No es Normal

Lecciones de activismo en temas de género. Un cambio del castigo a la sensibilización

  Por: Angélica Cocomá   La semana pasada le hice una entrevista a Lina Buchely, quien me recordó sobre la tarea fundamental de re-pensar la manera como se realiza activismo en temas de género. Normalmente, pensamos que las grandes batallas legales son las más efectivas. Sin embargo, también es importante pensar en cómo se avanza […]

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02.09.2016

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Por: Angélica Cocomá

 

La semana pasada le hice una entrevista a Lina Buchely, quien me recordó sobre la tarea fundamental de re-pensar la manera como se realiza activismo en temas de género. Normalmente, pensamos que las grandes batallas legales son las más efectivas. Sin embargo, también es importante pensar en cómo se avanza en temas de género desde la cotidianidad. Comprender las motivaciones y razones por las cuales una persona puede acosar a otra, muestra una vez más que todos los géneros tenemos la responsabilidad y el poder para cambiar estas dinámicas de acoso y discriminación.

 

Lina Buchely es abogada y politóloga de la Universidad de los Andes, profesora de la Universidad Icesi, y coordinadora del seminario de Estudios de Género de la misma universidad. Lina ha sido una de las mejores profesoras que he tenido y en esta entrevista, como en sus cursos, me dejó claro una vez más que las universidades pueden y deben convertirse en lugares libres de cualquier tipo de acoso y discriminación.

 

Cuando le pregunté a Lina por sus experiencias como docente con relación a situaciones de acoso, me contó de un caso en el que unos estudiantes estuvieron fotografiando partes del cuerpo de una estudiante, específicamente sus senos y su cola, para después publicar dichas fotografías en una página de Facebook. Basta con ingresar a la página de AsoBuitres Universidades de Cali Oficial para ver numerosas fotos de distintas partes del cuerpo de estudiantes acompañas de comentarios sexuales.

 

Lina cuenta que: “En primer lugar, pensamos iniciar una estrategia política y jurídica de acoso. Poner una tutela contra Facebook de que se ordenara el cierre de la página y se comenzaron a realizar reuniones muy grandes con los estudiantes”. En estas reuniones, notaron que los estudiantes hombres eran muy resilientes a entender el problema. “Los estudiantes varones tenían un problema de comprensión básica y es que no entendían por qué esto era un problema”. Surgían comentarios como “a mi también me han sacado fotos y yo me siento halagado”, que develaban la falta de comprensión de la gravedad del acoso.

 

Frente a esta incomprensión en relación al tema de acoso, Lina cuenta lo siguiente: “decidimos bajarnos de la estrategia punitiva y tratar de hacer una sensibilización más allá de una movilización feminista legal metiéndonos más en un proceso cultural de entender lo que estaba pasando”. En este proceso de sensibilización, trabajaron con un grupo de hombres que promueven masculinidades no hegemónicas llamados El círculo de hombres de Cali. Un grupo que trabajaba para promover masculinidades no violentas, tenía experiencia en temas de violencia intrafamiliar y buscaba generar espacios de comprensión sobre temas como lo que estaba pasando con las fotos en Facebook.

 

Este proceso de sensibilización consistió en dictar una serie de talleres frente a este tema. En estos espacios todos los argumentos eran escuchados y validados. Era importante entender el problema desde varias visiones. “En el primer taller de sensibilización lo que salió fue algo predecible y es que una cantidad de estudiantes empezaron a quejarse o a ser conscientes de su rol activo social dentro de la cultura de la sexualidad caleña”. Debido a las dinámicas cotidianas que tienen que ver con descubrir el cuerpo y la cercanidad con la cultura afro, Lina resaltó que las negociaciones entre hombres y mujeres constantemente pasaban por la erotización del cuerpo.

 

En estos talleres se revelaron algunas de las motivaciones que llevaban a los estudiantes a fotografiar a sus compañeras:

 

Al final de esa sesión dijeron que hay una presión constante para que los hombres seamos depredadores sexuales que se ejerce tanto por mujeres como por hombres, pero que también se hace en espacios donde se construyen masculinidades. AsoBuitres les daba sensaciones de tranquilidad de reafirmar su masculinidad. La manera en la que construyeron su queja, fue diciendo que apropiarse del cuerpo femenino les permitía descansar de su cotidianidad de reafirmarse como machos. Muchos de ellos decían que les costaba que la interacción en la universidad con sus compañeras tuviera que ser mirándolas o echándole los perros solamente.

 

Como respuesta a esta presión cultural que deben afrontar los hombres de afirmarse como machos, Lina contó que

 

“Lugares como AsoBuitres se convierten en una especie de desfogue en la que pueden mostrar su masculinidad. Sitios de intercambios masculinos para no recibir bullying por sus compañeros. Participar en espacios como AsoBuitres, les permitía tener una presencia en los espacios de socialización masculina”.

 

Sin embargo, la participación en esta página de Facebook también se encontraba mediada por la vergüenza que sentían por fotografiar a sus compañeras. Al visitar la página, ninguna foto tiene caras o cuerpos completos, parece que fragmentar la foto o solo tomar fotos de una parte del cuerpo hace que sea más fácil no verla como una persona. Como Lina dice: “a ellos la fragmentación les evitaba el bochorno de su acción. Ellos saben que tomar una foto es polémico. Tomarle la foto solo a los senos les facilita y no tienen que lidiar con la humanidad de la persona”. En estas páginas, los comentarios de las fotos eran (y aún son) muy violentos. Lina cuenta que “Lo que hizo el círculo de hombres de Cali fue como organizar unas respuestas sistemáticas a estos comentarios con identidad expresa dentro de Facebook y esta confrontación mermó los comentarios”.

 

Frente al acoso en la Universidad, Lina mencionó que: “Ya hay mas control social. Ya por ejemplo, las estudiantes o los profesores miran mal a un estudiante cuando le miran las nalgas a una estudiante que se para o si intenta tocarla”. Adicionalmente, en este proceso de comprensión sobre el acoso por medio de fotografías, varios jóvenes y profesores se interesaron por la iniciativa y comenzaron a participar en los talleres como respuesta a lo que hacían sus compañeros. Sin embargo, como dice Lina, “estamos hablando con los convencidos, con los interesados en el tema, con los que tienen esa inquietud y están dispuestos a exponer los riesgos de la masculinidad” Estos son muy pocos y ella cree que “cada vez vamos a ser los mismos. En el tema de entender esta estrategia va a ser importante, pero en el tema de disuadir va a ser menos efectivo”.

La experiencia de Lina deja la importante lección de que cambiar la mirada de un punitivismo exacerbado a estrategias de pedagogía, pueden ayudarnos a comprender mejor los fenómenos que estamos buscando erradicar. Teniendo en cuenta las emotividades que despiertan temas como el acoso, puede ser difícil escuchar todas las visiones sobre un tema. Sin embargo, es importante analizar qué estrategias pueden ayudarnos a entender mejor las causas de estas situaciones, para saber qué tenemos que cambiar.

 

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