el proceso real de presentación, evaluación y resultados de la Beca de Creación para Jóvenes Artistas MinCultura 2023 – Región Centro. Y sí: el proyecto ganó. La estrategia funcionó.
La obra era ganar el premio. Ejecutar el proyecto fue el compromiso institucional. El resultado final fue una serie de carteles y activaciones en espacio público sobre historias personales de competencia en el arte.
Para la exposición hicimos una cancha de básket como dispositivo museográfico para mediar la estrategia de escritura del proyecto ganador.
¿De dónde viene mi obsesión por las convocatorias?
Mientras estaba en el CREA, en 2018, una sesión se dedicó al IX Premio Luis Caballero. A cada colectivo del programa Súbete a la escena le asignaron una obra para analizar y reinterpretar. A nuestro colectivo, Rattlesnake Collective, le correspondió Torturas voluntarias – Fracasos temporales, de Lina González. El nombre era espectacular; la obra, no tanto. La mayoría no conectamos con ella.
La pieza que sí nos marcó fue una reflexión sobre cómo la televisión dramatiza hechos nacionales: la propuesta de Juan David Laserna, presentada en el Archivo de Bogotá. Su obra intercalaba archivo real con escenas de Escobar, el patrón del mal. Para mí, fue la obra que me empujó a ser artista. Desde entonces investigué la historia de ese premio, los ganadores, sus narrativas y la manera en que cada proyecto dialoga con su época.
SET de Juan David Laserna, Ganador del IX Premio Luis Caballero
Intento ir con frecuencia a galerías y espacios independientes. Analizo propuestas, narrativas, exposiciones, becas. Crecí siguiendo el Premio Luis Caballero, entendiendo que cada proyecto debe relacionarse con su contexto, aportar al campo artístico colombiano y, por qué no, sumar un toque de competencia. Recuerdo leer los catálogos de Víctor Laignelet, observar los objetos de La barca de Mario Opazo, los troncos de María Elvira Escallón o los machetes de Fabio Melecio.
Conocer la historia del premio ha sido esencial para modelar mi propio juego. Pero también soy crítico respecto a lo que las instituciones exhiben. Que una obra esté en el premio no significa que sea buena; algunas incluso resultan problemáticas por la instrumentalización de comunidades o por la insensibilidad ante temas públicos. Pienso en la representación de la Primera Línea en Los caídos de Juan Covelli; en la pornomiseria del proyecto de Alejandro Sánchez en la última edición; en la representación del acoso en TransMilenio en la obra de Iván Navarro; o en la crudeza con la que Edwin Sánchez utilizó las problemáticas del barrio Santa Fe en la X edición.
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Comprender el contexto nacional es clave. Colombianización, de Nadia Granados, surgió en año electoral (2022). Estructura sin fin, de Mauricio Carmona, coincidió con elecciones locales donde el Metro de Bogotá era el tema central. El proyecto de Edison Quiñones apareció en un momento de auge de discursos indigenistas en el arte, con exposiciones como Sembrar la duday el último SNA. No lo menciono como crítica negativa, sino como recordatorio de las múltiples variables que construyen un proyecto: contexto, público, instituciones. Siempre he pensado que un proyecto no termina con su exposición, sino con el impacto que genera: cómo se media, cómo se cuenta, cómo construye recurrencia y audiencia.
Estructura sin fin, de Mauricio Carmona, Ganador del XII Premio Luis Caballero
Cuando escribo un proyecto, vuelvo siempre a la misma pregunta: la propuesta de valor. ¿Qué lo hace ganador? ¿Qué aporta? ¿Por qué debería importarle a la gente? ¿Cómo se construye un proyecto exitoso? ¿Cómo se adaptan los artistas para ser seleccionados?
Este análisis del XIII Premio Luis Caballero no pretende predecir ganadores ni hacer teoría. Quiero entender qué hace que estos proyectos merezcan —o no— ser galardonados. ¿Quién está siendo más tryhard? ¿Les creemos a estos artistas? Para ello contrasté opiniones del medio, del público especializado y del público general.
Antes de comenzar: fui mínimo cinco veces a cada exposición. Estas son percepciones personales, sin influencias externas.
Santiago Reyes Villaveces — El hueco
En la previa, por los textos introductorios, era mi favorita para ganar. Pero con el tiempo perdí fe. La obra es perfecta para concursar: es social, pero no instrumentaliza comunidades. Es espectacular, memorable y funciona muy bien para el público casual. En resumen, trae las calles bogotanas —y sus huecos— a la Galería Santa Fe.
Mi problema es otro: soy fan de la obra de Reyes Villaveces, pero no de los artistas que se vuelven “políticos” para este premio. Su trayectoria no es política ni social. A eso se suman el uso del hip-hop y de la comunidad invidente en las activaciones me hace preguntarme si realmente le interesan estas poblaciones o si las usa para ganar. Aun así, reconozco que la activación del suelo podotáctil fue de lo mejor del premio.
Muñoz Izquierdo es uno de esos grandes artistas reconocidos en otros lugares, pero poco visibles en Bogotá. O quizá en Bogotá simplemente no miramos a los artistas de las regiones. Para mí siempre estuvo frente a los ojos: hizo el logo de Policefalo Productions, la productora de Andrés (gran director; vean Estancia, la mejor película que he visto últimamente) y Mauricio Carmona.
Su obra es de las más entretenidas de esta edición: escenas, trucos instalables, un teatrino impecable, videos que son una muestra técnica y artística. Ricardo no cambió su ser ni su cuerpo de obra para el premio, y eso se respeta.
El problema es que es difícil de entender, lo que le resta fuerza. Tuve que ir varias veces para hilar el relato. Puedo entender por qué muchos la encontraron aburrida. Para mí, en cambio, es una obra ideal para quienes disfrutamos investigar después de salir de la sala. Gracias, Ricardo, por hacerme fan de tu trabajo.
En la previa, no me llamaba la atención; terminó ganándose mi corazón. Es un relato honesto sobre nuestra relación con lo ancestral desde lo urbano, con una museografía en espiral divertida y un programa público amplísimo, diseñado para todo tipo de públicos y con segundas oportunidades para quienes se perdieran alguna activación. También destaco la disposición del equipo del espacio para brindarle al espectador una gran experiencia.
Quise contrastar mi opinión con las del público. A muchos les pareció una gran escenografía, una gran museografía, pero no una gran exposición. El público general suele preferir ir-ver-irse. Esta exposición brilla si te quedas, si te parchas.
Desde el medio escuché comentarios sobre el uso de lo indígena para intentar ganar el premio. Para mí es de las mejores aproximaciones al tema, porque no invade ni instrumentaliza comunidades; habla de cómo podemos compartir como comunidad.
Azul y Lindy Márquez — Ningún lugar a donde ir
Compartimos espacio en Artecámara 2022, así que era la obra que más esperaba ver. Abordaba Armero; 1985 fue un año complejo para Colombia. Por su obra previa esperaba algo más espectacular, pero nada es lo que parece.
En la Galería Santa Fe encontré la atmósfera más solemne que he visto en una obra de arte. Pensar en los niños de Armero es algo que te obliga a detenerte. Esta exposición no necesita espectacularidad: es un homenaje profundo a las víctimas de la tragedia y a la injusticia provocada por la incapacidad del Estado para manejar la situación.
Dense la oportunidad de verla. Si eso no logra tocarte, tal vez debas revisar tu aproximación al arte.
Predicción — Resultados XIII Premio Luis Caballero
(Contiene spoilers)
1. Angélica Teuta
2. Azul y Lindy Márquez
3. Ricardo Muñoz Izquierdo
4. Santiago Reyes Villaveces
En esta edición hay un claro ganador y un claro perdedor.
Los ganadores: Los artistas participantes. El estímulo aumentó respecto a ediciones anteriores (presupuestos doblados, aunque con menos participantes). Esto les dio más margen y tranquilidad. Es un alivio frente a las historias de artistas que terminaban endeudados después de su participación.
El perdedor: El público. Las obras, buenas o malas, solían dejar ecos. No creo que ninguna de esta edición tenga la potencia para ser estudiada en el futuro. Son parte del ramillete de exposiciones del año, sin mayor trascendencia. Este año dejé de santificar el premio: es un estímulo más dentro del portafolio.
Gracias al equipo de la Galería Santa Fe, la Gerencia de Artes Plásticas, el Centro de Documentación y el equipo de mediación por aguantarme todos estos meses visitando la galería.
Jerson Murillo Artista / Estudiante de la Universidad Nacional de Colombia. Mi trabajo busca facilitar espacios que movilizan la reflexión, generando experiencias relacionales que cuestionan narrativas sobre el territorio, sus habitantes y sus luchas. Ahora comento sobre exposiciones. @jersonmurillolive