Acordes, balas y acuerdos: 60 años de música y conflicto armado en Colombia

Presentamos este especial periodístico sobre historias inéditas de 60 años de canciones marcadas por la violencia y el anhelo de un país distinto.

por

Rafael Quishpe

Investigador musical. Biblioteca Musical de la Paz


22.11.2025

Ilustración: Isabella Londoño

En 1964 dos jóvenes documentalistas franceses, Jean-Pierre Sergent y Bruno Muel, vuelan desde París a la región del Tolima para filmar un cortometraje: “Riochiquito”.

Ayudados por el militante comunista Alberto Rojas Puyo, se encuentran con un grupo de campesinos en armas que meses más tarde fundarán las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –FARC–.  Se trata del primer registro audiovisual de la guerrilla que le disputará durante los siguientes 60 años al Estado colombiano el control territorial y simbólico en distintas regiones de la geografía nacional.

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Los vinilos del M-19: recordamos tres vinilos producidos por la organización en los años ochentas y noventas que hacen parte de la colección análoga de la Biblioteca Musical de la Paz (BMP).

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Quien vea el documental con detalle, aparte de las impresionantes tomas de las familias colonas y los aviones del gobierno nacional que sobrevuelan el área, notará la presencia de dos personajes muy especiales que pasan de manera fugaz en los fotogramas de la cinta. El primero es un campesino de ascendencia indígena, que sostiene un acordeón, al parecer de fabricación alemana. El segundo es otro colono que, en medio de los matorrales, es grabado junto a su guitarra interpretando alguna canción que el montaje del documental no deja escuchar. ¿Qué canciones estarían entonando? ¿Cómo llegaron esos instrumentos al campamento? ¿Qué habrá pasado con ellos luego de los bombardeos que inician durante el rodaje del documental? 

Podríamos aventurarnos a imaginar distintas respuestas: quizás algunas canciones podrían ser corridos liberales que circulaban por la época o quizás bambucos, guabinas o torbellinos. Quizás los instrumentos hacían parte del mobiliario de aquellas casas campesinas, o quizás fueron transportados en las espaldas de los colonos por las distintas trochas que recorrieron durante esas largas travesías, tal y como lo hizo en los años ochenta el cantautor vallenato Máximo Jiménez cuando visitó a Casa Verde durante los diálogos de las FARC con el gobierno de Cesar Gaviria. Quizás acordeones y guitarras se quemaron luego de los bombardeos o quizás quedaron intactos, cubiertos por el hollín y la tierra.

58 años después, las ceremonias de firma del Acuerdo de Paz entre el Estado colombiano y las FARC-EP en Cartagena y el Teatro Colón nos regalarán imágenes similares. Más allá de los aviones ceremoniales de las Fuerzas Militares –que por un momento asustaron a Timochenko y trajeron el dejavu de Riochiquito– la música de nuevo se hace presente. En esta ocasión de la mano de las cantadoras de Pogue, un grupo de mujeres sobrevivientes al atentado que sufrió la población de Bojayá por parte de la guerrilla en 2002 y la “Negra Grande de Colombia” Leonor Gonzalez Mina (Q.E.P.D), que con su magistral voz conmovió a los asistentes del teatro bogotano con la canción “Violencia” de José Barros.

A veces explícita y a veces subterránea, lo cierto es que la música siempre ha estado presente durante el conflicto armado y en los sucesivos intentos de paz entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP. De los corridos cocaleros del Putumayo y Caquetá al Vallenato Protesta del Magdalena Medio; de los conciertos clandestinos farianos en selvas y universidades al Show de las Estrellas en San Vicente del Caguán durante la zona de despeje en 1999. De los alabaos de Chocó, Cauca y Nariño a las gaitas de los Montes de María. Del combate hertziano entre emisoras guerrilleras y del Ejército Nacional en los lugares más recónditos de la geografía nacional a las Radios Comunitarias para la Paz y la Convivencia que propició el Acuerdo de Paz. Son muchas historias conocidas pero otras tantas aún por narrar.

¿Cómo se cantó en las zonas rurales y urbanas en medio de las confrontaciones? ¿Qué se censuró y cómo se evadió? ¿De qué manera los procesos de paz activaron procesos creativos sonoros? ¿Hasta qué punto las músicas fueron mecanismos de resistencia? ¿Qué nos pueden decir las canciones compuestas entre las balas y la firma de acuerdos sobre procesos sociales y políticos más amplios? ¿De qué maneras el conflicto armado vigente en Colombia sigue produciendo y negociando sonoridades en las distintas regiones?

Desde el año 2018, un grupo de profesores e investigadores de distintas universidades colombianas asociados a la Biblioteca Musical de la Paz (BMP) hemos empezado a desenterrar estas historias de música, guerra y paz. A través de recopilaciones en línea y en distintos territorios del país, entrevistas a músicos, tejer procesos colaborativos y un cuidadoso ejercicio arqueológico de estas materialidades sonoras poco a poco tenemos un panorama más claro sobre lo que la música nos puede decir del conflicto armado y sobre lo que el conflicto armado nos puede decir acerca del quehacer musical en Colombia. Las más de 3.200 canciones producidas entre 1985 y 2023 —que hemos recopilado y dispuesto para conocimiento de la sociedad colombiana en nuestra biblioteca digital— solo reafirman la importancia que ha tenido la producción sonora para víctimas, soldados, grupos armados, excombatientes en procesos de reintegración y reincorporación y una sociedad civil que se ha movilizado a través de los años para exigir mesas de negociación, ceses al fuego y la implementación efectiva de los acuerdos.

Por ello, y propósito de los 10 años del Acuerdo de Paz de La Habana, la Biblioteca Musical de la Paz y Cerosetenta presentamos “Acordes, balas y acuerdos: 60 años de música y conflicto armado en Colombia”, un especial que a lo largo de doce meses invitará a académicos, periodistas musicales y artistas a compartir distintas historias inéditas sobre lo que han significado 60 años de canciones marcadas por la violencia y el anhelo de un país distinto.

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Rafael Quishpe

Investigador musical. Biblioteca Musical de la Paz


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