“Mujeres chismosas”

La campaña “chismoseando con el Senador Gustavo Bolivar” es otra muestra de que en nuestro país el silencio de las mujeres sigue siendo el mandato patriarcal por excelencia.

por

Salomé Gómez-Upegui

Escritora y abogada con maestría en derecho de la Universidad de Harvard. Especialista en igualdad de género y libertad de expresión


28.01.2021

El 18 de enero de 2021, Ángela María Robledo tomó la decisión de salirse de la Colombia Humana, al considerar, entre otras razones, que su condición de “mujer feminista y libre ha sido duramente atacada desde algunos sectores del movimiento.” Su salida causó revuelo y provocó una urgente discusión sobre el rol de las mujeres feministas en la izquierda. A los pocos días, el 20 de enero de 2021, una imagen publicada en la cuenta oficial del Twitter de las Mujeres de la Colombia Humana, avivó aún más este debate, y con razón. 

El trino era una invitación al evento “Chismoseando con el Senador Gustavo Bolivar” que presentaba al senador, protagónico, sosteniendo su libro Sin Tetas No Hay Paraíso y rodeado de mujeres pasivas, incluso más pequeñas, escuchando y aplaudiendo, cual adornos. El propósito de la invitación era entablar una conversación sobre asuntos de género. El efecto fue generar una ola de indignación y comentarios en Twitter sobre lo lejos que estamos de derribar nocivos estereotipos de género en Colombia. 

Debo aceptar que lo primero que hice cuando vi el trino fue morirme de la risa. Entre el burdo trabajo de photoshop y el grosero nivel de machismo, no pude contener la carcajada y por varios minutos pensé que se trataba de un mal chiste. En últimas, la imagen fue borrada e incluso, representantes del movimiento han dicho que no tenían la intención de ofender a nadie y hasta han afirmado que todo fue parte de un plan para llamar la atención. Pero además de que me parece cuestionable reproducir clichés machistas para denunciar la violencia de género, creo que esta situación es una oportunidad demasiado perfecta para generar conciencia sobre el continuo silenciamiento de la mujer en la política colombiana. 

En nuestro país el silencio sigue siendo el mandato patriarcal por excelencia. Y bajo el entendido de que “calladitas nos vemos más bonitas” a diario somos ignoradas, acalladas y ridiculizadas. 

La mujer ‘chismosa’ es un antiguo estereotipo utilizado para denigrar lo que las mujeres tenemos para decir y en últimas excluirnos del debate público. Decir que algo es chisme es lo mismo que decir que es falso o banal y es así como chismosear es considerado una forma de conversación de segunda categoría, reservada para ciudadanas de segunda categoría. 

El “chismoseadero” de la Colombia Humana como un espacio político para las mujeres, refuerza la idea de que no tenemos nada importante que decir y la falsa creencia de que en nuestras reuniones predomina lo trivial, mientras que en las congregaciones masculinas predomina lo sustancial. 

Asimismo, me parece absurdo que un cliché que ha servido para minimizar la importancia de nuestras palabras, de repente quiera ser utilizado para escucharnos, eso sí con la presencia protagónica de un hombre que nos explique las cosas. Pues aunque es verdad que el chisme se considera un modo de conversación banal, también es verdad que las mujeres hemos encontrado la forma de reivindicarlo como un ambiente de sororidad para forjar lazos colectivos y preservar sabiduría ancestral. Por demás, este ha sido un espacio al que muchas hemos acudido en ocasiones para hablar de nuestras preocupaciones en confidencia y así evitar represalias patriarcales. Entonces por ningún lado tiene sentido el rol de Bolívar en la imagen. 

El “chismoseadero” de la Colombia Humana como un espacio político para las mujeres refuerza la idea de que no tenemos nada importante que decir

No puedo dejar de advertir el hecho de que este escenario provenga de un grupo político de izquierda en el que se supone que hay más conciencia sobre el feminismo. Y digo “se supone” porque lo cierto es que una bandera política no es suficiente para eliminar el patriarcado. El machismo de izquierda, como bien lo ha denunciado Ángela Robledo, aún es un asunto demasiado prevalente, que tampoco se soluciona con la simple presencia de mujeres, como lo sugirió el mismo Gustavo Bolivar al contestarle a Robledo que la Colombia Humana sí es feminista porque hay varias mujeres dentro del movimiento. Esa sola afirmación como supuesta defensa demuestra lo poco que entiende el senador sobre el feminismo, pues bajo su argumento podríamos decir que el Centro Democrático es feminista porque tiene, por ejemplo, 7 mujeres en sus 17 senadores. 

Pienso que las cosas solo empezarán a cambiar cuando reconozcamos que todas las personas tenemos algo de machistas. La polémica invitación extendida por las mujeres de la Colombia Humana demuestra que el patriarcado está tan inmiscuido en nuestra sociedad, que en muchas ocasiones -aunque sea sin quererlo- las mujeres también reproducimos estereotipos machistas. 

Si en verdad queremos apostarle a la libertad y a la igualdad tenemos que abrirnos a desaprender estas creencias, en vez de equiparar la critica feminista a oportunismo liberal o “cátedra burgués”, como algunos patriarcas de izquierda han querido hacer. Pues hasta que no tengamos la valentía de mirarnos al espejo y cuestionar el patriarcado que llevamos dentro, el silenciamiento machista prevalecerá. 

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Salomé Gómez-Upegui

Escritora y abogada con maestría en derecho de la Universidad de Harvard. Especialista en igualdad de género y libertad de expresión


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