Chachachá: la guía definitiva a la época dorada de la música latina

Radio Gladys Palmera, la mayor colección de música latina en el planeta, publicó una compilación de más de 400 páginas en las que le rinden un merecido y necesario homenaje al chachachá. José Artega, uno de sus principales curadores, nos habló sobre todo el proceso detrás.

Eduardo Santos

06.02.2021

Para los apasionados de la música latina, Radio Gladys Palmera es lo más cerca que existe al santo grial. Estamos hablando de una colección de leyenda, que en este momento debe estar oscilando entre los 50,000 y los 60,000 vinilos entre LPs, 45s y 33s más unas 3,500 fotos. Es el legado de Alejandra Fierro, una madrileña con raíces panameñas que desde los setenta se dedicó a coleccionar discos raros y logró convertir su obsesión hacia la música afrocubana en una de las empresas culturales más queridas y reverenciadas que existen. 

La misión de difusión de Fierro, también conocida como Gladys Palmera, comenzó con una pequeña emisora en Madrid que fundó a mediados de los ochenta. Hoy, la colección se ha adaptado a los tiempos modernos y basta con entrar a su página web para darse una vuelta por esa colección digitalizada llena de tesoros que no se encuentran en otras partes o por cientos de artículos especializados y podcasts dedicados a la memoria y la actualidad de la música latinoamericana. 

Lo último en su lista de proyectos ambiciosos es un libro dedicado única y exclusivamente a la historia del chachachá, una de las grandes instituciones de la música caribeña que en los cincuenta impulsó toda una revolución tropicalista desde el baile y la iconografía que supo, además, no solo poner a gozar a las islas, sino al mundo entero. Son más de 800 carátulas, carteles y fotografías que hablan sobre la llamada ‘época dorada de la música latina’.

José Arteaga, reconocido periodista musical pastuso y uno de los principales curadores de la colección, nos contó sobre este trabajo de arqueología cultural y de lo que nos podría decir acerca de la evolución de la música caribeña hoy en día. 

A lo largo de tu carrera te has enfocado en todo tipo de historias y antologías alrededor de la música tropical, siempre con este sentido latinoamericanista que permea todo. ¿Cómo fue hacer esta inmersión hasta el corazón del Chachachá? ¿De qué forma se trabaja con un catálogo de la magnitud de Gladys Palmera? 

La idea de la inmersión en el Chachachá fue de Alejandra Fierro, la propia Gladys Palmera, porque esta música y todo lo que representa en la colección es una de sus pasiones. Los discos estaban allí, esperando a ser mostrados de una manera especial, así que nos sentamos y ella sugirió darle forma editorial. A mí me encanta esto, así que, manos a la obra, teniendo en cuenta que iba a ser un camino largo, delicioso, pero largo. Para ello, debo decir, se contó con el invaluable trabajo de los diseñadores de La Luz Roja.

Sin duda uno de los grandes pilares de este libro es todo el componente visual que viene de la portada de los discos de Chachachá. ¿Con qué sorpresas te encontraste mientras hacían toda esta curaduría? ¿Por qué son imágenes tan raras y difíciles de conseguir por fuera del Caribe?

Me sorprendió la enorme cantidad de discos de 45 rpm hechos en Francia. El Chachachá se había metido hasta el fondo en la cultura musical y cultural francesa desde finales de los años 50. Grandes ilustradores y fotógrafos se habían puesto al servicio de las casas discográficas, y hasta el cine y los cómics para niños tenían algo que ver con ello. Lo tocaba todo y lo influenciaba todo, hasta a Brigitte Bardot.

Así como sucediera con las famosas portadas de los 14 Cañonazos de Discos Fuentes en nuestro país, muchas de estas portadas de discos de Chachachá están entre mostrar a la mujer como símbolo de inspiración pero también fungen como una manera de liberación del cuerpo femenino. ¿Por qué crees que las portadas de todos estos discos tropicales se montaron en esa narrativa desde mediados del Siglo XX?

El auge del Chachachá coincide con el boom de las carátulas en los vinilos. Hay una necesidad de mostrar, de reflejar mundos en ellas y uno de esos mundos es la belleza del cuerpo femenino. La mujer aparece como protagonista principal, más que los propios músicos. Pero a diferencia de los 14 Cañonazos, la mujer no sólo está en una actitud seductora en una playa y con bikini, sino bailando en un gran salón, tocando maracas, y nunca de forma estática, sino en movimiento. La mujer entonces simboliza música, movimiento y baile, que son la esencia del ritmo.

Creo que uno de los ganchos del libro es cuando se menciona al mismísimo Bruce Lee y a Arthur Murray como unos apasionados del baile Chachachá. Aún así, la investigación es clara en decir que lo que ellos hacían era una versión “estilizada” de lo que se bailaba en La Habana. ¿Por qué crees que el mundo anglosajón tomó el género y lo ‘limpió’? ¿Qué nos dice eso de la globalización de las expresiones culturales latinas aún hace 50 años?

Es muy complicado para alguien fuera del Caribe moverse como en el Caribe. Pasa con todo. Los estilos de baile responden a la cultura natural de las regiones: la capoeira, la danza irlandesa, el kozachok, el estilo caleño de salsa, por ejemplo, que son, digamos, difíciles de exportar. Pero el Chachachá tiene una base rítmica muy sencilla, adaptable a un deslizamiento, a una forma de danza elegante. En el Caribe se utilizan mucho las caderas, los hombros, la sugerencia, la gesticulación, la sensualidad, pero si le quitamos esos “colores”, se puede seguir bailando sin problema y todo el mundo lo puede hacer. Sólo hay que controlar los pasos, los movimientos y el compás. Allí está el secreto de la universalidad del Chachachá, que hoy hace parte de todas las academias de baile popular del mundo.

Volviendo un poco a la última pregunta, creo que todo esto termina dialogando con la explosión global actual de los sonidos latinos, tal vez siendo más precisos al reggaetón. ¿Dirías que es así? Y en caso de que sí, ¿por qué será que estos ritmos isleños logran esta clase de impacto en el mundo anglo?

Todo tiene un pasado. El reggaetón le debe parte de su origen al reggae panameño, y este al reggae de Jamaica, y este al rocksteady, y este al soul… Y así sucesivamente. Y en cada paso de su evolución va bebiendo de otros ritmos y de estilos que en ese momento están de moda. Siempre ha sido así. La salsa bebió del jazz, y el boogaloo del rhythm and blues. Por eso existen tantas variaciones. En el caso del Chachachá hay cha-son, cha-onda, bolero-cha, en fin. Esa variedad es inagotable y es asombrosa para el resto del mundo. La música es el gran tesoro de América Latina porque el talento es infinito. Pero el mundo sólo conoce unas partes de ese gran tesoro, que son las que se han puesto de moda en diferentes épocas.

Una de las cosas que más me quedaron resonando en la introducción del libro que hace Alejandra Fierro, es justamente ese tema de modernidad dentro del Chachachá, a pesar de que es un género con más de 50 años. ¿Por qué crees que un concepto como la modernidad se puede mantener casi que eternamente vigente dentro de esta música?

Justamente por lo anterior, por lo inagotable de la música latina. Mira, te pongo un caso. Colección Gladys Palmera tiene miles y miles de vinilos que muestran la historia de la música afrocubana. Escucharlos todos requeriría una vida entera a tiempo completo. Es el pasado de la música y esos vinilos son el testimonio de lo que se hizo a lo largo del Siglo XX. Pero Colección Gladys Palmera también tiene miles y miles de Cds y de canciones en mp3. También requeriría una vida escuchar estos, y ese es el presente de la música latina. Esto no se detiene y cada día surge una nueva idea y un nuevo talento. 

Ha sido muy emocionante leer que este libro es apenas el primero dentro de toda una iniciativa de expandir la obra de Radio Gladys Palmera a lo editorial, más en un momento en el que la mayoría de periodistas musicales nos concentramos en escribir para web y no en montarnos en este tipo de proyectos. ¿Por qué se decidieron a dar ese paso? ¿Qué otros lados del catálogo están explorando para futuros libros?

Gladys Palmera viene dando pasos más allá de su desarrollo radial en web. Hay detrás un aval de 20 años de existencia, pero hay cosas que creemos se pueden mostrar más y mejor. La colección, por ejemplo, necesitaba tener una línea editorial para que fuese tangible, no sólo una serie de estanterías que se aprecian en un vídeo y en unas fotos. Es nuestra manera de trasladar un pedacito de la colección a las manos de todos. Pero claro, no es el único proyecto. La idea es consolidar la Fundación Gladys Palmera y abrir un abanico de proyectos que nos permitan integrarnos de otra manera con nuestro público. En eso se trabaja.

Adquieran el libro entrando aquí. 

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