Guerrilleros: retratos de la desmovilización

Pasaron sus años de colegio en la infame escuela de la guerra. Muchos entraron siendo niños y ahora tendrán que rehacer su vida como adultos. 10 retratos de guerrilleros que se enfrentan al futuro.

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Lorenzo Morales

26.09.2016

YIMARLY

Edad: 21 años

Fecha de ingreso: año 2012, tenía 17 años.

Frente: Frente Yarí (Caquetá)

He sido secretaria de mi escuadra o sea, 12 guerrilleros. La secretaria toma nota de los problemas, de las quejas de la guerrillerada y después expone las soluciones. La secretaria no está para regañar sino para enseñar. En la guerrilla he aprendido a editar video y algo de Photoshop.

Estos cuatro años en la guerrilla han sido de orgullo. Antes no sabía que pasaba en Colombia. Ahora ya sé y soy clara de por qué luchan esos dos ejércitos: por la igualdad social, para que haya educación y libertad.

A mí lo que no me ha gustado es la muerte de algunos compañeros, amigos que han dormido con uno, lado a lado, que lo han acompañado. Un día se van al combate y no vuelven. Eso es horrible: el comandante convoca y da la noticia. La gente llora. Aquí somos como una familia. He perdido a cinco amigos, no es mucho pero no es poco. Jeison fue el primero.

Lo que más voy a extrañar es esto; estar aquí todos juntitos. Con la paz cada uno va a jalar para su lado, que para donde la tía, que donde la abuela. En mi frente somos unos 200. Cuando salga me gustaría ir a Santa Marta, vivir por allá y tener un bebé. Me encantaría que fuera una niña.

Me gustaría estudiar sistemas, aunque sólo hice hasta 4º. de primaria.

MAYERI

Edad: 37 años

Fecha de ingreso: año 1997, tenía 18 años.

Frente: 27 (Meta)

En las Farc aprendí a ser enfermera, a tratar paludismo, anemia y esa gripa que está dando. También la leishmaniasis poniendo inyecciones de Glucantime.

A mí aquí en las Farc todo me gusta.

Cuando salga de aquí voy a extrañar el silencio. No estoy acostumbrada a la bulla, al tráfico de los carros. Nunca me ha gustado.

El futuro lo veo bien por la paz que es lo que querían nuestros jefes. Ellos querían que se acabara el conflicto con los campesinos humildes. Hay que echar para adelante. Lo que más quiero es prepararme para medicina.

MYRIAM

Edad: 26 años

Fecha de ingreso: 5 de marzo de 2004, tenía 14 años.

Frente: Unidad mixta del Bloque Oriental, Jorge Briceño Suarez.

Yo soy la lazarilla del comandante Jesus Santrich porque él perdió la vista por una enfermedad. Lo quiero y lo aprecio. Mi trabajo es ayudarlo a él en todo. El bastón anda conmigo. Si lo deja por ahí a mí me toca ir a buscarlo. He aprendido de él que es un gran coplero, saca versos, es un gran poéta. Uno le aprende a ser alegre como él. Somos el uno para el otro; él para mí y yo para él. Voy a extrañarlo con toda el alma.

También voy a extrañar esa hermosa selva nuestra que siempre hemos vivido en ella, ese ambiente tan puro. El ruido de los animales. Eso hace parte de nosotros.

Lo que menos voy a extrañar es el susto a la culebras. Miraba culebras y me hacían gritar y correr. Las experiencias fueron muy ricas, así fuera sólo sufrir y gozar.

Yo quisiera aportar desde las bases del partido. Aspiraría ser una médica para ayudar a tantos niños y gente que lo necesita en Colombia.

Tengo compañero en la organización. Llevamos dos años viviendo juntos. Vamos a mirar si más adelante tenemos hijos, porque ahora la organización necesita mucha gente y tenemos que estar ahí.

TOÑO

Edad: 31 años

Fecha de ingreso: año 2000, tenía 15 años.

Frente: Frente 1 y 7 (Guaviare)

No voy a extrañar las armas porque nadie quisiera vivir en guerra ni matarse entre hermanos, eso no da. La guerra no es porque nosotros la decidimos, ha sido una manera de sobrevivir. Queremos el bienestar para el pueblo.

Voy a extrañar el estudio permanente y la orientación política que recibí en la guerrilla. Extrañaré la formación a la mañana y al acostarnos, la llamada al personal, la ranchada (cocina).

Para hablar de mi trabajo en la organización toca hablar de guerra porque siempre me destaqué más en lo militar. Yo era explosivista. En la guerra el explosivo es fundamental aunque haya perjuicios para la humanidad.

Se acabó la guerra, pero seguiré buscando la toma del poder pero por la vía pacífica. De aquí a 10 años me propongo ser un representante del pueblo, quizás un gobernador.

Hace 14 años que a la familia mía no la miro. En tanto que anda uno, uno va perdiendo comunicación. Donde yo ingresé, en Calamar, Guaviare, hubo una arremetida paramilitar y esta es la fecha que no sé si mi familia está viva. Mi madre hacia parte del movimiento y las milicias. No sé que habrá pasado con ellos.

La esperanza mía es que apenas termine esto me den permiso para ir a visitarlos.

JENNY MARCELA

Edad: 26 años.

Frente: 27 (Meta)

Fecha de ingreso: año 2004, tenía 14 años

Lo que extrañaría es la unión guerrillera. Somos muy unidos. En el nuevo partido político y legal, vamos a estar más unidos pero en más poquitos.

Yo siempre he trabajado en la medicina y mis anhelos serían seguir trabajando en eso, ayudándole a los enfermos y aportando en la salud de los pobres y todos los que necesiten.

Yo entré siendo muy pequeña, quiero decir muy joven porque todavía soy pequeña. Yo estaba estudiando y yo miraba tanta desigualdad y que la organización guerrillera luchaba por un cambio. Y decidí apoyarlos aunque yo no podía hacer mayor cosa. Tenía una prima adentro.

Muchas cosas no me gustaban. Primero nos tocaba muy duro, hubo mucho operativo por parte del ejército. Nos tenían acorralados con los bombardeos. Descansaría de eso. Quiero ver a mi familia y ahorita hay oportunidades. Haré lo posible por estar con ellos.

ANTONIO

DSC01578_Antonio

Edad: 27 años.

Frente: 15 (Caquetá)

Fecha de ingreso: año 2007, tenía 19 años.

Lo que más voy a extrañar es la fraternidad. Todos nos tratamos como hermanos. En la organización ya no tengo familia. Tenía dos primos, pero fallecieron en combate. No me he visto con mis papás desde que ingresé. Volverlos a mirar sería algo maravilloso. Me gustaría contarles lo que he vivido y lo que he aprendido.

Lo más importante para mí en la guerrilla ha sido aprender a escribir y a leer. Me enseñó una camarada que terminó el bachillerato y se empeñó mucho en que yo aprendiera.

¿Qué no me gusta? Todo me gusta. Uno se acostumbra al combate y a hacer los tiros. Todo va encaminado a la lucha por el poder.

Actualmente tengo este fusil Galil. Lo voy a extrañar porque el arma se convierte en parte de la vida, te defiende la vida. Pero todo está trazado para buscar una salida a este conflicto por la vía política.

Cuando tengo tiempo me gusta leer. Ahora estoy leyendo los seis puntos de la agenda de diálogo en La Habana.

NANCY

 

"Yo no voy a extrañar la guerra. La guerra no le gusta a nadie."

 

Edad: 26 años

Frente: 15

Fecha de ingreso: año 2002, tenía 12 años.

Yo vivía en una zona guerrillera y mantenía en los campamentos, así es en las zonas guerrilleras. Eso me hizo mirar más hacia la guerrilla. Y la necesidad: un niño no tiene recreación, no tiene cómo estudiar. Si el padre le da estudio, no le puede dar ropa. Si acaso un vestidito por ahí cada dos años.

Mi mamá tenía que alimentarnos a cinco, yo era la mayor. Mi abuela también me ayudaba, pero vivía de coser. Entonces se ponía crítico. Yo salía de la escuela y me iba a la casa a lavar ropa, a hacer de comer para que mi abuela pudiera coser. Hice hasta cuarto de primaria.

Yo mi decisión la tenía hecha hace mucho tiempo, pero no me querían recibir porque era demasiado niña. Me dijeron que hasta que tuviera 15. Pero cansé tanto al comandante hasta que me recibió.

Yo he hecho todos los trabajos: he sido enfermera, radista, computación, filmaciones, explosivos, la rancha.

Yo no voy a extrañar la guerra. La guerra no le gusta a nadie. Mi futuro lo decidirán nuestros comandantes. Allá estará mi destino.

En mi mochila llevo el reglamento. Es un librito chiquito para uno poder cargarlo. Cuando tengo tiempo libre me pongo a arreglar mis cositas.

¿Una familia? No sé, de acuerdo a lo que digan los estatutos. Yo no me puedo estancar con hijos. Es muy prematuro, no hemos ni siquiera cambiado este país.

 

NORBEY

Edad: 33 años

Frente: 7 (Guaviare)

Fecha de ingreso: año 2000, tenía 17 años.

Yo vivía con mi mamá en La Tigra, sobre el río Guayabero en el Meta. Ahí andaba la guerrilla para arriba y para abajo. Yo los miraba y me gustaba su forma de ser, de tratar a la gente. Eso lo motiva a uno.

Yo fui de una familia muy pobre. A mi papá lo mataron en Bogotá cuando yo tenía ocho años. Jamás supe por qué. Yo nunca estudié. Allá no había escuela, no había puesto de salud, no había nada.

Un día me fuí sin decirle nada a mi mamá. Anochecí y no amanecí: me fuí. Volví a los tres años uniformado y con fusil.

Uno empieza con la instrucción política y después la formación militar. Uno primero arma la cabeza para después armar las manos. Una brújula que no le ubique a usted norte no sirve para nada, está descontrolada. Lo mismo, una cabeza que no tenga control, que no esté pensando en lo que toca hacer; para qué un fusil si no sabe por qué o para qué lo carga. Lo primero es la formación ideológica.

Yo estaba aquí cuando terminó la Zona de Distención. Eso metieron un operativo duro, tocó boliar pata muchos días. Porté distintas armas pero me gustó más la ametralladora M60 para la guerra. A mí las armas de calibre 5.56 poco me han gustado.

Nosotros hemos sido campesinos, así que el trabajo no nos hace nada. Yo en la guerrilla aprendí mucho, a manejar aparatos motores, motosierras, a hacer carreteras, casas. Aprendí, imagínese, a cultivar. Inclusive a coger una rula para desocolar, a limpiar monte para sembrar. Yo estoy preparado para trabajar en lo que me toque. Me gusta la mecánica y la construcción.

Los camaradas lo han dicho: la única salida a esto es política. A esto había que llegar.

CRISTINA

Edad: 16 años

Frente: 7 (Guaviare)

Fecha de ingreso: año 2014, tenía 14 años

Yo quería ser guerrillera desde que estaba pequeñita. El comandante Gentil, jefe del frente, no me dejaba hacer trabajos pesados. Yo miraba para aprender. Mientras tanto me gustaba hacer videos en el computador con fotos de guerrilleros.

Quiero terminar el estudio y hacer una carrera. Hice sólo hasta séptimo grado. Mi papá quiere que sea enfermera pero a mí no me gusta. Quiero estudiar ingeniería de sistemas.

El día más duro fue una vez que nos bombardearon por el lado de Nueva Colombia. Estabamos durmiendo, pasaron las bombarderas de largo pero al rato se devolvieron y empezaron a tirarnos bombas. Yo estaba dormida porque me habían hecho un legrado. Yo ni podía moverme, estaba como anestesiada porque me hicieron un raspado, algo así, ¿sabe? cuando quedan cosas por dentro.

Yo me descanalicé sola porque tenía suero. Y me metí a la trinchera. Eso rafageaban… Allá donde bombardearon eso quedó como cuando desocolan, o sea cuando tumban montaña los civiles. Cuando vinieron a buscarme yo no estaba en la caleta. Yo salí sola.

Como vamos a salir con esto de la negociación ya hay varias guerrilleras que han tenido hijos. Hay una del séptimo que ya salió con su bebé. Yo no quiero, yo quiero es estudiar.

JAIME NEVADO

Edad: (sin respuesta)

Frente: 33 (Catatumbo)

Fecha de ingreso: década del 70

Para mí los años no cuentan. Cuenta el tiempo y el espacio. He andado mucho. Las regiones olvidadas se conocen es por las masacres y el abandono del Estado. ¿En qué parte de Colombia no ha habido masacres terribles?

Mi trabajo consiste en que yo soy guerrillero y tengo responsabilidades frente al arte y la cultura en las Farc. Tenemos un grupo de música que se llama Horizonte Fariano, lleno de jóvenes, el único viejo soy yo. Nos tratamos como niños y jugamos a utilizar la canción como un medio de denuncia.

Decía el Che que el escalón más alto del género humano es ser revolucionario. Yo ingresé a las Farc cuando me iban a matar. Yo hacía política en el Partido Comunista. Tuve varios atentados, me tuve que refugiar. Llegué al cuarto frente de las Farc.

Yo sabía que tenía que mantenerme vivo para seguir produciendo, escribiendo y educando. Un hombre que no produce es la mitad de un hombre. Yo nunca quise ser la mitad de un hombre.

Yo estuve en la Universidad Nacional de Bogotá, en sociología. Pero se mantenía más cerrada que abierta. Me sumergí entonces en el arte y la escritura. El mundo no es sólo para conocerlo o interpretarlo, sino para cambiarlo. Yo quise poner mi parte.

Llevamos 52 años luchando por la paz y ya la tenemos de un pelito.

 

Esto me produce

  • Qué hueso
    1
  • Ojalá lo lean
    24
  • Para grabárselo
    6
  • AMO
    0
  • Uy, qué jevi
    1
  • Que la fuerza nos acompañe
    4
  • KK
    0
  • Cami

    El trabajo es valioso porque revela algo que mucha gente no conoce: los rostros, vidas y anhelos de esos anónimos que siempre fueron monstruos ante la opinión pública. Pero creo que los periodistas como Lorenzo Morales, que tienen la capacidad y la garra para ofrecer miradas más complejas, están quedándose en crónicas estereotipadas y repetitivas. Practicamente todos los que han cubierto campamentos de las Farc el último año han hecho exacta la misma nota: fotos de los guerrilleros (casi siempre en plano americano además), dos o tres cositas sobre su vida, y sus sueños de cara a la paz. Podría citar a Federico Ríos en el New York Times, al Staff completo de Pacifista!, a la Revista Semana, y un largo etcétera. El cubrimiento del Yarí fue tan soso y tan predecible que nadie evitó la comparación con Woodstock… ¿de verdad fueron hasta allá y no vieron nada más que una tarima de conciertos? ¿De verdad la guerra -o la paz- no tuvo historias fascinantes, tenebrosas o deslumbrantes que ofrecerles?

    Daba lástima ver las cuentas de instagram de algunos jóvenes reporteros capitalinos enviando selfies desde las sabanas del Yarí como si fueran de pic-nic dominguero. Convirtiendo la travesía en Jeep por las trochas que signan nuestro atraso y nuestra desgracia en un nuevo deporte aventura. Muy cool todo, muy farándula. Daba lástima y asco.

    Nunca leyeron a Kapuscinski, él sentenció que estos son de esos temas que sólo se reportean bien precisamente cuando ya se han ido las cámaras y los enviados especiales, quedándose a ver qué pasa después, a ver que sucede al día siguiente, a descubrir una cotidianidad que podría ser sorprendente.

    No quiero generar una crítica destructiva, ni quitarle méritos a Lorenzo Morales, que en últimas se está echando encima la tarea de ir bien lejos para contar algo necesario, pero me parece que esto había que hacerlo hace 5 o 10 años. Ahora esperamos de los periodistas un poquito de creatividad para que esquiven tantos lugares comunes y esas versiones rosa de un conflicto que fue macabro y sanguinario, no lo olvidemos.

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