¿Mujeres perfectas o robots?

En esta nueva entrada hay una reflexión de lo que nos están tratando de vender personalidades de las redes sociales como SaschaFitness: un estilo de vida de “bienestar” que no todos podemos llevar.

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Silvia Juliana Suárez

23.08.2018

Ser mujer es difícil. Ya, lo dije. Ser mujer en la era de las redes sociales es tres veces más difícil ya que ahora no solo tienes a tu familia, y una que otra amiga, diciéndote cómo deberías estar haciendo las actividades que se supone hace una mujer, sino que tienes a mujeres totalmente desconocidas (pero que te crees que conoces) mostrándote cómo deberías estar haciendo las cosas.

Para mí, esta desconocida es Sascha Barboza aka SaschaFitness. Actualmente, SaschaFitness ha publicado dos libros y tiene una marca de suplementos para mejorar tu estado físico. Además, documenta su vida en historias de Instagram que, imagino, muchos vemos sin falta, gracias a esto sabemos que Sascha tiene dos hijas, vive en Miami, compra su comida en WholeFoods, es adicta a Amazon, ha dormido un poco mal esta semana porque su bebé tiene fiebre y la calma hablándole como Mickey Mouse.

Lo sé todo acerca de Sascha y no, eso no me hace sentir bien.

No recuerdo cuándo vi The Stepford Wives, una película protagonizada por Nicole Kidman y Matthew Broderick en la que se mudan a un suburbio donde todas las mujeres son amas de casa, se visten igual, son felices todo el día y esperan a sus maridos con la comida hecha. Spoiler alert: las mujeres son robots.

Siempre que veo a SaschaFitness recuerdo a las mujeres de Stepford, bien puestecitas, siguiendo un montón de reglas sin siquiera despeinarse. Sascha es una mujer joven, blanca, bilingüe, con familia nuclear, que es capaz de tener la casa ordenada, preparar la comida con su bebé cargada, tener reuniones de trabajo, ir al gimnasio, y leerle todas las noches un cuento para dormir a su hija mayor. ¿Cómo lo logra? A veces creo que Sascha es un robot. Personalmente, hay días en los que si me lavo el pelo por la mañana, no alcanzo a desayunar.

¿Me cae mal Sascha? NO, pero es muy difícil verla y no sentir que estoy desperdiciando mi vida comiendo mal y rumbeando hasta las seis de la mañana. Su perfil no es distinto al de otras personas fitness o que venden bienestar, su trabajo es mostrar una vida casi perfecta (recordemos que no ha podido dormir bien porque la bebé tiene fiebre), algo cercana a la tuya, para que te creas que tú también puedes manejar este estilo de vida.

Tú puedes ser SaschaFitness. Bueno, no sé. Yo no puedo, en realidad.

Esta semana pensaba en esto y me reprochaba la idea de estar juzgando la vida de otra mujer, porque ajá, ya saben, soy feminista. Pero la realidad es que cuando veo a Sascha el marco teórico tiembla, porque sí, ella es libre de ser empresaria y ama de casa, de estar casada con quien fue su novio desde los 18 años, de ser esta mujer perfecta; pero no, no está bien que creamos que esto es lo que debemos ser como mujeres. Obvio el problema es mío, no de ella.

Lo bueno, o no tanto, es que  me di cuenta que no soy la única que se siente así. Primero puse este tuit y recibí varios likes, así que supuse que esas personas piensan igual que yo:


Luego, estaba escuchando el capítulo de esta semana de Still Processing, un podcast cultural de New York Times, en el que entrevistaban a Taffy Brodesser-Akner, la autora del artículo How Goop’s Haters Made Gwyneth Paltrow’s Company Worth $250 Million. Antes de explicar la conexión, trataré de darles un poco de contexto: Goop es la empresa de la actriz Gwyneth Paltrow, ésta empezó como un newsletter en el que ella enviaba a los suscriptores (gratis) recomendaciones acerca de qué comprar, dónde conseguir un buen masaje, etc. La idea evolucionó y se convirtió en un negocio que vende “bienestar” (piedras de energía, cremas hidratantes, ropa, bla bla bla) a precios bastante altos.

En la entrevista, Taffy contaba que luego de ir a la casa de Gwyneth (y sí, eso lo cuenta en el artículo y aguanta mucho leerlo) se sintió mal con tanta perfección, o sea, lo mismo que yo siento cuando “voy” a la casa de Sascha por medio de sus historias. Obvio este caso es más exagerado, es Gwyneth Paltrow. Cito a Taffy:

“Ella no lo entiende. No cree que sea perfecta. Es como es debido al trabajo duro. ¿Cómo podrían odiarla por eso? Es solo trabajo duro. El contenido es gratis, y está justo ahí. Ve a su sitio web. Haz algo de meditación. Come más productos. Tómate un tiempo para ti. Hidratate”.

Según Taffy, Paltrow supo aprovecharse de un mercado que empezaba a ser relevante en Estados Unidos, ya que la gente estaba mamada de ir al doctor y que lo despachara en siete minutos sin prestarle atención a sus dolencias (¿les suena conocido?), por esto empezaron a buscar alternativas que solucionaran sus problemas: así nació el ya conocido wellness lifestyle. Hacer ejercicio, tomar la proteína de SaschaFitness, comer gluten free, hace parte de la misma necesidad de adueñarse de la salud propia. Y estas mujeres tratan de suplir esa necesidad, cada una a su manera.

¿Debería sentirme mal porque a otra mujer le rinde más el día que a mí? No, porque esto no es una competencia. Aún no sé cómo lo logran, si son robots o no, el caso es que lo que debemos entender es que, en caso de que no sean robots, son mujeres que deben verse como perfectas por fines comerciales. Y porque así son felices, al parecer.

Mis consejos para un estilo de vida con más bienestar: llora donde y cuando tengas que llorar y ajá, mantente hidratado.

Sascha, si leíste esto, por fa no me bloquees en Instagram, sin ti no hubiera aprendido a hacer pancakes (o panquecas, como tú les dices) de avena. Te quiero.

 

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