“La Corte está frente a una oportunidad histórica”: Causa Justa

Esta semana la Corte Constitucional decide si el aborto en Colombia se despenaliza totalmente o no. Mientras se anuncia la decisión, hablamos con Ana Cristina González, integrante de la iniciativa Causa Justa, para conocer los posibles escenarios y qué significaría para la vida de las mujeres una u otra decisión.

por

Tania Tapia Jáuregui


17.11.2021

Ilustración: Ana Sophia Ocampo

Todo indica que esta semana la Corte Constitucional define si el aborto en Colombia se despenaliza o si sigue siendo un delito. La decisión, que activistas y organizaciones esperan con optimismo, podría convertirse en el fallo más importante sobre el tema desde 2006, cuando también la Corte —en la sentencia C-355— despenalizó la interrupción voluntaria del embarazo, IVE, en tres casos: malformación del feto, un embarazo producto de violación o incesto, o cuando representa un peligro para la salud de la mujer.

Pero ese modelo ha probado ser insuficiente: lo que en principio debía entenderse como una concepción integral de salud —incluyendo el impacto psicológico, económico y social de un embarazo— no se ha interpretado de esa manera. Incluso, en los casos donde pareciera haber menos ambigüedad en los términos, como violación o malformación, los médicos y el sistema de salud siguen negándole a las mujeres el acceso al procedimiento. Además reciben violencia, son revictimizadas e incluso son perseguidas y criminalizadas: el aborto en el Código Penal sigue castigando a las mujeres con prisión de hasta 4 años y medio.

Las barreras que impiden el derecho al aborto

Objeción de conciencia, falta de educación de los médicos, requisitos que no existen en la ley. Las mujeres que buscan acceder a un aborto legal en Colombia enfrentan barreras que ponen su salud en riesgo.

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Los 15 años que lleva vigente el modelo de despenalización parcial tampoco ha garantizado que se reduzcan los abortos inseguros: ante la cantidad de barreras que encuentran las mujeres en el sistema de salud, la mayoría de ellas recurren a lugares clandestinos donde aumentan los riesgos para su vida y su salud. La prohibición del aborto, han repetido por años las mujeres activistas, no hace que las mujeres dejen de abortar, solo las condena a acudir a situaciones inseguras que en los peores casos las lleva a la muerte.

Cerosetenta habló con Ana Cristina González, médica feminista y experta en género que ha trabajado 30 años en temas de salud sexual y reproductiva y aborto. Es una de las mujeres detrás de Causa Justa, una iniciativa que congrega varias organizaciones que trabajan por los derechos de las mujeres y que ha impulsado la conversación pública sobre el aborto en los últimos años. Causa Justa presentó una de las dos demandas para la despenalización total del aborto que hoy estudia la Corte Constitucional y se ha dedicado a recoger las decenas de argumentos que explican por qué la despenalización total del aborto es la mejor opción para garantizarle una vida de dignidad y autodeterminación a las mujeres.

Cerosetenta: ¿Cómo ven la discusión del aborto en la Corte? ¿Cuál creen que será el resultado de esa discusión?

Ana Cristina González: En los medios de comunicación han filtrado información diciendo que ambas ponencias son favorables a la pretensión. Hay un buen chance de que la Corte Constitucional falle a favor de la demanda eliminando el delito del Código Penal. Esa decisión aceptaría que el aborto debe regularse fuera del ámbito penal y que su regulación debería venir del sector salud, de donde le es propio, puesto que el aborto es un servicio de salud.

¿Y tienen indicios para pensar que la Corte se inclinaría por esa decisión favorable?

Me parece que la jurisprudencia de la Corte en otros temas sirve de señal para estar optimista y esperar una decisión favorable. Específicamente sobre aborto, la Corte Constitucional se ha pronunciado desde 2006 en más de 22 sentencias que reconocen la existencia de un derecho humano fundamental al aborto. Son sentencias que hablan de la importancia de garantizar el acceso, de eliminar las barreras, de crear condiciones para que las mujeres aborten, de aceptar el aborto en las menores de edad. 

La pregunta es si estamos a favor de que por abortar se las castigue, se las margine, se las estigmatice, se las ponga en riesgo de muerte.

Me parece que la Corte está frente a una oportunidad histórica y que su jurisprudencia en otros temas le servía a uno de señal optimista, para esperar una decisión favorable.

La discusión sobre el aborto se ha construido desde quienes están a favor y quiénes están en contra. ¿Cómo cree que juega esa dicotomía de la discusión en la decisión que debe tomar la Corte?

Más allá de estar a favor o en contra creo que las personas tienen que comprender los argumentos. Aquí no se trata de estar a favor o en contra, porque igual las mujeres van a abortar. La pregunta es si estamos a favor de que por abortar se las castigue, se las margine, se las estigmatice, se las ponga en riesgo de muerte.

¿Cómo ven el tono de la discusión sobre aborto en Colombia? ¿Han visto cambios en años recientes?

Yo llevo 30 años trabajando en este tema, y ver que llevamos prácticamente un año hablando del tema del aborto en Colombia ha sido un absoluto cambio. Casi siempre las noticias en torno al aborto son fugaces, o son sobre un hecho y más bien de corte amarillista. En cambio, creo que en el último año hemos logrado desde Causa Justa poner a hablar a muchas personas en torno a los argumentos razonables y fuertes que pusimos en la demanda.

Es muy interesante para la Corte y para nosotros como país, reconocer y saber que ha habido un debate público argumentado mucho más tranquilo y razonado de los que hemos visto en muchos años. Creo que ese ambiente es importante porque es una señal de que la ciudadanía está sintonizada con esa petición y con esa dirección que quisiéramos que tome nuestro país.

¿Por qué apostarle a la despenalización del aborto en Colombia? ¿Cuáles han sido las consecuencias de su penalización?

Este es un delito que discrimina a las mujeres, que limita la autonomía, la intimidad, la libertad. En Colombia además es un delito que se persigue, hay condenas por aborto en especial hacia las más vulnerables. Del estudio que hicimos con cifras de la Fiscalía General de la Nación, encontramos que las jóvenes menores de 18 años son proporcionalmente más criminalizadas que el resto de mujeres. En ese grupo de mujeres criminalizadas, las menores representan un 12,5% y sin embargo representan un 25% de las condenas.

Las perseguidas en Colombia en general son mujeres rurales. Es un delito, como muchos otros, que recae sobre las personas más pobres que ya enfrentan situaciones de vulnerabilidad. Esto quiere decir que es un delito ineficaz, injusto y contraproducente que termina castigando solamente a quienes ya llevan la peor parte de la historia. Una de las cosas que a mí más me duele como ciudadana es saber que más de una tercera parte de las mujeres que han sido perseguidas por el delito de aborto, a su vez han sido víctimas de violencia: mujeres no solo vulnerables sino a las que les han violado sus derechos humanos. Este delito lo único que hace es volverlas víctimas de nuevo, es volver a violar sus derechos. Es un delito que profundiza la violación de sus derechos humanos.

¿Cómo ven el escenario si el fallo de la Corte no es favorable?

Lo más importante es que estamos seguras de que la Corte no va a retroceder. En ese escenario, la Interrupción Voluntaria del Embarazo seguirá siendo un derecho humano fundamental para las mujeres en Colombia. No perdemos el reconocimiento de ese derecho en las tres circunstancias despenalizadas. 

Creemos, por otro lado, que la Corte perdería una oportunidad de transformación material y simbólica muy sustantiva en la vida de las mujeres.

Si eso sucede, nosotras vamos a seguir existiendo como organizaciones, vamos a seguir luchando para que las mujeres accedan a los servicios de aborto legal y seguro e iremos por otras vías a buscar lo mismo. El Congreso de la República lamentablemente es un espacio muy hostil para las mujeres, pero también ahí iremos con un proyecto de ley que exprese esta misma búsqueda, un proyecto de ley que busque eliminar este delito de aborto del Código Penal. 

Y en el caso contrario, ¿qué significa un fallo a favor de la despenalización del aborto por parte de la Corte?

El día que la Corte tome esa decisión, ya todas las mujeres en Colombia ganamos. Acceder a la interrupción del embarazo sin el miedo de ser perseguida, de ser amenazadas o de ir a la cárcel es una ganancia y una transformación del 100 %.

Hay mucho más que un optimismo, hay una fuerza que no va a parar si la Corte nos da la razón, que lo esperamos. Y si no nos da la razón, vamos a seguir luchando.

Pero una conquista, y más una conquista importante, nunca es suficiente. Cuando tú reconoces un derecho tienes que construir las condiciones para que ese derecho se garantice. Por eso hay que seguir luchando por esto que nosotras llamamos la legalización social o la despenalización social, que es construir condiciones en el entorno que legitimen las decisiones de las mujeres.

Por supuesto que va a haber discusiones y va a haber disputas, pero estamos preparadas, si no en todos, en casi todos los frentes para acompañar a las mujeres y para acompañar esta transformación.

Ahora con la decisión final tan cerca, ¿cómo se sienten quienes han estado detrás de la demanda y de todo el proceso?

Yo veo mucho optimismo en las mujeres, en las jóvenes, en las mujeres de la región. Veo una fuerza y una alegría impresionante. Hay además muchas mujeres jóvenes, incluso con una fuerza más radical, con ganas de estar en la calle y de pelear simbólicamente, no solo con los argumentos. 

Yo insisto en que uno no puede ser triunfalista, ni antes ni después de haber triunfado, porque la realidad hay que mirarla en toda su complejidad. Pero creo que hay mucho más que un optimismo, hay una fuerza que no va a parar si la Corte nos da la razón, que lo esperamos. Y si no nos da la razón, vamos a seguir luchando. 

Nuestra estrategia no se termina acá. Nuestro plan no se termina acá. Nuestras acciones no se terminan acá. Vamos a tener que poner toda esa fuerza no solo para disfrutar del sabor de haber conquistado más derechos para las mujeres, sino sobre todo para que estos derechos pasen a ser una realidad que transforme la vida de las mujeres.

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