[PODCAST] La Ruta Fuerte: donde todo sirve

¿Qué hace una comunidad obligada a convivir junto a un relleno de basura? Trabajar en sinergia para aprovechar y retribuir lo que naturaleza tiene para dar.

por

Andrea Ramos y Javier Morales Cifuentes


15.10.2021

¿Qué hace una comunidad obligada a convivir junto a un relleno de basura? Trabajar en sinergia para aprovechar y retribuir lo que naturaleza tiene para dar.

“… Yo creo que no, a nadie le gustaría vivir al lado de un relleno”, dice Jorge Camargo, habitante de Mochuelo Bajo y reciclador de oficio. Tiene 24 años y vive en Mochuelo Bajo, zona rural de Ciudad Bolívar, al sur de Bogotá. Al lado, está el relleno sanitario Doña Juana, el sitio donde la capital del país almacena diariamente unas diez mil toneladas de basura.

Jorge hace parte de La Ruta Fuerte, un recorrido que hacen por los barrios de Mochuelo Bajo recogiendo residuos orgánicos que unas 800 familias almacenan cada semana en sus casas. “Iban cáscaras de papa, cáscaras de huevo, el cuncho del café. Iba de todo un poquito…”, dice doña Dora Rubio, una de las vecinas que hace pocas semanas empezó a separar y recolectar estos residuos para entregárselos a Jorge cuando pasa en su motocarguero los martes y jueves.

Esos residuos se llevan a lo que solía ser una cancha de microfútbol y ahora es una planta de aprovechamiento de residuos. Allí se hacen pilas con todos los desechos que se mezclan con pasto o con residuos vegetales secos. En total hay ocho pilas que pesan 9 toneladas cada una. El proceso de compostaje dura en total dos meses y medio en los que esas pilas deben moverse entre estaciones calientes y frías. Al final, se obtiene el abono que venden a empresas agrícolas.

Esta iniciativa hace parte de la asociación Sineambore, un proyecto que empezó hace 10 años reciclando material inorgánico, tarea que todavía hacen. Pero hace tres años empezaron La Ruta Fuerte para aprovechar los residuos orgánicos que representan el 60 % de la basura que se genera en los hogares de Bogotá.

El objetivo de La Ruta, según Giselle Osorio, recicladora de Sineambore, es enviar el mensaje de que esto es posible hacerlo en cada hogar: “lo importante es la réplica, dejarles la espinita a las personas”. En otras palabras, entender que lo que no todo es basura y que hay muchas cosas que se pueden aprovechar. Una idea que no es nueva, proviene de los saberes campesinos que desde siempre han hecho abono a partir de residuos orgánicos. En otra escala más simbólica, la tarea de La Ruta Fuerte honra la memoria de padres y abuelos de esta zona que solía ser agrícola pero que se transformó para siempre con la llegada del relleno de basura.

“El relleno es uno de los generadores de desigualdad espacial y ambiental en Bogotá, es el principal problema ambiental de la ciudad”, dice Frank Molano, historiador que ha dedicado varios años a estudiar el impacto de la política de basuras en Bogotá. Molano advierte que este modelo seguirá vigente pues la alcaldía de Claudia López propone un Plan de Ordenamiento Territorial (POT) donde se habla de un cierre gradual del relleno Doña Juana. Pero esa es la misma promesa que se hizo hace 32 años cuando inauguraron el relleno; una de tantas otras que derivaron en una cadena de incumplimientos.

Este pódcast es un tiquete directo a las colinas del sur de Bogotá que recoge los sonidos de una comunidad que tomó la iniciativa para superar el ancla social de vivir junto a un relleno de basura.

Pódcast producido para la clase de Sonido en la Maestría en Periodismo de la Universidad de los Andes.

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