[Senadores precandidatos]: Claudia López

Entre el uribismo y el santismo hay un lugar para una alternativa independiente. Claudia López es una de las senadoras que lo ha ocupado con incidencia legislativa y críticas vehementes a ambos bandos. De aquí al 2018 tendrá que reclamar esa misma posición en la contienda electoral.

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Congreso Visible + Cerosetenta

21.04.2017

Claudia López ha sido una de las protagonistas del senado en el 2017. Su equipo arrancó el año en la calle recogiendo firmas para la consulta anticorrupción. En las sesiones del Legislativo también se ha hecho sentir, entre otras cosas con sus críticas al estatuto de oposición, a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y a la marcha que el uribismo convocó el pasado primero de abril. Este comienzo de año es una continuación del trabajo que ha hecho en el Senado, una combinación de control político y promoción de proyectos de ley. Pero ahora los ojos están puestos en el 2018.

Si las cifras de su gestión en lo que va de cuatrienio se comparan con las de Jorge Robledo, se podría concluir que su caso es inverso al del candidato del Polo Democrático: López tiene más autorías de proyectos de ley que citaciones mientras que Robledo le apuesta casi exclusivamente al control político. Felipe Jiménez, coordinador de la Unidad de Trabajo Legislativo (UTL) de la Senadora, no está de acuerdo con esa lectura.

“El tema no es que estemos concentrados en los proyectos de ley sino que hemos hecho un esfuerzo por tener incidencia legislativa”, explica Jiménez. Añade que los números no explican todo. Las citaciones y la participación en debates de control político son parte fundamental del trabajo de López en el Senado. Ha participado en 19 citaciones, 6 de ellas sobre el proceso de paz.

Pero es clara la diferencia de las posiciones de López y Robledo: él se opone al gobierno desde los proyectos que promueve hasta el sistema que propone para el país. Desde  su concepción del estado no tiene sentido priorizar la promoción de proyectos de ley.

Claudia López, en cambio, es integrante de un partido independiente pero no de oposición declarada y, como tal, puede caminar con el gobierno en algunas cosas y oponerse a él en otras. Claudia López ha sido una de las figuras del avance del proceso de paz en el congreso. En el 2015, por ejemplo, fue coautora de un proyecto de ley para regular la participación política de los integrantes de los grupos guerrilleros.

Aún así criticó la Jurisdicción Especial para la Paz, marco de justicia transicional en el que se juzgará a los actores del conflicto. No estuvo de acuerdo con que la responsabilidad de mando de la JEP se alejara de los parámetros del Estatuto de Roma. “Otro ejemplo: votó en contra en el estatuto de oposición a pesar de que fuimos de los que más trabajamos en él”, explica Felipe Jiménez. “Al final no hubo un consenso en temas presupuestales, entonces votamos no”.

Esa posición independiente le permite buscar mayorías trabajando con otros partidos en proyectos como el del Código de Policía, impulsado por varios senadores de la Unidad Nacional. También puede sacar proyectos con la bancada verde a pesar de que es pequeña (6 representantes y 5 senadores). Ese es el caso de leyes como la de la prima para las trabajadoras domésticas, proyecto impulsado por los 11 congresistas verdes.

“[La bancada] se reúne periódicamente, discuten los temas y ayudan a sacarlos adelante. Con Navarro sacamos temas de reforma tributaria, por ejemplo. El tema de salud se maneja con Jorge Iván Ospina y Oscar Ospina. El de derechos humanos con Ángela María Robledo. Hay una división natural de trabajo”, explica Jiménez.

Lo mismo sucede con el equipo de trabajo de la Senadora. Son siete integrantes: “hay uno que se encarga de educación, pobreza, salud; una persona que se encarga en el tema económico; otra del tema ambiental. Nuestra abogada se encarga del tema de paz en comisión primera. Tenemos un equipo de comunicación con el que movemos la página web”. El secretario personal y Jiménez completan el equipo.

Mientras tanto el equipo trabaja con los ojos puestos en el 2018. Fernando Giraldo, doctor en ciencia política, cree que la posición de López puede calar en la opinión pública. “Una postura independiente tiene muchas posibilidades entre todos estos temas de corrupción, el hastío de la gente con la política, esta polarización tan fuerte en torno a los acuerdos con las Farc. La gente está reclamando una novedad, alguien que diga algo distinto”, explica.

López se ha hecho oír. Los resultados de la encuesta de Cifras y Conceptos publicados a finales de marzo ubicaron a la senadora en el tercer puesto de mayor acogida entre los ciudadanos después de Vargas Lleras y Gustavo Petro. Giraldo considera que la oposición vehemente de la Senadora en contra del Centro Democrático y sus críticas al gobierno le han dado visibilidad y prestigio. Refuerzan, también su imagen como alternativa política.

Esa vehemencia con la que ha debatido con senadores como Roy Barreras y Álvaro Uribe puede ser también perjudicial. “Si bien eso cala en algunos sectores de la opinión pública, le quita cierta legitimidad en otros”, dice Giraldo en referencia a grupos cercanos a Sergio Fajardo que, si bien es independiente y ha sido cercano a la senadora. es más moderado. La beligerancia en la arena política, cree Giraldo, puede ser camino y obstáculo.

Por ahora no hay un camino hacia el 2018 sino un mapa de intereses que se tiene que despejar. Claudia López ha dicho que le apostaría a una coalición de fuerzas independientes para hacerle contrapeso al santismo y al uribismo. El problema es que esa coalición podría virar demasiado hacia la izquierda. “Yo creo que ella se inclinaría por entrar a una coalición de centro izquierda”, dice Giraldo. “Pero creo que se tiene que cumplir la condición de que la izquierda se mueva más hacia el centro”. Eso dependerá de  las aspiraciones de actores políticos importantes como Gustavo Petro, Clara López y Jorge Robledo.

Miguel García, codirector del Observatorio de la Democracia, considera que una posición de centro izquierda puede estar en desventaja. Según datos del observatorio, la ciudadanía se ha acercado al centro del espectro político pero sigue siendo lejana a los partidos de izquierda. Los retos, entonces, serán mayúsculos: López tendrá que definir su posición independiente y evitar una asociación fuerte con la izquierda y tendrá  que poner sobre la mesa sus aspiraciones electorales junto con todos lo que quieren ser los contendores del uribismo y el santismo.

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