La velocidad de las noticias falsas

¿Recuerda noticias como la mujer con un tercer seno o que la tierra permanecería en la oscuridad por algunos días? Seguramente usted también leyó o compartió estas noticas. Craig Silverman es un famoso cazador de ’embuchados’  —noticias falsas — que nos contó cómo los pesca y qué hace con ellos. 

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Ángela Rivera

26.03.2015

En medio de tanta información a veces es difícil saber qué noticas son falsas o verdaderas, pero no es una tarea imposible. Craig Silverman –miembro del Tow Center de Periodismo Digital de la Universidad de Columbia– realizó una investigación sobre cómo la desinformación se expande y cómo los medios lidian con rumores e información que no está confirmada en la red. Es fundador de EmergentDotInfo un sitio web donde rastrean rumores en la red y los verifican o desmienten. Además, Silverman es miembro adjunto del Poynter Institute en donde tiene un blog –Regret the Error que busca precisión y correcciones en los medios. Cerosetenta habló con él sobre la difusión de noticias falsas, la velocidad en qué viajan, la importancia de verificar y  tips para no caer en el error de la desinformación.

 

¿ Cómo se involucró en periodismo digital y en la disciplina de la verificación?

Craig Silverman: Mi primer contacto con el periodismo digital fue hace 10 años en 2004, cuando lancé mi blog Regret the Error. Con él empecé mi trabajo en el área de verificación y correcciones. El objetivo del blog era precisión y periodismo. Así empecé a mirar todo tipo de errores que se hacían. Cuando las redes sociales empezaron a ser tan populares  miramos que la información se movía muy rápido, entonces empecé a rastrear qué de esa información era cierta o falsa teniendo en cuanta que se mueve mu rápido y  cualquier persona puede publicar.

En su página web usted se presenta como un periodista emprendedor. ¿Qué significa ser un periodista emprendedor?

Es gracioso porque en 2004 cuando empecé el blog no estaba pensando en emprendimiento. Cuando empecé el blog era algo propio y creció solo. Yo hacía libros y columnas. Después el Poynter Institute adquirió el blog en 2011. Ahora estoy trabajando en Emergent y estoy viendo hasta dónde lo puedo llevar. Entonces es la idea de crear proyectos desde cero en vez de estar al interior de una organización.

En su investigación Lies, damn lies, and viral content usted dice “Hoy en día los periodistas tienen una obligación –y una oportunidad– de filtrar entre el contenido masivo que se crea y comparte en internet, para separar lo verdadero de lo falso y ayudar a que la verdad se difunda”. ¿Por qué considera esta situación como una oportunidad?

Creo que muchos periodistas están de acuerdo con que efectivamente deberíamos estar haciendo algo y esa es la parte imperativa. Es más importante que nunca por toda la información que existe y nosotros podemos ser, algo así, como un filtro confiable. Mientras hay personas que sí verifican e investigan lo que ven en la red hay otras paginas de noticias, muchos periodistas y otros que no son periodistas que reproducen cualquier información y cualquier noticia que creen que va a generar trafico. Creo que la oportunidad está en ir en una dirección diferente. Ser los que van a revisar la información, tomase el tiempo de investigar e identificar cuál es la verdad de la nota en cuestión. Lo que siempre le digo a las salas de redacción es que solo necesitan 10 minutos para encontrar algo que todavía no se ha publicado: algo que le permita cuestionar la información o que le añada contenido. Se trata de encontrar más información, en vez de hacer un ejercicio inconsciente de escribir y lanzar en la red.

¿Las noticias rebatidas tienen más o menos tráfico que las noticas falsas?

Con los datos que recogimos, identificamos que las noticias falsas se comparten más en redes sociales que las rectificaciones de las mismas. Esto fue así en casi todos los casos  que revisamos menos en uno.  Entonces, la realidad es que, casi siempre, las noticias falsas son más atractivas, más entretenidas e impresionantes que las verdaderas o que las rectificaciones.

El reto está en cómo hacer una rectificación que pueda despertar reacciones emocionales. Una rectificación que conecte a la gente, la anime a compartir y la divierta, tanto como lo hace el contenido mentiroso.

¿Es posible que las rectificaciones perjudiquen la credibilidad del periodista o la del medio en el que trabaja?  

En términos de datos sobre correcciones, hay un estudio de 1999 realizado por la American Society of News Editors, donde les preguntan a los lectores de periódicos cuál fue su reacción frente a correcciones. Respondieron que se sintieron mejor porque ellos saben que los periodistas no son perfectos y también cometen errores. En cambio sí es muy alarmante si nunca encontraran rectificaciones.

¿Cuál es el rol de los medios a la hora de controlar o permitir que información falsa se difunda? 

Desafortunadamente una de las cosas que encontré en la investigación es que siempre estamos jugando un rol  sacando información falsa y eso pasa porque estamos corriendo para conseguir noticias que den trafico. Esto es lo opuesto a lo que deberíamos estar haciendo. Se supone que somos personas que barrer el contenido y frenan lo falso; pero en ocaciones le damos más exposición y credibilidad. Entonces debemos entender que tenemos un ecosistema de chiste y contenido mentiroso: hay propaganda del gobierno, páginas web que construyen bromas solo para ganar trafico, en twitter y otros lugares hay personas que se hacen pasar por personalidades o figuras públicas, entonces estamos en un ecosistema de desinformación y si no lo entendemos es fácil caer en el error.

¿En este ecosistema de desinformación la responsabilidad del periodista es mayor que antes?

Siempre hemos sido responsables de verificar. La diferencia hoy, radica en que si le damos a un hecho más atención se puede expandir masivamente y muy rápido. Creo que el primer paso para los periodistas es entender que tenemos cierto nivel de impacto  cuando se trata de darle exposición a  información. Lo importante es saber que cuando se publica en un artículo, se comparte información, se twitea o transmite por radio o televisión, el solo hecho de darle atención a un tema lo hace ver más creíble. En ese orden de ideas nuestro papel en la red es privilegiado y cuando decimos algo le va a llegar a mucha gente. Así que primero debemos entender ese impacto que tenemos.

Segundo, debemos entender que si vamos a lidiar con información que no está confirmada, tenemos que buscar diferentes formas de expresar esa información. La audiencia puede confundirse, hacer una mala interpretación y por error pensar que es cierta. Entonces eso implica un esfuerzo concienzudo. Creo que mucho periodistas cometen ese error cuando piensan que usando solamente una palabra como supuestamente, todo el mundo entiende que es una información que no está confirmada. Creo que debemos hacer mucho más que eso. Es un tema difícil que muchos periodistas están tratando de lidiar.

"Los seres humanos estamos buscando información que encaje con aquello que esperamos o que confirme lo que creemos. También nos gusta encontrar información que nos genere una reacción emocional y diferentes sentimientos."

¿Cómo reemplazaría la palabra supuestamente o cómo expresaría información que no está completamente verificada? 

Nunca se ha estudiado cómo la gente interpreta palabras como supuestamente, presuntamente, declaraciones, de acuerdo con. Estas son palabras que usamos para expresar información pero no sabemos cómo nuestro lector o nuestra audiencia las entiende. Me encantaría decir qué palabras son efectivas para mí; pero no hay datos para sustentarlas. Entonces, la primera cosa que puedo decir es que los medios deberían tratar de encontrar cuál es el lenguaje para los encabezados y qué clase de métodos para hacer atribuciones les funciona mejor. Después deberían tratar de apegarse a ello y ser consistentes. Así, la audiencia fiel de un medio, se familiariza con el lenguaje del mismo y creo que pueden empezar a comprender esas palabras. Eso sería lo primero: ser consistente.

Segundo ser muy claro. Por ejemplo si se va a usar este tipo de información en un tweet deberían escribir en mayúsculas NO ESTA CONFIRMADO y ser reiterativo en ello. Estos son dos consejos que daría y el otro es  identificar estándares. Por ejemplo, antes de publicar una información que no está verificada y empezar a utilizar ese lenguaje pensar si la información proviene de un medio en el que confiamos o no, detenerse un momento y verificar la fuente original de la información antes de publicarla cuando no sabemos de dónde proviene.

¿Cómo lidia con la necesidad de publicar rápido y al mismo tiempo verificar?

Los periodistas deben entender que verificar no necesita tantos detalles ni un proceso profundo. Lo primero que diría es que básicamente mire al reloj y prográmelo por 10 minutos. Tómese ese tiempo para hacerle el rastreo a la información que tiene enfrente y trate de llegar a la fuente original. Si los periodistas hicieran eso podrían encontrar que la fuente original es questionable o probablemente encuentre alguien para contactar. Podríamos decir que es la regla de los 10 minutos. Creo que puede tomar 10 minutos incluso si está bajo mucha presión y usualmente el periodista va a encontrar mejor información de la que había encontrado inicialmente. Es posible hacer una verificación sencilla y seguir siendo muy rápido y mantener el trafico.

¿Cuántas noticias falsa usted encuentra en los medios diariamente?

Depende del día. Hay días buenos donde no se ve nada y hay días donde hay demasiado. Si yo veo cinco noticias falsas en un día y que los medios las han cubierto, ese es un día muy malo. Pero, la verdad es que estoy viendo una muestra muy pequeña de todo lo que se publica. Yo reviso ciertos lugares pero hay demasiada información. Es un reto permanente cuando hablamos de desinformación en la red porque hay muchas formas diferentes de desinformar.

¿Podría nombrar una de las noticas falsas que más rápido se haya difundido en redes sociales?

Una que se movió muy rápido y era bastante ridícula fue una mujer que aseguraba tener una tercer seno. Esa llegó a todas partes, estaba en varios idiomas y se movió muy rápido en cuestión de pocas horas.

En este momento, hay mucha información sobre el Estado Islámico que es muy difícil de probar. Acusaciones muy alarmantes. Dado que todo el mundo está enfocado y preocupado por ese tema tienden a difundir las noticias muy rápido.

Cuando Kim Jong-un, el líder de Corea del Norte, desapareció en el otoño pasado, habían rumores que salieron muy rápido sobre él. Algunos hablaban que era adicto al queso suizo, lo que suena tonto pero salió por todas partes y rumores como este se difunden rápidamente porque la gente quiere escuchar cosas como esas. Kim Joug-un estaba perdido y la gente quería entender por qué y cuando alguien publica algo que pueda dar una pista de qué está pasando la gente va a querer leerlo.

¿Recuerda cuántas veces se compartió la noticia de la mujer con un tercer seno y en cuánto tiempo?

Se demostró que era falsa un poco antes de 24 horas desde que se publicó por primera vez. Sin embargo, muchas de las paginas en donde se compartió la noticia no hicieron la rectificación publicamente. Como éste hay muchos artículos que no se corrigen y siguen circulando en la red. El rastreo que le hicimos no abarcó todas las publicaciones sobre esa noticia pero los que incluimos en nuestra muestra  — 41 artículos — se compartieron medio millón de veces. Hasta este momento la mitad de esos artículos siguen sin rectificación.

Si hablamos de compartir información, hubo un reporte que era una broma y aseguraba que la tierra tendría algunos días de oscuridad total. Es algo que no tiene sentido; pero la gente lo compartió casi un millón de veces.

¿Esto tiene que ver con la naturaleza humana?

Absolutamente. Los seres humanos estamos buscando información que encaje con aquello que esperamos o que confirme lo que creemos. También nos gusta encontrar información que nos genere una reacción emocional y diferentes sentimientos.

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¿Cómo le hace seguimiento a los rumores en tiempo real?

La verdad es que una buena cantidad de ello se hace manualmente.Yo uso búsquedas, listas y filtros. Twitter es fantástico para hacerlo. También uso algunas herramientas de Google Earth. Reviso algunas páginas que están rebatiendo información o páginas que son las fuentes de falsa información. Entonces a través de la combinación de esos elementos y algunas otras cosas puedo mirar y hacer el rastreo. En cuanto a Emergent, capturamos elementos en nuestra base de datos y esa base de datos automáticamente busca patrones en redes sociales, miramos cuantas veces se está compartiendo una información y también podemos ver si la gente está actualizando sus noticias.

¿Cómo verifica noticas a través del crowdsourcing

Personalmente no lo hago mucho. Andy Carvin   — editor de reported.ly. — sí utiliza mucho este método. Por ejemplo, en algún momento necesitaba traducir de árabe a inglés y pidió apoyo por twitter y consiguió la traducción. Para hacerlo, primero debe ser muy visible y explicar lo que intenta hacer para atraer a las personas que quieran participar. Crear una comunidad y una red de gente que quiera apoyar es una de las cosas más importantes. Con el tiempo, si se sigue trabajando con las misma gente se construye confianza y reputación y eso ayuda bastante cuando están tratando de resolver un tema. Otro punto es ser muy específico cuando se hagan preguntas. En vez de preguntar si una fotografía es real, debería preguntar si el escenario que muestra la foto es en Siria, por ejemplo. Entre más concreto sea expresando la información que necesita, habrá más personas con destrezas específicas que puedan ayudarle. Otra compañía que está haciendo esto es Storyful. Ellos han estado experimentando con Google Plus . Suben un video o una fotografía que están tratando de verificar e invitan a la gente a que sugieran evidencias. Pienso que construir una comunidad y una red de gente, hacer preguntas específicas y asignar tareas concretas son, probablemente, puntos de partida; pero todavía falta mucho. Creo que aún nadie lo ha perfeccionado.

¿Cuál es su método de verificación?

El punto de partida es revisar las fuentes y el contenido. Primero debe responderse de dónde proviene esta información. Esto es muy importante hoy en día porque, por ejemplo,  cuando ve algo en youtube, la cuenta  donde se ve el video no es la cuenta original. Así que, hay que invertir un tiempo prudente en encontrar la fuente primaria. Además debe reunir la mayor información posible sobre esa fuente y ojalá hablar con ella. La otra parte es el contenido como tal. Si es un video, usted debe observarlo con mucha atención. Mirar si hay características que permitan identificar el lugar; como por ejemplo, señalización en las calles, el paisaje, los edificios, etc. Y preguntarse si esas señales se verían o no en ese país, en esa ciudad o en ese barrio. Por otro lado, existen algunas herramientas que son útiles. Por ejemplo, para verificar fotografías utilizo reverse image search, básicamente sirve para mirar si la fotografía que tengo se ha publicado antes, en dónde y quién ha escrito sobre ella. Tengo una colección de herramientas que puede compartir con quien quiera. Una de las herramientas que están ahí es whois, nos indica cuándo un dominio fue creado y quien lo registró y quién es el dueño. Es muy útil cuando hay páginas web falsas y aseguran que han estado en la red por muchos años y resulta que en realidad se ha creado recientemente.

Las herramientas ayudan; pero al final, se trata de ser escéptico, hacerse preguntas, hacer la reportería y hablarle a la gente.

¿Cree que las dinámicas del periodismo digital han llevado a los periodistas a cometer más errores? 

La presión por la velocidad, que siempre ha estada presente, ciertamente  en ambientes digitales se ha acelerado. Si se espera que el periodista produzca más contenido y más rápido probablemente va a cometer más errores. Además si usted está produciendo más contenido y más rápido tendrá menos revisiones y menos apoyo editorial.

¿Cuál es el reto más grande para un periodista que trabaja en periodismo digital?

Lo más desafiante es la rapidez como las cosas cambian. Hace un año probablemente nadie estaba pensado en Snapchat  ni cómo iba a cambiar las cosas. Ahora es algo que los periodistas tienen que empezar a pensar. También las aplicaciones de mensajería como WhatsApp. Ahora que hay contenido pasando de una persona a otra o entre pequeños grupos ¿qué significa eso para las salas de redacción? Creo que es de las cosas más difíciles. Los medios ahora tienen una página web responsive, aplicación movil y de repente ¿también necesitan hacer contenido para Snapchat y WhatsApp y debemos pensar en realidad virtual? Creo que eso es una de los temas más arrolladores, tratar de lidiar con todo lo que tenemos y además pensar dónde y cómo alcanzar esa audiencia entre los siguientes 12 o 18 meses.

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