¿Cómo hablan del Congreso los medios?

Congreso Visible y Cerosetenta estrenan una alianza para cubrir temas relacionados con el Congreso de la República y visibilizar el trabajo de este programa para generar canales entre la ciudadania y sus representantes.

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Congreso Visible

21.04.2015

El 15 de marzo de este año, un día antes de que el Congreso iniciara el periodo de sesiones ordinarias, la revista Semana publicó un artículo titulado Congreso: no muy productivo. “Esta semana arrancan las sesiones ordinarias en Senado y Cámara”, decía la nota, “pero para los congresistas no será un semestre tan productivo”.  Por la cantidad de proyectos represados, y porque 2015 es un año electoral en el que los congresistas se dedican a hacer campaña, poco pasaría en el Congreso para Semana.

Esta nota llamó la atención de Congreso Visible porque hacía una suposición que, pudiendo estar sustentadas o no, reforzaba un juicio repetitivo sobre el órgano legislativo: su falta de trabajo. ¿Era posible hacer esa suposición sin que hubiera empezado la labor legislativa? ¿Será que para informar sobre el Congreso los periodistas acuden a prejuicios y a ideas repetitivas que más bien simplifican la realidad políticas? Estas preguntas motivaron una reflexión sobre cómo los medios están construyendo las noticias en las que el órgano legislativo y los congresistas son protagonistas.

Para entender la situación, revisamos las noticias que publicaron sobre el Congreso tres de los medios de comunicación más consultados por los colombianos: El Espectador, El Tiempo y Semana. El seguimiento se hizo durante las dos semanas de inicio de este período legislativo ordinario, es decir entre el 14 y el 28 de marzo. Revisamos 40 notas web y 24 notas impresas de los tres medios, todas ellas referidas al legsilativo. Buscábamos identificar lo que se informaba en pleno comienzo de labores y cuáles eran las características de esas notas. Y estas fueron las conclusiones.

 

El foco sobre la reforma de Equilibrio de Poderes y el Plan Nacional de Desarrollo

Al momento de comenzar el nuevo periodo legislativo, la prensa escrita hizo énfasis en dos noticias. Por un lado, la segunda vuelta de la reforma de equilibrio de poderes, que busca modificar la Constitución para rediseñar algunas instituciones y funciones de las tres ramas del poder. Por otro lado, la discusión se centró en el Plan Nacional de Desarrollo, que dará los lineamientos para este segundo mandato de Juan Manuel Santos y que empezó a sonar desde febrero por el llamado que el Presidente hizo al Congreso para que discutiera el proyecto en sesiones extraordinarias. De los 64 artículos revisados,  24 se referían a estos dos proyectos.

La forma en la que se puso el foco sobre el Plan de Desarrollo y la reforma de Equilibrio de Poderes, ambos incluidos en la agenda del Congreso por interés del Gobierno Nacional, se pudo comprobar con las mismas notas que inauguraron el cubrimiento del comienzo de las sesiones.

El 15 de marzo, un día antes de que iniciara el periodo de sesiones ordinario, El Espectador publicó en su edición dominical una nota titulada “Retos y prioridades legislativas”. En ella se usó el siguiente sumario: “El Plan Nacional de Desarrollo y la reforma de equilibrio de poderes son los proyectos clave para el gobierno”.

Por su parte, el 16 de marzo El Tiempo título su análisis como “Los dos temas claves del Ejecutivo en el Congreso”, refiriéndose a ambas iniciativas como las prioritarias para este ciclo de discusiones.

"Cuando los medios de comunicación cubren lo que sucede en el Congreso se hace notorio el riesgo de dejar temas por fuera de la agenda"

Finalmente, la Semana, en su edición impresa publicada el 15 de marzo, se centró en las reflexiones sobre la reforma de equilibrio de poderes con el título “Lo que se equilibra…”, reiterando que la reforma constitucional es una prioridad en la agenda legislativa del Gobierno.

Este énfasis periodístico en estos dos temas no está marcado por la necesidad social ni por la pertinencia política que considera el medio, más bien está determinada por la coyuntura de actualidad a la que usualmente responden los periodistas.

Cuando los medios de comunicación cubren lo que sucede en el Congreso se hace notorio el riesgo de dejar temas por fuera de la agenda. Por el Senado y la Cámara pasan asuntos que casi siempre son de interés general, pero aún así la prensa conserva su postura tradicional de enfocarse en lo más noticioso, lo más llamativo, lo más coyuntural, excluyendo historias a las que la ciudadanía debería tener mejor acceso.

Por ejemplo, el cubrimiento del inicio de sesiones estuvo marcado por el escándalo del magistrado de la Corte Constitucional, Jorge Pretelt Chaljub, que se conoció a comienzos de marzo. Al caso del magistrado, durante ese lapso, se le destinaron 8 notas, que se referían al Congreso, o bien por la obligación de la Cámara de investigar, o bien por la decisión que el Senado debió tomar para negarle una licencia.

 

  Esta crisis en la Corte Constitucional llevó a que uno de los temas más tratados por las notas sobre el Congreso fuera la reforma al equilibrio de poderes, y que en la mayoría de ellas, se hiciera especial mención de las transformaciones para la rama judicial y para un tribunal especial de aforados.  

17 notas de las 64 se dedicaron a esta tema.      

 

¿Estas notas pueden ser consideradas como cubrimiento del Congreso o son sólo otra forma de cubrir la crisis judicial?

En este caso la pregunta deja abierta la posibilidad de que se esté usando la labor del Congreso como otra forma de interpretar o de informar sobre la coyuntura particular en la que se ve inmerso un desarrollo legislativo. Es decir, que no se hace un cubrimiento de la reforma al equilibrio de poderes en sí, sino que se hace una lectura del escándalo a partir de lo que al respecto podría hacer el Congreso. Esta inquietud parte de que no es lo mismo cubrir el escándalo Pretelt haciendo alusión a la reforma, que cubrir los procesos de debate y cambios que ha surtido el proyecto de manera integral sin enmarcarlos dentro de una coyuntura. El énfasis cambia y en uno y otro caso se pueden resaltar algunos elementos y dejar por fuera otros según el enfoque.

Uno de los rasgos distintivos de un cubrimiento coyuntural se observó en el hecho de que la mayoría de noticias que se referían a la reforma contenían declaraciones de congresistas que reaccionaban ante el caso de Pretelt. Esto permite pensar que la decisión de priorizar informativamente esta reforma, quizás, tiene que ver con la rutina del periodista de darle preponderancia a lo que dicen las fuentes, en este caso, los senadores y representantes, más que a la información primaria de documentos, actas, etc.

La reforma de equilibrio de poderes contiene una gran cantidad de medidas que incluso van más allá de los temas judiciales. Tuvo que bajar la marea de la crisis judicial para que los medios cambiaran de tema y empezaran a hablar sobre otros elementos de la reforma, como el de las inhabilidades de autoridades como el vicepresidente para postularse a cargos de elección popular. Sin embargo, poco cubrimiento se hizo de cambios sustanciales en la ponencia para quinto debate, como la eliminación del artículo que prohibía la inscripción como candidatos o designación como servidores públicos, no sólo de quienes hayan sido condenados, sino de aquellos bajo medida de aseguramiento por delitos de narcotráfico, nexos con grupos ilegales, de lesa humanidad, o de delitos contra los mecanismos de participación democrática.

De modo que perder de vista la integralidad de lo que se discute en el Congreso, tiene el riesgo de dejar pasar sin debate público otros asuntos que quizás sean menos críticos pero también relevantes.

 

El cubrimiento de la hoja de ruta de Santos II

De las 64 noticias recopiladas, 8 se enfocaron en el Plan Nacional de Desarrollo, esto lo convierte en el segundo tema más cubierto. Esto obedece al hecho de que con este proyecto se iniciaron las labores del Congreso en febrero durante las sesiones extraordinarias convocadas por el Presidente. Además, es durante esta época que se discute el tema, pues los congresistas tienen hasta el 7 de mayo para la aprobación del proyecto. Sin embargo, la forma en que se ha analizado el proceso en los medios, merece algunas anotaciones.

 

 

Aunque se vieron 2 textos de análisis por parte de El Tiempo y Semana que pretendían agrupar un número de asuntos abordados por el Plan, en los medios revisados predominaron las notas cuyo eje central era la denuncia de “micos”, es decir de artículos que no tienen que ver con el fin orientador de este tipo de ley, y que deberían hacer parte de otro tipo de iniciativa legislativa. Lo anterior demuestra que una vez más los medios prefirieron hacer un cubrimiento coyuntural a partir de las reacciones separadas de los congresistas, generalmente de la oposición, que consultar expertos y/o hacer eco de los argumentos políticos pero también técnicos, que normalmente se presentan en las sesiones del Congreso en las que se discute el PND. De todas las noticias, sólo se encontraron dos de la Revista Semana en las que se pidió la opinión de un experto para hablar sobre la educación dentro del Plan y sobre el elemento constitucional de este.

Por lo anterior, se encontró una gran cantidad de notas periodísticas en las que, principalmente a partir de las fuentes consultadas, se interpretan los artículos del proyecto de ley de manera separada, perdiendo de vista si existe o no alguna relación o sistematicidad entre ellas. Además, voces diferentes como las del gobierno, entre otras, que podrían dar equilibrio a la información, aparecen defendiendo el PND de manera general, pero no aclarando los temas puntuales que se discuten como “micos”.

Entre las notas revisadas por ese periodo de tiempo, destacamos algunas que si bien se centran en temas específicos, hacen un análisis al margen de la rutina de la denuncia de “micos”. ¿Vienen cambios en la Ley de Víctimas?, publicada en El Espectador el 22 de marzo, en la cual se revisan las medidas que debería contemplar el PND para resolver los retos económicos de la reparación de víctimas. ¿Cuál es la educación del Plan Nacional de Desarrollo?, publicada en la revista Semana el mismo día, en la que se reseñan las apuestas que el Gobierno propone para hacer de la educación una eje de la administración de los próximos años. Esta también fue reseñada arriba como ejemplo de una nota que pida la opinión de un experto.

 

El Gobierno que propone y el “Congreso que no trabaja”

Congreso Visible ha encontrado que los proyectos del Ejecutivo tienen mayor probabilidad de llegar a feliz término que las iniciativas que proponen los congresistas, esto, en parte, a que generalmente se ubican en los primeros lugares de la agenda legislativa.

 

Esta tendencia se refleja en las noticias de los medios cuando estos priorizan en su cubrimiento del Congreso los proyectos de origen gubernamental. Como ya se mencionó, durante las dos primeras semanas del periodo de sesiones ordinarias, los medios estudiados centraron su cubrimiento en el PND y la reforma de Equilibrio de Poderes, ambas de origen gubernamental, pero dejaron a un lado algunos temas que se lideran desde el Congreso y que por lo tanto son totalmente desconocidos para la opinión pública.

Esta forma de contar noticias, por un lado, profundiza la idea de que los senadores y representantes no trabajan, y por otro, no visibiliza aspectos que pueden ser controvertidos y que merecen atención. En el primer caso se encontró, que si bien los congresistas durante estas dos primeras semanas de sesiones ordinarias impulsaron propuestas alrededor del maltrato animal, educación, Red Unidos (Red para la Superación de la pobreza extrema), el Programa de Cero a Siempre, entre otros, la cantidad de menciones de estos temas es menor en comparación con las del PND y de equilibrio de poderes a partir del caso Pretelt. Apenas se mencionaron los proyectos de vigilancia privada y de desaparición de las notarías.

Un caso que llamó la atención fue el cubrimiento que se hizo sobre el debate propuesto por el Centro Democrático y otros parlamentarios por la venta de Isagén. En dos ocasiones fue mencionada por el periódico El Tiempo en su edición impresa, pero se le destinaron notas breves. Se trata de un cubrimiento muy básico que poco profundiza y que simplifica la labor del congresista.

En el segundo caso, nada se dijo sobre proyectos radicados por congresistas como el que busca que el Congreso pueda hacer cambios en las partidas del presupuesto nacional sin necesidad del aval del Congreso, que promueven miembros de partidos de la coalición y de la oposición.

A todo esto se le suman noticias que abiertamente tratan la falta de trabajo de la rama legislativa. Congreso, en medio de crisis institucional, se va de ‘vacaciones, tituló El Espectador el 27 de marzo cuando ya comenzaba la Semana Santa. Con esto se daba por hecho que la crisis judicial exigía una atención que el Congreso no estaba dispuesta a dar. Es algo paradójico que mientras el cubrimiento de los medios durante las dos primeras semanas del periodo de sesiones parecía reflejar que los congresistas hablaban de ese tema la mayor parte del tiempo, al final a los mismos medios les parezca insuficiente y exijan más énfasis en lo mismo.

De otra parte, la nota considera que el trabajo legislativo únicamente se centra en la programación de sesiones las cuales incluso, por sí mismas, no garantizan productividad. Se deja de lado el hecho de que una faceta importante del trabajo de un congresista es lo que hace en las regiones. Lo cierto es que la falta de trabajo del Congreso se ha convertido en un lugar común en el cubrimiento periodístico. Sin embargo esa falta de trabajo debe ser informada en sus justas proporciones y en sus reales razones, sin que se convierta en un presupuesto de análisis a la hora de cubrir al Congreso.

La revista Semana, en su edición web, también publicó el 15 de marzo un artículo que tituló Congreso: no muy productivo. La nota tenía el siguiente sumario: “En medio de un trancón de proyectos y en pleno año electoral comienza el segundo ‘round’ del Congreso, que no promete dar muchos frutos.” Lo que llama la atención es que está basada en una especie de predicción que ya da por sentado la falta de ‘productividad’. Asume que las causas son las elecciones regionales y la cantidad de proyectos represados del primer periodo de la legislatura –paradójicamente, de los que enumera, la mayoría son de autoría del Congreso–. Quizás ambas situaciones podrían llevar a una menor aprobación de proyectos prioritarios, pero aún así, en vez de reforzar la idea recurrente de que los congresistas no hacen nada, sería más preciso mostrar cómo cada uno de esos factores influye en el trabajo legislativo. Por ejemplo, la revista afirma que por las elecciones los congresistas deberán viajar más de la cuenta a las regiones, pero no explica si esto necesariamente implica que no puedan conformar los quórums o que no se vayan a sacar adelante las agendas de las sesiones.

 

El Centro Democrático

En las noticias que los medios produjeron durante el comienzo de sesiones, el partido Centro Democrático se ha quedado con el lugar de la oposición, aparaciendo como la voz autorizada que le hace contrapeso al Gobierno. Al buscar posiciones que equilibren la información que proviene del gobierno o de la Unidad Nacional, los periodistas parecen preferir las posturas de los congresistas de este partido. Sin contar a Álvaro Uribe, hay una preferencia por el senador Iván Duque, que se ha dedicado a denunciar los artículos del PND que no deberían ser tramitados bajo esa fórmula legislativa.

Paloma Valencia, por su parte, fue centro de atención de diferentes medios por sus fervientes intervenciones y propuestas, tal y como es el caso de su idea de separar el departamento del Cauca y el análisis realizado por la Revista Semana titulado “¡A guardar la tijerita!” publicado el 21 de marzo del presente año. Además de Uribe y Valencia, suenan los senadores Alfredo Rangel y José Obdulio Gaviria aunque en menor proporción.

 

Uribe como falso cubrimiento del Congreso

No se puede desconocer que Uribe es uno de los grandes protagonistas de las noticias que los medios hacen sobre el acontecer legislativo. El expresidente siempre es representado como el gran opositor de los temas que surgen dentro de la Unidad Nacional. Lo que llama la atención es que muchas de sus declaraciones se refieren a cuestiones que atañen más al campo del ejecutivo, asuntos que están por fuera del día a día del Congreso. Entonces, el líder del Centro Democrático se muestra en los medios como el mayor contradictor del presidente Juan Manuel Santos y su gobierno, sin tener que referirse expresamente a temas parlamentarios. Ejemplo de esto es el artículo de El Espectador titulado “Uribe sugiere que hay un ‘roscograma’ entre el gobierno y las cortes” , publicado el 25 de marzo. Aunque Uribe sea un congresista, esta situación trae el riesgo de hacer pasar por cubrimiento del Congreso notas que en realidad tiene como tema el desempeño del gobierno y que muestran, tal vez también profundizan, la polarización que existe actualmente en el país alrededor de dos proyectos políticos en contienda.

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