“No hay nada mejor que alguien que haya tenido varias quiebras”

Colombia es el cuarto país más emprendedor de América Latina. Juan Carlos Montes, experto en la materia, explica qué significa esto para un país que es también uno de los más desiguales del planeta.

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David Felipe Rincon Carrillo

25.06.2013

Colombia uno de los países del mundo en donde la brecha entre ricos y pobres es más grande. Al mismo tiempo, fue catalogado como el cuarto país más emprendedor de América Latina por el semanario digital Latin Business Chronicle. ¿Cómo puede un país puntear al tiempo en dos cosas que suenan tan disímiles? ¿Qué implicaciones tiene para su desarrollo?

Juan Carlos Montes Joya es investigador de emprendimiento. Es ingeniero mecánico de la universidad de los Andes y realizó un MBA con especialización en recursos humanos y gestión internacional en la École des Hautes Études Commerciales en Montreal. Alcanzo el título de doctor en administración y gerencia en la Université du Québec con su tesis de “Emprendimiento, métodos cualitativos y estrategia”.

Ha trabajado con Naciones Unidas para el desarrollo industrial en una red de subcontratación y alianzas internacionales desde 1998 hasta el 2008 como asesor. También, tuvo su propia empresa realizando proyectos de desarrollo en reciclaje de basuras, proyectos de pesca artesanal y desarrollo regional. Actualmente es profesor de estrategia de la Universidad de los Andes en Colombia. Como investigador, está vinculado en una asociación internacional de emprendimiento en pequeñas y medianas empresas, con un grupo de profesores francófonos.

Para usted, ¿qué es un emprendedor?

Para mí un emprendedor tiene varios sentidos. Un sentido tecnológico, es una persona que sabe algo más que los otros. Segundo, es una persona capaz de encontrar una necesidad, es decir de identificar una oportunidad, descubrirla y apropiársela para satisfacerla y explotarla.

También, existen otros tipos de emprendedores, que son más parecidos a los colombianos, que son hábiles para saber desarrollar precisamente esa oportunidad. Esa habilidad la encuentran con otra habilidad que se suma, que es la habilidad social. Es sabiendo movilizar gente en su entorno social para que en conjunto puedan llevar un producto al mercado. Es un emprendedor y su equipo -no un emprendedor solitario- quienes realmente pueden sacar una empresa adelante.

El año pasado se crearon más de 63mil nuevas empresas. Sin embargo,  el 90% de estas empresas se acaban en los primeros 5 años. ¿Por qué mueren tan jóvenes estas iniciativas?

Por creer que la plata es fácil y creer que se logra con poco esfuerzo. Hay diferentes tipos de emprendimientos. Está, por ejemplo, aquel que ve la oportunidad de vender arepas. Dice: “acá nadie vende arepas, yo vendo arepas.” Pero, se duerme vendiendo arepas. Por supuesto, le llegan diez personas que venden arepas y el tipo se quiebra y cierra.

La persona que se duerme en los laureles no es el emprendedor que queremos en Colombia. Queremos al que llamamos emprendedor serial, que es capaz de ver la oportunidad y ve la siguiente y la siguiente. Es aquel que va evolucionando. Los entornos cambian y hay que adaptarse. Mire el caso de las tecnologías de la información; se puede empezar creando un software en un ambiente de computadoras, pero resulta que ya no estamos allí: también existen smartphones y tabletas como el iPad. Si este tipo no comienza a innovar con su software, que estaba bien posicionado, se lo lleva la corriente.

El emprendimiento tiene una competencia constructiva y otra destructiva. El emprendedor debe crear monopolios y el mercado destruírselos. Es un juego en que se está permanentemente sujeto al cambio.

¿Cómo este componente constructivo incide sobre la economía nacional?

No hay muchos estudios al respecto, pero para mí el motor del desarrollo es el emprendimiento. El desarrollo comienza por el espíritu emprendedor. Es el espíritu que puede tener una persona de estrato humilde, con pocos recursos, para encontrar los medios y los apoyos para integrarse a la sociedad produciendo riqueza.

El capital de riesgo, es decir el dinero necesario para iniciar una empresa, es indispensable para propiciar el emprendimiento. ¿Cómo ve los capitales de riesgo en Colombia?

Acá en Colombia no existe capital de riesgo para el emprendimiento. Hay amigos, lo que llaman “family funds and friends”,  organizaciones que le prestan a uno para crear su empresa y así lo están haciendo el 99% de los emprendedores en Colombia. El capital aventura no existe; lo que hay son prestamos que le dicen “acá esta esta platica, devuélvamela con estos intereses”. No intereses de acuerdo a los resultados de la empresa, sino fijos.

Un emprendedor necesita un capital de financiación más flexible, más riesgoso de lo que se está haciendo. Para eso es necesario confianza, y debido al oportunismo que reina en Colombia casi no hay esa confianza. Montar empresa con desconfianza es un contrasentido.

Tras años de proteccionismo a la industria, en la década de los 90´s Colombia hace un giro y abre el mercado a la economía global. Hoy estamos plagados de Tratados de Libre Comercio. ¿Cuál es el impacto de esta apertura económica para el desarrollo del emprendimiento en el país?

La investigación ya ha demostrado que el emprendedor no nace en ambientes protegidos. El emprendimiento no se produce porque se le dé a un emprendedor una oficina, una ambiente, una plática y lo cuides. No es que lo cojas, lo metas en un invernadero y nace el emprendimiento. Ese no es emprendimiento. El emprendedor es alguien que sale, que por fuera observa, hace cosas originales por su propia cuenta, utiliza amigos y cercanos. Es una cosa más del libre albedrío.

De pronto, con mayor educación, con mayor preparación y con mejor tecnología es posible que lo haga mejor. Pero no porque le creemos ambientes favorables específicos al interior de un espacio va a florecer este emprendimiento.

Crear barreras de protección, o de comercio restringido no va a hacer que haya más o menos emprendimiento. El emprendedor nace por sí solo.

¿Cómo afectan el proceso de emprendimiento los  tratados de libre comercio en Colombia?

Estos tratados favorecen o desfavorecen ciertos procesos típicos. Por ejemplo, si el emprendedor va a montar restaurantes de esquina o un puesto de hamburguesas, que son cosas de poca diferenciación o de poca tecnología, es claro que los tratados de libre comercio o cambio los barren. El emprendedor de ese nivel es realmente  poco lo que está haciendo.

Si estamos hablando de emprendimientos tecnológicos o de cosas originales, como el Circo del Sol, la cosa es diferente. Este es un grupo de artistas callejeros con poca tecnología que se organizaron. Fíjese que no es alta tecnología de laboratorio. Si hay gente ingeniosa en Colombia que encuentre formas diferentes de hacer las cosas desarrollando relación con sus cercanos, entonces una tienda de esquina con un buen sistema de relación que tenga la capacidad de leer la oportunidad, de leer lo que el cliente quiere y sabe adaptarse al entorno en el que está, se convertirá en un emprendimiento exitoso.

El Gobierno con diferentes organizaciones ha tratado de incentivar el emprendimiento en Colombia. Sin embargo, programas como el Fondo Emprender, que es un fondo para apoyar las iniciativas empresariales de estudiantes del Sena,  han mostrado pocos resultados positivos. ¿Por qué? y ¿Cuál es el impacto real de estas iniciativas?

Es  difícil medir el impacto que pueden tener estos programas. Este es un caso verídico: un emprendedor dice “quiero montar una empresa, quiero montar un restaurante”. Este emprendedor trata de alquilar un local y se encuentra que el propietario es un editor de libros. Casualmente él tiene libros de cocina, y como se demoran en entregar el local, deciden mientras tanto publicar los libros. Y sucede que este editor vende como pan caliente los famosos libros. Entonces, este emprendedor que iba a montar un restaurante se vuelve escritor de libros. ¿Cómo las estadísticas manejan eso? Lo anterior sucede todo el tiempo, pero no se contempla en las estadísticas.

Hay muchos efectos y maneras de efectuar el emprendimiento. El emprendedor es aquel que permanentemente está buscando oportunidades, cambiando, adaptándose al entorno. Las estadísticas no pueden cuantificar eso.

El problema del emprendimiento es cómo medirlo. Pero le debemos ese espíritu ese aprendizaje, esos conocimientos. No hay nada mejor que una persona que haya tenido varias quiebras para tener una persona sólida en emprendimiento. El emprendedor que ha sacado muchas empresas y las ha quebrado, es una persona valiosísima. Pero en eso las estadísticas muestran lo contrario.

Algunos creen que hablar de emprendimiento es una moda ¿Usted cree que el campo del emprendimiento, como tendencia dentro de la administración, tiene una base sólida o desaparecerá en un tiempo?

El emprendimiento no es un proceso coyuntural, como si pudo serlo la Calidad Total, o la teoría XYZ, como pueden ser otras teorías temporales. Estamos hablando aquí de la creación de nuevas organizaciones, del crecimiento del proceso emprendedor. Creo que algo que es necesario e indispensable en esta sociedad es gente que se logre organizarse haciendo algo para nosotros. El emprendimiento es una forma de socialización y capitalización al mismo tiempo. Es fundamental.

¿Se puede enseñar a ser emprendedor?

Yo creo que el emprendedor nace, pero también se hace. El emprendedor se puede hacer, y eso es lo que las escuelas de administración y de negocios tratan de hacer. Lo que pasa es que no lo hemos sabido comprender, o no lo hemos sabido ayudar para que una vez hayamos obtenido la semilla podamos desarrollar la matica para que crezca. A veces se nos queda únicamente la semilla que germina y se muere. En eso hay muchas cosas que aprender y enseñarles a nuestros pequeños empresarios.

Denos un ejemplo de un proyecto emprendedor exitoso…

Muchísimos. Por ejemplo, un negocio de familia que arranco vendiendo dulces parecidos a los de Colombina. Su secreto inicial precisamente era vender lo mismo de Colombina, un poquito disfrazado y a canales informales. Esta empresa la comenzamos a asesorar a finales de los 90´s. Vendía muchos dulces en Colombia, sobretodo en Pasto y en Cúcuta. Nadie entendía porque esas eran sus mayores ventas. El tipo exportaba de contrabando, como también vendía de contrabando en el sentido que no pagaba impuesto de IVA.

Se sometió a un programa donde se le ayudo a montar un sistema contable, un pilotaje a su organización y a encontrar los rumbos diferenciadores para exportar. Se le colaboró en identificar en qué consistía su producto. Se preguntó a los niños, qué consumían, dónde consumían, cómo consumían.

Se vio la oportunidad de crear una nueva marca, posicionarla en un canal diferente de los hipermercados, en el que ya estaba Colombina y hoy en día es una empresa que está exportando alrededor de 15 millones de dólares anuales. Es un empresario que se hizo a punta de gran esfuerzo. Se llamaba Dulces Americana y ahora se llama Americandy.

¿Qué fue lo más importante que hizo Americandy?

Le preguntó al mercado qué quería. ¿Quién es el mercado? Los niños. Entonces el dulce dejo de ser un simple dulce y se convirtió en un juguete pequeño: el palillo q se convirtió en un pito, o la forma en una cara sonriente. Esto fue un proceso de aprendizaje importantísimo.

¿Cuál ha sido una gran promesa de emprendimiento que finalmente no funcionó?

Varios. Tenemos un paisa muy avivado, muy movido, que tenía una empresa a partir de la miel de abeja. Tratando de crecer muy rápido, de hacer proyectos, terminó saliendo del mercado.

También, un personaje que vendía zapatos muy poco diferenciados, casi igual a los del mercado, termino fuera del mercado.

Otro, un amigo que solo le vendía a Bavaria. Un día llego Bavaria a proponerle un negocio grandísimo y él metió el 99.5% de las ventas a depender de Bavaria. Nosotros le advertimos del riesgo. Además no tuvo en cuenta que había un proceso de compra de Bavaria por parte de la empresa sudafricana Sab-Miller. Cuando la compra sucedió, él tipo se quedó con unas inversiones gigantescas y un contrato verbal que el nuevo dueño no le cumplió. Así acabó.

¿Qué responsabilidad tiene la sociedad frente a los emprendedores?

El emprendimiento es algo social. El emprendedor es alguien que nos conlleva a trabajar y converger para sus intereses de empresa. Si le damos la confianza al que emprende y lo ayudamos a que avance, como la mamá y el papá, es más probable que haga lo que quiera y encuentre su camino.  Si se colabora en este aspecto tendremos reciprocidad convergente: usted emprende, crece y el día de mañana devuelve. Sin necesidad de que lo pongamos una serie de trabas, exigencias y todo lo que implica la desconfianza.

Entonces hay que crear un entorno favorable, pero un entorno en donde el principio social de reciprocidad es el que puede ayudar a que el emprendimiento se dé. No es que sea un camino trazado, porque sino no sería emprendimiento.

¿Cómo ve el futuro del emprendimiento en Colombia?

Lo chévere es que eso no depende ni del gobierno, ni de nada. El colombiano de por si es muy emprendedor. Mi visión es que este emprendimiento colombiano es un poco equivocado ya que nace del oportunismo: cómo quitarle al otro una tajada de lo que está haciendo.

Podríamos mejorar teniendo un emprendimiento mucho más de oportunidad, de hacer algo diferente al otro. Hay un gravísimo error cuando se entiende la competitividad como una manera de ganarle al vecino.

Todos, creo, que tenemos materia prima para el emprendimiento. Pero también, tenemos dificultades gigantescas. A pesar de eso, pululan los emprendimientos, como los demuestran las estadísticas. El detalle es que nos son sostenibles, es decir no es una simple cuestión de que salgan, hagan algo rápido y desaparezcan.

Si el emprendedor observa y logra poner a interactuar su negocio con el contexto,  no tiene por qué desaparecer. Puede tener unas competencias sostenibles y puede hacer su negocio a largo plazo.

David Felipe Rincon Carrillo es estudiante de administración en la Universidad de los Andes y hace la Opción en Periodismo del CEPER. Esta entrevista la hizo para el curso “Contar las ciencias”.

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