La Chèvre: una cabra que da plata

Dentro de poco tiempo empezará a funcionar en Colombia La Chèvre, un proyecto que pretende financiar proyectos creativos por medio de donaciones.

586

Sofía Salas Ungar

04.07.2012

La Chèvre (cabra en español) nació, como otras de su especie, en la Universidad de los Andes. Juan Sebastián Torres es estudiante de la maestría en periodismo y para una de sus clases le pidieron que hiciera una historia. El plan original era hacer algo sobre gaffiti en Bogotá, pero a nadie le gustó. “Cuando la rechazaron empecé a pensar en hacer algo sobre la nueva ola de crowdfunding en Colombia”, cuenta Juan. Efectivamente, él y sus tres compañeros decidieron meterse en el tema de la financiación en masa.

Primero, pensaron en contar la historia de algún proyecto que hubiera sido financiado de esta manera. Aunque escribieron algo sobre Cosmonauta, una película española que fue el primer proyecto financiado por internet por medio de crowdfunding, no encontraron mucho material en Colombia. Pensaron entonces en financiar ellos mismos un proyecto, pero tenían poco capital. Finalmente, montaron un un blog de convocatoria para proyectos. Se llamó La Chévre (en honor a Seneka, la cabra que fue mascota uniandina durante mucho tiempo) y así siguió.

Cuando se terminó la clase, Juan Sebastián siguió solo: “el resto del grupo no se animó.” Él se metió de cabeza en el tema. Muchos se preguntarán qué es la financiación en masa, y esta es la respuesta de Juan Sebastián: “la idea de crowdfunding es financiar proyectos a partir de donaciones de los buenos samaritanos que se interesen por el proyecto y lo quieran ver terminado”. No es una cosa exclusiva de internet, advierte el papá de la cabra, pero ahí “se ha intensificado porque la masa en internet es más grande.

Hace tres o cuatro años se empezó a intensificar con páginas como Kickstarter. “Ellos buscaban gente que no tuviera cómo financiar sus propios proyectos y la gente empezó a decir: tengo una película que quiero hacer, necesito plata, y ellos lo promocionaban”. Kickstarter es una plataforma que nació en 2008 en Estados Unidos, a través de la cual se han financiado proyectos creativos que van desde películas hasta proyectos relacionados con comida, pasando por comics e historias periodísticas.

Con la idea en la cabeza, Juan Sebastián montó la plataforma en un blog, hizo una convocatoria para que los artistas se enteraran y empezó a divulgar proyectos. Lo que siguió fue “hacer mucho ruido en las redes”. Todo parece indicar que muchos han oído el balido de esta cabra. Según Torres, ya están al tanto colectivos y revistas de arte, la emisora Radiónica lo entrevistó y una profesora de la Escuela de Administración de Negocios (EAN) lo invitó a dar una charla en una clase. “La gente no se da cuenta que con Facebook y Twitter, si uno contacta a la gente que tiene que contactar ya es suficiente.”

Por temas burocráticos todavía no se ha empezado la labor de recoger las donaciones y poner a andar los proyectos, pero ese tema ya está muy adelantado. Después de indagar sobre las figuras legales y las normas de los pagos en línea, La Chèvre está que arranca. De hecho, ya se puede consultar la página en construcción. La única condición para los proyectos es que sean creativos.

En este momento ya hay colgados 30 proyectos. “Van desde la gente que me dice quiero hacer una película y ya no dice nada más, hasta cosas que ya están un poco más montadas.” Aunque la idea de la plataforma es que los proyectos se financien por este medio, también puede eventualmente convertirse en un puente entre los creadores y las editoriales o las productoras y funcionar como una suerte de agencia artística.

Después de investigar sobre los mecanismos de financiación, La Chevre optó por un método que no es ni “todo o nada” ni “todo o un poco”. Es decir, hay dos posibilidades para financiar los proyectos: la primera (todo o nada) es que los creadores se ponen una meta en plata y en tiempo y solo si tienen éxito en ambas proyecciones, reciben la plata. La otra posibilidad es que los creadores ponen una meta de dinero y de tiempo. La diferencia es que en esta posibilidad los creadores se pueden quedar con el dinero recolectado así no sea la cantidad proyectada.

Para La Chevre se utilizará una mezcla, pues habrá una meta mínima y una meta óptima. Es decir, hay un objetivo relativamente fácil que debe alcanzarse. Una vez se llegue ahí, todo el dinero recolectado será entregado a los creadores del proyecto, que deberán pagar una cuota mínima a la página. Los pagos se pueden hacer por internet o en puestos de Baloto.

Juan Sebastián dice que uno de los objetivos es “que la gente en Colombia le pierda el miedo al internet. Que se de cuenta que pagar por internet es muy fácil, que empiece a conocer y usar plataformas como Amazon.”

En el más largo plazo, aspira a crecer en Latinoamérica.Y aunque ya existe una plataforma en Chile, llamada Idéame, que funciona en México y Brasil y tiene planes de entrar a Colombia, Torres no les tiene miedo. “Lo que alivia es que Colombia es el país mas difícil para hacer cualquier cosa. Acá uno piensa que no se puede. A todo el mundo que le cuento de La Chèvre, me pregunta si eso puede funcionar, si es legal. Los colombianos pensamos que nada es posible”.

Juan Sebastián, terco como una cabra, está convencido de que si se pueden financiar proyectos creativos en Colombia por medio de donaciones. Hasta le han sugerido que cambie el nombre, pero la primera plataforma de financiación de masas en Colombia seguirá siendo una cabra en francés. Que además suena chévere.

*Sofia Salas es estudiante de Economía y de la Opción en periodismo en la Universidad de los Andes.

Esto me produce

  • Qué hueso
    0
  • Mmmm
    0
  • Ojalá lo lean
    0
  • Para grabárselo
    1
  • Qué viaje
    0
  • Uy, qué jevi
    0
  • Que la fuerza nos acompañe
    0
  • KK
    0

Relacionados