Cuidar lo invisible: cómo llevar la pandemia con una enfermedad mental

Estamos en tiempos de cuarentena, es fácil caer en el pánico. Cuidar la salud mental se ha convertido en parte esencial de nuestro bienestar, pero, para quienes conviven con trastornos mentales, el cuidado de la salud mental se convierte en algo vital para sobrellevar la incertidumbre de estos días.

por

María Fernanda Fitzgerald

Literata con Maestría en Periodismo de la Universidad de los Andes. Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2020. ICFJ Fellow 2021. Becaria Corte IDH 2021. Se especializa en cubrimiento de minorías, género, salud mental y Derechos Humanos. Fue beneficiaria de la beca Elipsis del British Council en 2017 y de la beca del Centro de Español UniAndes en 2018.


01.04.2020

“Esta es una enfermedad cruel”, asegura Catalina*. Hace tres años ella fue diagnosticada con depresión mayor refractaria, lo que significa que no responde a los medicamentos usuales. Su búsqueda por un alivio la ha llevado a someterse a los tratamientos más estrictos, que no pueden detenerse, ni siquiera en tiempos de Coronavirus. Dos veces por semana, a su apartamento llega una enfermera a inyectarle el tratamiento que hace parte de una técnica que busca atenuar los síntomas en pacientes como ella. Sin embargo, lo que antes era parte de su rutina de salud, ahora se ha convertido en un motivo de angustia: “ya no tengo que preocuparme sólo porque mi cerebro está enfermo, sino porque además me puedo contagiar”, dice. 

Las medidas para prevenir la propagación del Covid-19 cada vez se hacen más estrictas en varios países alrededor del mundo, incluyendo a Colombia, que entró en cuarentena, en principio, hasta el 13 de abril. Hemos sido testigos de la severidad en la cuarentena China, donde más de 50 millones de habitantes se mantuvieron aislados por dos meses. En Italia, donde fueron más laxos con las medidas en un principio, ya se está haciendo imposible contar a los muertos, y los que quedan continúan en una cuarentena que ya supera el mes. Varios cruceros quedaron parqueados en las costas, con todos sus pasajeros a bordo y sin poder bajarse por la posibilidad la contagiar el virus. Cada vez se cierran más fronteras y aeropuertos, se cancelan más vuelos, se crean toques de queda para los adultos mayores y los niños, cierran negocios e instituciones.

Es difícil no sentirse atrapado. El mundo parece estar cerrándose a sí mismo. Y aunque sabemos que es una medida esencial para cuidar la salud de todos, cada vez surgen más preguntas sobre cómo este encierro afecta nuestra salud mental. ¿Cómo podemos evitar que nuestra mente se pierda en ansiedad y paranoia en estos momentos de contención?, y, ¿qué tipos de cuidado debemos dar a quienes ya tienen diagnósticos previos que afectan su salud mental? 

De acuerdo con el artículo The psychological impact of quarantine and how to reduce it, publicado por The Lancet, el impacto negativo de la cuarentena puede ser muy fuerte para el público general y es necesario tener especial precaución con pacientes que tengan antecedentes. En episodios anteriores que han requerido cuarentenas masivas, como ocurrió con el H1N1 en México ó con el Ébola en África Oriental, los síntomas depresivos, ansiosos y los episodios de frustración eran usuales. A largo plazo, el síndrome postraumático se presenta con mayor fuerza, principalmente en trabajadores del sector salud que hayan estado en contacto constante con los posibles contagiados. Según este artículo, es importante procurar hacer un manejo de control psicológico que ayude a prevenir estos estados. 

Como primera medida señalan que es necesario asegurar los recursos básicos para que la población en general pueda sentirse respaldada y protegida. La sensación de seguridad se convierte en un elemento crucial para quienes experimentan un estado de cuarentena. Adicionalmente, promover comportamientos altruistas en la comunidad, que partan desde las autoridades, y que permitan comprender que el comportamiento individual ayuda al colectivo. Esto crea nociones de responsabilidad que alivian la salud mental. Reducir el aburrimiento y mejorar los canales comunicativos son esenciales. Pero, ante todo, el punto que más destaca este artículo es el manejo efectivo de la comunicación. 

“Yo necesito que sean más responsables con la información, ¿díganme yo cómo voy a saber que mi enfermera no trae el virus pegado al zapato? Y entonces qué tengo que pedirle, ¿que se empelote para entrar? Malparidos si no es verdad lo que envían”, dice Catalina*. 

La salud mental de Catalina* se ha visto afectada estas últimas semanas, principalmente por la desinformación. Ella, que recientemente pudo dejar uno de sus medicamentos más fuertes, ha perdido más de 10 kilos en mes y medio. Su delgadez se ve por los huesos de su cuello, que se marcan profundos en cada movimiento de su cabeza. Ha tenido que alimentarse con Ensure, porque su cuerpo no recibe más alimentos y lo poco que compró se le está dañando. 

Las noticias que le han llegado las entiende como imágenes que se cuelan en su cabeza, que se convierten en pensamientos inevitables, incontrolables. Se transforman en una invasión repetitiva, que aumenta los estresores que la invaden de manera usual. Por esto, para Catalina*, el manejo responsable de la información se convierte en una herramienta vital. Dar información completa, verídica y lo más clara posible, permite que sintamos control en medio de la incertidumbre de esta situación. 

La Asociación Colombiana de Psiquiatría publicó un comunicado con el que piden centralizar la información emitida sobre la salud mental y emocional. En este comunicado piden que tengamos en cuenta las siguientes pautas para que no se desborde nuestra tolerancia emocional respecto a estas situaciones. En particular piden: 


Reconocer la ansiedad como sentimiento, pero no dejarse llevar por ella: frente a esto, la asociación pide que procuremos hacer un uso racional de la información. Que nos mantengamos informados, pero que comprendamos que llega un punto en el que la mente debe descansar y buscar espacios que le permitan no sentirse saturada. 

Encontrar situaciones que generen motivación: un hobbie pasado, algún interés perdido, un reencuentro con alguien con quien no hablaba hacía tiempo, darle espacio al ocio que la vida usual no nos permite tener. 

No dejarse llevar por pensamientos catastróficos ni subestimar la resiliencia humana: la Asociación señala que es muy importante, en tiempos como estos, comprender la capacidad humana para resistir. Dicen en el comunicado: “los seres humanos somos capaces de asumir y resolver más situaciones de las que pensamos”. 

Prevenir la ansiedad: lograr fortalecer hábitos de cuidado físico, como dormir y alimentarse bien, hacer ejercicio o meditar, son formas muy efectivas de reducir las intromisiones ansiosas que pueden empeorar la situación. 

Acudir a ayuda médica: en caso de tener antecedentes de ansiedad, depresión u otros desórdenes, es importante acudir a los servicios de salud mental si sentimos que esta situación nos está superando. 

Adicionalmente, la Asociación hizo aclaraciones especiales para quienes son padres, o responsables de niños. Invitan a hacer un manejo racional de la situación, reflejar seguridad a los niños, procurar no mostrar nerviosismo frente a ellos, explicarles la situación con lógica pero no llenarlos con información que supera sus procesos de madurez. Este tipo de ayudas lograrán mitigar el impacto que pueda significarles y proveerles un espacio seguro. 

A nivel global se han creado distintas iniciativas que recogen estrategias de manejo de la ansiedad. Virus Anxiety es un portal que ayuda a detectar, frenar y manejar crisis ansiosas, además de que aporta herramientas que permiten lidiar con miedos como el aislamiento, la crisis económica y la xenofobia. También está Frena la Curva, una página que promueve las mismas iniciativas, además de dar consejos sobre salud física y medidas de ayuda comunitaria. 

Frente a estas medidas, Juan David Páramo, Médico de la Universidad Nacional y Psiquiatra de la Universidad Javeriana, señala que lo que debemos priorizar en este momento son las redes de soporte. Encontrar formas de apoyarnos a la distancia y procurar una conducta empática que nos lleve a vivir estos procesos en compañía, son formas en las que podemos afrontar la cuarentena y el aislamiento, pues es muy diferente vivir estas situaciones solos. Ante todo, Páramo resalta que “es importante comprender que estos son tiempos para el distanciamiento físico, no el social. Ahora es cuando debemos mantener más el contacto empático”. 

Ruby Sánchez Wheeler
, trabajadora social, Especialista en Desarrollo Social y Magister en formación, de la Unisalle, quien además es paciente diagnosticada con bipolaridad y trastorno de ansiedad, asegura que todas estas medidas son importantes para el público general. Actualmente, es normal que las personas presenten problemas mentales, como ansiedad leve o cuadros de tristeza. Sin embargo, para quienes ya tienen un trastorno de base, es esencial hacer un refuerzo adicional. 

“Esto por supuesto va a ser mucho más difícil para personas con trastornos mentales y es necesario cuidarlas más”, asegura Sánchez. Para ella es importante hacer un llamado a la calma y pide que se prioricen actividades que puedan ser herramientas para sobrellevar esta situación. Por ejemplo, a ella le ha funcionado bailar Zumba como mecanismo para relajarse. Adicionalmente, ha retomado procesos de Mindfulness, o meditación para dormir, que le han permitido retomar sus horarios habituales de sueño. Señala que mantenerse ocupado es esencial para que la mente no se desgaste en los detalles que puedan llevar a una crisis. 

Finalmente recomienda que, como ella, los pacientes psiquiátricos crónicos, es decir quienes dependen de medicamentos, se aprovisionen con dosis suficiente para no interrumpir su tratamiento. 

Estamos viviendo un momento sin precedentes. Y ahora, más que nunca, la empatía, a veces tan disuelta en nuestro día a día, puede convertirse en la herramienta más significativa para enfrentar esta cuarentena. 

*El nombre así señalado ha sido modificado.

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María Fernanda Fitzgerald

Literata con Maestría en Periodismo de la Universidad de los Andes. Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2020. ICFJ Fellow 2021. Becaria Corte IDH 2021. Se especializa en cubrimiento de minorías, género, salud mental y Derechos Humanos. Fue beneficiaria de la beca Elipsis del British Council en 2017 y de la beca del Centro de Español UniAndes en 2018.


BIO

María Fernanda Fitzgerald

Literata con Maestría en Periodismo de la Universidad de los Andes. Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2020. ICFJ Fellow 2021. Becaria Corte IDH 2021. Se especializa en cubrimiento de minorías, género, salud mental y Derechos Humanos. Fue beneficiaria de la beca Elipsis del British Council en 2017 y de la beca del Centro de Español UniAndes en 2018.


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